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Moriñigo: “Es una deficiencia presentarse a rector si uno no tiene el apoyo de las siete facultades”

Por Javier Mamy

El candidato a rector de la Universidad Nacional de San Luis por la lista 1 “Gestión y compromiso universitario” accedió a responder sobre sobres sus propuestas, analizando la realidad y cómo serán las relaciones de la institución en los próximos años.

Víctor Moriñigo candidato a rector de la Universidad Nacional de San Luis por la lista 1 “Gestión y compromiso universitario” .
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 09/06/2019 22:41
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¿Quién es Víctor Moriñigo?

Víctor es el hijo de un empleado público, que trata cada día de hacer las cosas lo mejor posible. Es un papá preocupado por sus hijas y es un universitario que desde el día que la pisó se dio cuenta que iba a trabajar para que la universidad Argentina sea mejor, porque está convencido que es el último organismo o institución que actúa como igualador social. Trabajar en la universidad es lo mejor que me pudo haber pasado, porque le podemos cambiar la vida a la gente.

Me gusta trabajar en grupo, no hay soledad posible y acá Messi no gana ningún partido, lo gana el equipo, y aspiro que como gestión la suma de cada uno ve mucho más que la suma de todos.

Moriñigo junto a Flores, su compañero de fórmula.

¿Cómo evalúa la campaña?

Después de tantos meses, el grupo político universitario que comenzó en noviembre, y llegar a los primeros días de junio, a horas de la veda electoral, ha sido un sueño. Con la convicción de que fue necesario, además de construir el grupo político, caminar la universidad.

Si a la Villa de Merlo la contamos como una unidad académica de departamento, son 26 departamentos más Merlo y hasta hoy hemos visitado 24, o sea que superamos el 90% de visitas a departamentos para ver a los docentes. Y la verdad que era necesario porque uno se imagina una plataforma electoral y por estos lugares uno la va ratificando y la va enriqueciendo, por las necesidades que te dejan los docentes. Por ahí tiene algún margen de error por lo que uno estimaba que necesitaba el docente universitario y lo mismo pasa con los chicos, con los no docentes y con todos los claustros.

La campaña llega a su fin, con el orgullo de haberla terminado y habiendo sido enriquecedor todo el proceso.

¿Cómo dividieron los esfuerzos para llegar a todos lados? ¿Realizaron trabajo en equipo por cada facultad?

Cuando iniciamos este proceso y este sueño yo decía que era imposible llevarlo a cabo sin tener representantes, amigos, docentes colegas que compartieran la idea y el objetivo. Yo siempre lo planteo en función que sin el apoyo de Félix (Nieto Quintas), el actual rector, no hubiera tomado la decisión que tomé. Que sin el apoyo de los siete candidatos a decano que me han ayudado en cada una de las facultades, tampoco

hubiera tomado la decisión porque entiendo esto como una construcción colectiva y es muy difícil la territorialidad de la universidad sin tener un representante en cada lugar que te exprese, que te ayude, que te contenga. Y en tercer lugar, sin el apoyo de la familia de uno es muy complicado porque le tenes que poner el cuerpo a esto. Todo ese ánimo termina siendo un círculo virtuoso que te va dando ánimo para enriquecer el proceso, que a veces se hace duro pero que también tiene mucha satisfacción en ver a docentes que han sido profesores míos, ver compañeros de trabajo no docente que te dan aliento y van depositando la esperanza con mucho entusiasmo para que lleguemos a un buen resultado el miércoles 12.

¿Cuál es la cuenta pendiente que tiene la universidad en materia académica y cuál es su propuesta?

El que sea elegido el 12 de junio va a recibir la universidad con cimientos muy sólidos. La gestión de Félix Nieto la ha dejado muy tranquila en muchos aspectos, con lo cual el próximo rector va a tener muchas cuestiones resueltas y seguramente hay necesidades nuevas.

