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El crimen de Florencia: cuatro audiencias, 34 testigos y un veredicto que llegará el 22 de abril

Carina Di Marco comenzó a ser juzgada la semana pasada por el crimen de su hija, asesinada por el hombre que era su pareja. Ya pasaron todos los testimonios y ahora la Justicia de San Luis tendrá que determinar la responsabilidad tuvo la madre.

“Que se haga justicia para que mi hija descanse en paz y que Dios se encargue de todo”, pidió en una parte de su relato.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 15/04/2019 00:29
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La mujer está acusada como “partícipe necesaria” en los abusos que sufrió Florencia Di Marco, por parte de Lucas Gómez. Ella es la única que enfrenta el proceso legal porque el acusado de violar y estrangular a la niña de 12 años se suicidó en la cárcel.

Cuando la madre de Flor se sentó ante el Tribunal aseguró desconocer el calvario que estaba sufriendo su hija y desmintió a las maestras de la escuela que la alertaron sobre la confesión de la menor de que Gómez “la acariciaba”. No asumió responsabilidades durante los 40 minutos que duró su testimonio el lunes por la mañana.

Recordó a Gómez como un padre que no hacía diferencia, que jugaba con sus hijos; pero reconoció que era violento con ella, que tomaba y le gustaba salir de noche. También que se drogaba con cocaína.

“Que se haga justicia para que mi hija descanse en paz y que Dios se encargue de todo”, pidió en una parte de su relato. Y dejó en claro que nunca notó algo “extraño”, porque Gómez trataba a Florencia como a sus otros hijos.

“Si lo hubiera notado mi hija estaría acá y no en un cajón”, dejó en claro.

La declaración más cruel fue la del forense Ricardo Torres. Cuando los jueces le preguntaron no dudó en decir que “el dolor que vivió” la nena “no pudo pasar desapercibido”.

El cuerpo de Florencia había sido tirado al vacío desde un puente, en la pequeña localidad de Saladillo. Torres recordó que estaba boca abajo, que la caída le había causado heridas, que estaba a pocos centímetros del río y describió la ropa que tenía puesta.

Del primer examen se confirmó que el asesino la había violado anal y vaginalmente, y que la había estrangulado con un lazo. El homicida le había atado las muñecas.

“El agresor no entrecruzó el lazo atrás, sino que tiro de ambos lados”, precisó el médico; y así sostuvo la hipótesis de que el estrangulamiento se pudo haber producido dentro de un auto: posiblemente la niña se encontraba sentada en el asiento delantero de un auto y el padrastro la tomó por detrás.

Fue así que sufrió la fractura de “los tres anillos traqueales”; y como consecuencia de eso “se introdujo el tejido del cuello” y “completó la asfixia”.

Después pasaron los testimonios de las maestras que Florencia tuvo en San Luis. En su relato, una de ellas confirmó que Gómez parecía como el “tutor de Florencia” y que Di Marco era una madre ausente. También las docentes que en Mendoza la escucharon decir que el padrastro “la acariciaba”. De esa provincia testificaron 14 personas. También la madre de Gómez, que quiso a Florencia como a su nieta.

La mujer también dio un testimonio conmovedor: recordó que el día del crimen, Flor la llamó y le dijo que quería irse a vivir con ella.

Una maestra acusó a la Policía de San Luis de amenazarla y obligarla a firmar una declaración “falsa”.

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