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“No hay día que mi familia no llore por la crisis de Venezuela”

Así lo cuenta Valeria Fernández, una venezolana que lleva 2 años en San Luis, y que relata cómo es el día a día en su país, la decisión de venir a la provincia y su perspectiva sobre el futuro.

Valeria Fernández.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 13/04/2019 23:37
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“No hay día que mi familia no llore por la crisis que atraviesa mi país”. Esa fue una de las frases que eligió Valeria (24) para referirse al drama social, económico, político y humanitario en el que está envuelto Venezuela.

Llegó a San Luis en abril del 2017 con la idea de comenzar de cero. Tal y como en muchos otros casos, el contacto de una amiga de la infancia, que ya vivía en territorio puntano, le permitió llegar y establecerse.

Si bien primero probó suerte en Ecuador, la fuerte xenofobia que vivió durante ese tiempo hizo que tuviera que elegir otro destino. Ahí fue cuando decidió hacer un viaje de siete días en colectivo hasta Argentina.

“Fue un cambio radical, siempre imaginé irme mucho antes de que explotara todo porque crecés con la idea de salir. A los niños los obligan a madurar a los golpes y aceptar la idea de emigrar”, sostuvo.

A su llegada a la provincia la calificó como “maravillosa”. Acá conoció a miembros de la colectividad venezolana y de a poco empezó a tener más contacto con puntanos que la incorporaron “como una más”.

Hoy es empleada del Café Martínez y logró que su hermano de 18 años también viva en el país, pero en Buenos Aires.

Ya con una vida en San Luis, comentó que la distancia con su tierra es uno de los mayores desafíos que debe asumir, sobre todo con la Isla Margarita donde nació y tiene a todos sus conocidos.

Durante los últimos meses la situación en Venezuela empeoró y la tensión en las calles creció. Los recientes apagones, la exorbitante inflación y la represión del régimen de Nicolás Maduro hacen un cóctel peligroso e incierto.

“Pareciera que en vez de mejorar, las cosas empeoran. Por ejemplo, la comunicación es terrible hasta el punto que no puedo hablar con mi mamá”, agregó.

Con la aparición de líder opositor y presidente interino, Juan Guaidó y la especial atención de naciones y organizaciones del mundo, las esperanzas se renovaron. Pero más allá de eso, Valeria sostuvo que el cambio y las acciones deben realizarse de la manera “más rápida posible”.

“No se necesita que las cosas se hagan con calma, no paso a paso porque siguen matando gente”, analizó al final.

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