En la cuestión académica, nosotros planteamos como medular dos aspectos; en primer lugar, dar la discusión de temas como la virtualidad, la educación a distancia, porque la universidad ya tiene una demora de muchos años en eso y nosotros desde el rectorado le vamos a dar las condiciones técnicas, administrativas, académicas para que las facultades puedan subirse a un sistema acreditado robusto de plataforma digital para recibir a los chicos, que con 18 años llegan con una modalidad totalmente distinta a la que nosotros nos acercamos a enseñarles. Por supuesto que también puede utilizarse en el posgrado, aunque es mucho más fácil porque accedes a otro tipo de profesionales.

Y con respecto al tema académico creo que el rector también fijó una agenda muy interesante para el futuro la semana pasado cuando se habló de la relación de la universidad y el trabajo. Y creo que la universidad así como se tiene que despertar en materia de virtualidad también lo tiene que hacer en que nosotros formamos recursos humanos para el mundo del trabajo. Y el mundo del trabajo y del conocimiento está funcionando con una aceleración que no conlleva con los tiempos de la universidad. Y toda la cuestión tecnológica, inteligencia artificial, modernidad, redes, medios hacen que los profesionales nuestros adolezcan de herramientas para competir en el mercado laboral y tenemos que estar muy atentos para sacar lo mejor de ellos y debemos acompañarlos con un ritmo y dinámica que hoy no tenemos, con planes de estudio de la década del 90 para profesionales del siglo XXII. Esos dos aspectos tenemos que manejarnos con modernidad, con celeridad pero con la premura de hacerlo rápidamente y bien, siempre siendo custodios de la calidad que tiene la Universidad Nacional de San Luis.

Como parte de anteriores gestiones y manejando las finanzas de la universidad, ¿A qué apunta en materia de administración e infraestructura para la UNSL?

En todos los departamentos de la universidad que hemos recorrido nos hemos traído requisitos, prioridades y sueños de cada uno. Mi anhelo en el corto plazo es que, pasado los tres años de rectorado, porque solo tenemos tres presupuestos, es derramar todo en los departamentos. Que todo el mundo tenga una obra por inaugurar, que se vean mejor que cuando iniciamos la gestión. Eso sería un logro con el que yo quería satisfecho.

Esto tiene que ser financiado por alguien o por algo y creo que a esta instancia de corto plazo la podemos hacer incluso con nuestro propio presupuesto, el que te da Nación por ley.

Después, hay un escalón un poco superior que tiene que ver con cumplir sueños con una magnitud más a mediano plazo, tenemos que salir a buscar socios y creo que en eso el gobierno nacional, provincial o municipales nos pueden colaborar con algunas obras excepcionales con las que podemos dar un salto de calidad.

Sabemos cómo hacerlo, tenemos ejemplos como el que fue el de Félix Nieto en la gestión de Claudio Poggi gobernador para arreglar la Escuela Normal. Tenemos modelos de ese tipo que vamos a poder hacer con el gobernador que gané el 16 de junio y con el presidente que gane en octubre.

Y después está lo de largo plazo en donde uno nunca pierde las esperanzas de empezar a poblar ese hermoso proyecto del predio en la tercera rotonda, en donde ahí también tenemos pensado acudir a ciertos lugares, que sabemos y se puede hacer, que tiene que ver como ejemplo la última obra que inauguramos en Villa Mercedes, una construcción de muchos millones que fue financiado por la Confederación Andina de Fomento y en donde a la UNSL le salió cero pesos. Nosotros pudimos concursar con un proyecto con una magnitud muy grande, donde para poder afrontar ese tipo de obras deberíamos cancelar absolutamente todo para dedicarnos a una obra de esas características.

La oposición hace mucho hincapié en la campaña sobre la investigación judicial por el desvío de 48 millones de pesos, ¿Qué opinión y respuesta tiene a esa acusación?

El título desvío de fondos es justamente lo que no es, porque lo que se hizo es que el rector firmó un convenio con el Ministro de Educación del gobierno de Cristina (Fernández de Kirchner) y también con uno del gobierno de Macri en donde la universidad y el ministerio firman convenios para bienes y servicios de actividades realizadas por el Ministerio de Educación y lo que se hizo es comprar esos bienes para los cuales tuvo mandato. No es desvío porque no es que se utilizó el dinero para otra cosa, se usó para el fin del convenio.

