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La lucha de Cintia contra el cáncer: batallar con fe sin dejar de transitar una vida normal

Aunque la noticia fue un balde de agua fría, su familia y sus compañeros de tarea le dieron las fuerzas para seguir adelante. Tantas energías tuvo siempre que nunca dejó de trabajar de moza; y tampoco piensa hacerlo ahora que está tan cerca de ganarle la pulseada a la enfermedad.

Enterarse de la enfermedad fue toda una sorpresa, pero no permitió que el miedo o la incertidumbre la consumieran.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 22/05/2019 11:17
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Cintia Garro tiene 33 años y trabaja en Miga’s una tradicional panadería y café de la capital puntana. Por estos días fue noticia porque decidió organizar una rifa que le permita reunir poco más de $35 mil para cubrir la segunda parte de su tratamiento en Mendoza.

Su vida cambió para siempre el 11 de junio del año pasado cuando le diagnosticaron cáncer de mama; un hecho que calificó como un punto de inflexión.

Enterarse de la enfermedad fue toda una sorpresa, pero no permitió que el miedo o la incertidumbre la consumieran.

Un equipo de elchorrillero.com la visitó en el lugar donde trabaja desde hace 7 años, para que cuente cómo es su lucha y cómo afronta el día a día.

Enterarse de la enfermedad fue toda una sorpresa, pero no permitió que el miedo o la incertidumbre la consumieran.

“Nunca lo esperé pero inmediatamente supe que debía pelear”. Así comenzó la charla. Así de firme, como las ganas de vivir que demuestra en cada palabra.

Cuando determinaron que el nódulo que le extirparon de su pecho izquierdo era maligno, es que empezó la verdadera batalla.

Un rasgo que caracteriza su historia son las ganas de no detenerse jamás: por ejemplo, nunca dejó de asistir a su puesto laboral ni de hacer su rutina particular, aun durante la quimioterapia. Cinthia demuestra ser esas personas que aman lo que hacen, pero esa es una cualidad aparte.

Hace ya un año (el 19 de septiembre de 2018) comenzó con las sesiones. Primero fueron cada 21 días y luego se intensificaron cada semana, y así fueron hasta el 27 de febrero de este año.

“Salía de trabajar a las 16, tenía quimio y al otro día regresaba para hacer mis tareas diarias” agregó. Siempre supo que iba a hacer todo para atender su salud, pero también su trabajo porque eso la mantenía vital.

Recordó que los “problemas estéticos” que vinieron como la caída del cabello “no fue un impedimento”.

El pilar fundamental para mirar siempre al frente fueron su familia, sus amigos y sus compañeros del bar ubicado por calle Junín, frente a la Plaza Pringles. Todos, dice, la ayudaron a sobrellevar cada momento, y fueron fundamentales para no “decaer mentalmente”.

En el proceso la acompañan su madre, sus cuatro hermanos, sus tíos, su abuela, su pareja y otras personas cercanas. Son su sostén.

“Uno puede asumir varias actitudes: deprimirse o asimilarlo. Gracias a mi entorno hice lo segundo, más allá que en algún momento puedas hacerte la cabeza”, comentó.

En las próximas semanas (todavía no tiene la fecha confirmada) enfrentará el segundo desafío. Deberá viajar al Hospital “FuEsMeN” (Fundación Escuela de Medicina Nuclear) de Mendoza para iniciar un proceso con Rayos X que seguirá combatiendo el cáncer.

Se trata de un procedimiento “menos invasivo”, cuya aparatología necesaria no está en San Luis. Otra de las opciones era la provincia de Córdoba, pero por costos iban a ser superiores, y por la descartó.

En total tendrá que reunir $35.600 para pagar estadía, comida, pasajes, entre otras cosas. Debido a que es mucho dinero, pensó en organizar un sorteo.

Si bien en un principio estaba planificado para el próximo lunes se pospuso para el 21 de junio. El bono tiene un valor de $150 y los premios son: una heladera con freezer, como primer premio; una torta de 2 kilogramos, como segundo y dos porciones de locro, como tercero.

Para colaborar los interesados pueden adquirir el número en Miga’s, ubicado en Junín al 934. O de lo contrario está abierta una cuenta bancaria en Superville: número 715303 (CBU 0270101720010981060018).

“Recibí muchísima solidaridad de la gente, incluso recibí mensajes de otros puntos del país como Buenos Aires de una paciente oncológica”, dijo con agradecimiento.

“Es difícil asumir la situación, pero hay que tener fe y rezar. Se puede salir porque ya hay mucho avance en la ciencia y estoy segura que se va a encontrar la cura para el cáncer”. Ese fue su mensaje esperanzador.

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