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El papa Francisco pidió por los inmigrantes y los sin techo en un colorido Vía Crucis en el Coliseo

El líder religioso encabezó el tradicional rito católico por el viernes santo y, a través de los textos, envió un mensaje contra la pobreza.

El líder religioso encabezó el tradicional rito católico por el viernes santo.
Actualizada: 19/04/2019 19:28
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El papa Francisco encabezó hoy su séptimo Vía Crucis como pontífice frente al Coliseo romano, donde fue recibido por la alcaldesa local Virginia Raggi y una multitud de más de 20.000 personas.

El pontífice dejó un mensaje por los inmigrantes, los "hambrientos de pan y amor" y por la Tierra, al enumerar una serie de "cruces en el mundo".

"Ayúdanos a ver en tu cruz todas las cruces del mundo", dijo Francisco al celebrar la tradicional ceremonia de viernes santo y antes de enumerar una serie de situaciones por las que pidió.

Bergoglio incluyó a "las personas hambrientas de pan y amor"; a "las personas solas y abandonadas incluso por sus propios hijos y parientes", y a las (personas) "sedientas de justicia y de paz".

Uno de los ejes de su pontificado estuvo presente y reclamó entonces también por "los inmigrantes que encuentran las puertas cerradas a causa del miedo y de corazones blindados por los cálculos políticos".

En un año en que el Vaticano tomó la inclusión de la mujer como eje, las meditaciones para el Vía Crucis fueron escritas por la monja italiana Eugenia Bonetti, que centró su trabajo en la denuncia de la trata de personas y la condena especial a la prostitución.

"Pensemos en los niños de diversas partes del mundo que no pueden ir a la escuela y que, en cambio, son explotados en las minas, en los campos, en la pesca; vendidos y comprados por traficantes de carne humana, para trasplantes de órganos; abusados y explotados en nuestras calles por muchos, incluidos los cristianos, que han perdido el sentido de la sacralidad propia y de los demás", reclama en esa línea en la sexta de las 14 estaciones en las que se dividió la celebración.

"Como una menor de edad de cuerpo diminuto, encontrada una noche en Roma, a la que hombres en automóviles lujosos hacían fila para aprovecharse de ella", denunció en el texto, luego.

Francisco inició el Viernes Santo en la basílica de San Pedro, donde, postrado dos minutos en silencio en el piso, dio el primer paso para la celebración de la denominada "celebración del señor", que se caracteriza porque el Papa no predica sino que se limita a escuchar la homilía del predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, un capuchino de 84 años que también lo guía en sus ejercicios espirituales anuales publicó TN.

Cantalamessa afirmó en su homilía que "la Iglesia ha recibido el mandato de su fundador de ponerse de la parte de los pobres y los débiles, de ser la voz de quien no tiene voz y, gracias a Dios, es lo que hace, sobre todo en su pastor supremo".

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