Creo que para presentar el tema, lo que hay de discusión o lo que ha traído el enojo del docente denunciante, el cual autorizó la denuncia y posterior investigación judicial, es que lo que está en discusión es la metodología con la cual la universidad contrató esos bienes y servicios.

Es un aspecto técnico pero para nosotros haber establecido la compra de esos bienes y servicios, la total tranquilidad de la administración de la universidad está en que no existieron sobreprecios, fueron auditados por la universidad y por el mismo Ministerio las formas de contrataciones, no hubo facturas truchas, se pagó todo como corresponde e incluso han sido rendidos al Ministerio esos fondos y otros. Con lo cual no tenemos más que explicar que lo que ya se llevó a la Justicia es el expediente de principio a fin, de todo el proceso de contratación, que intervino 50/60 personas de la universidad y 40 personas del Ministerio. La vio el Consejo Superior, fue aprobada por unanimidad, fue auditada, el trámite administrativo interno está terminado y si hay desconfianza, deberemos esperar que falle la justicia. Lo que es una pena es que en cada denuncia de estas donde la hipótesis es que la universidad es un desastre, a nosotros se nos va un poco más de prestigio porque el mundo no universitario siempre nos tiene como noticias, con esto más de periodismo amarillo que desde los logros que hace la UNSL.

Son las reglas de juego, no lo siento como un ataque personal ni a mí ni al rector pero también entiendo que hay intereses, juegos políticos y por ahí se copia de la política de afuera lo peor y no lo mejor.

¿Cómo será armar un presupuesto equilibrado para cada una de las facultades y dependencias?

La función del rector es la de coordinar y presidir, siendo un voto más del Consejo Superior. Nosotros estamos acostumbrados a tener un régimen presidencialista donde las personas del Poder Ejecutivo son las que tienen la mayor responsabilidad de conducción y la universidad no es así.

Hay un cogobierno donde el que gobierna es el Consejo Superior y en las facultades los consejos directivos. La responsabilidad y jurisdicción del rector va en función de armar el presupuesto para las facultades pero depende de cada uno de los decanos el estilo, sesgo y las formas de administración de ellos para con sus departamentos.

Como todos los presupuestos, a la hora de distribuirlos, es una verdadera puja de coparticipación por la participación presupuestaria de cada una. Y hay dos aspectos a tener en cuenta; uno es el tema histórico, es muy difícil sacarle algo a una facultad que por historia ya tiene, por la inercia institucional y el crecimiento; y lo segundo muy difícil que tuvimos es que esta universidad de cuatro facultades explotó a ocho entonces evidentemente hubo que ponerla de pie en materia administrativa, hubo que darle vida homogénea a facultades que de tamaño, producción científica y espacio físico no lo eran.

Este es otro logro de la gestión de Félix, donde logramos que todas tengan obras, que todas tengan gastos de funcionamiento acorde. La universidad va tomando como base institucional muchos más conceptos para lidiar el gasto a las facultades. Debemos seguir dando aumento presupuestario y descentralizando el presupuesto, tomando mayores gastos centrales para no asfixiarla.

En su discurso de campaña apuntaste a mantener una universidad pública, de calidad e innovadora, ¿Cómo ves la realidad de las instituciones que hay en la provincia y su relación con la UNSL?

Me parece que la universidad cada vez está siendo más interpelada por la sociedad, nos pide más cosas y necesitamos que la sociedad no enseñe cosas. Debemos tener una sinergia positiva de lo que nosotros hacemos, formar recursos humanos, investigar, generar conocimiento crítico y que eso depare en una mejor vida para las personas que pagan nuestros impuestos para que nosotros hagamos las actividades.

La universidad debe y tiene que llegar a más personas. Creo que la universidad gratuita no es suficiente, porque además de serlo tiene que ser inclusiva. Nosotros con ser gratis no solucionamos el problema, si en gran parte pero no todo. Un solo detalle que es relevante.

Tenemos que ser inclusivos con el chico que advierte imposible llegar a la universidad y eso nuestros antepasados le dieron una solución, con la Secretaría de Asuntos Estudiantiles y Bienestar Universitario (SAEBU). Tenemos que llegar a ellos y contenerlos más con becas, con el deporte, con la salud.

Yo me entusiasmo mucho con llegar a ese lugar inhóspito o tomar al abanderado de la secundaria del departamento Dupuy y enseñarle la universidad, saber que aquí puede cambiar el futuro suyo y de la familia. Es la misma universidad que vive un mundo de cambios, por eso aparece la palabra innovación, pero debemos sacarnos la mochila de conservadurismo que tenemos, sin perder la calidad.

¿Cómo va a ser la vinculación con la comunidad?

San Luis es un lugar particular, por no es de tener organizaciones intermedias. No tiene el cooperativismo de Córdoba o Santa Fe, no tiene ONG’s como Mendoza o San Juan, entonces cualquier vinculación está tentado a hacerla a través del Estado provincial o municipal.

Creo que podemos dar una mano muy importante y ser aliados en desarrollar un sector privado que a San Luis le está haciendo mucha falta. La universidad puede ser utilizada para que ellos se desarrollen, para el campo pueda tecnificarse, para que la industria vea un agente estratégico fundamental para desarrollar tecnología. Sueño que una empresa pueda posarse aquí y diga ‘la universidad me va a poder aportar

ingenieros’ o que desarrollos de la industria farmacéutica, bioquímica, los tenemos nosotros.

A San Luis le viene muy bien generar trabajo genuino y me genera mucha esperanza en que nos adviertan como un socio estratégico para el crecimiento de la provincia. Ya es hora que zanjadas las diferencias en los últimos 30 años nos entiendan para poder solucionar algún problema.

¿Y la relación con el Gobierno provincial cómo será?

Si me toca ser el ganador, voy a tender los puentes con el Gobierno todo lo necesario para llegar a las necesidades de la universidad y escuchar lo que ellos necesiten para poder colaborar. El actual rector abonó mucho el territorio y hoy no hay un teléfono que uno tome que del otro lado no lo atiendan.

La desconfianza ya ha desaparecido, las guardias están bajas, por supuesto que sin perder independencia, sin que ellos se inmiscuyan aquí y nosotros en el Gobierno, pero creo que necesitamos interactuar, cada área que visité pide una comunión entre las dos instituciones.

El que gane el domingo la gobernación de San Luis sabe que puede tocar la puerta de la universidad y lo vamos a recibir con los brazos abiertos.

¿Qué universidad deja Nieto Quintas para la provincia de San Luis?

Deja una universidad amigada con el contexto y ordenada. Amigada con el contexto quiere decir que está lista para estar al servicio de la gente. Tiene muy buenas relaciones en San Luis, en Buenos Aires con los ministerios y con Latinoamérica, porque logró un salto en sus relaciones internacionales que son históricas, que se lo van a agradecer a Félix y reconocer dentro de 15 o 20 años.

Nos deja una universidad en paz para adentro, sin rencores internos donde todos pueden disentir pero hablar, escucharse, sin persecuciones, sin inconvenientes. El que asuma no vamos a poder hablar de pesada herencia sino de un piso sólido para despegar lo que viene.

Compararse con Nieto Quintas sería una injusticia para nosotros, porque lo que hizo Félix ha sido loable, fantástico, pero creo que no vamos a tener que lidiar con los mismos problemas que tuvo que enfrentar él. Nos vamos a medir únicamente con los objetivos que nosotros mismos nos propongamos.

Que diferentes candidatos te acompañen en todas las facultades, ¿Le da más fuerzas, más posibilidades de enfrentar la elección el próximo miércoles?

Totalmente. Comencé diciendo que si uno de los decanos me decía que no, yo no podía presentarme, no por hacer alarde de las personas que acompañan sino que es una deficiencia presentarse a rector si uno no tiene el apoyo de las siete facultades. Cuando uno lleva una idea al Consejo Superior tenés que tener un consenso del grupo político que te acompañó.

Esto nos da una mayor responsabilidad que además de ganar, tengamos que hacer lo que decimos.

Tenemos disciplinas distintas, ideologías distintas pero es muy lindo enriquecerse en esa diferencia porque las necesidades de los lugares son distintas. Esa es una fortaleza, la de tener voces en cada facultad.

 

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