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Nelson Madaf, Carlos Luna y Fernando Martínez; dos casos de injusticia que dolerán siempre

Serán recordados por la eternidad como las crónicas más negras de los policiales de San Luis. Los hechos ocurrieron en 1989 y aunque ya pasaron 30 años, hay preguntas que todavía no tienen respuestas. No hubo justicia y tampoco perdón.

Los casos Madaf y Lu-Martínez ocurrieron en 1989 cuando la provincia era gobernada por Adolfo Rodríguez Saá.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 10/06/2019 11:29
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A Nelson Madaf lo acusaron de un crimen que nunca cometió. Lo encerraron y lo torturaron; cuando su vida ya estaba arruinada se comprobó su inocencia. Se enfermó de VIH y su vida nunca más volvió a ser digna.

Hoy vive como puede y con lo poco que tiene, que es casi nada. Por su enfermedad estuvo muchas veces internado, pasó un estado de desnutrición difícil (llegó a pesar 40 kilos) pero logró salir porque tiene un corazón fuerte. Y en algún lado todavía guarda optimismo, al menos con esta actitud quiere afrontar lo que venga.

Habita una casa vacía de comodidades y de lujos, en el oeste de la capital puntana. Y si le preguntan si todavía tiene sueños solo se anima responder una cosa: “Quiero una casa para mi familia, porque yo en algún momento me voy a ir”. Piensa en “seguir luchando un poco más” por su madre, sus hermanos y sus sobrinos, que igual que él, no tienen ni siquiera un techo propio.

Madaf quiere que se haga un juicio como corresponde. 30 años de injusticia.

También piensa en buscarse un abogado, hacer una marcha para pedir Justicia y que se haga “un juicio como la gente”. Necesita vivir con más dignidad.

La injusticia hizo que en 1989 la vida de Madaf cambiara para siempre, porque desde entonces nada fue normal. Tenía apenas 20 años cuando vivió las torturas más crueles. Cada tanto cuando lo entrevistan recuerda que hasta le arrancaron los dientes, que lo golpearon tanto que hoy siente las secuelas en cuerpo.

La semana pasada le contó a periodistas de El Chorrillero que hoy se siente bien porque está medicado; pero eso no siempre ocurre: “A veces en el Hospital no están los remedios”. Tiene que tomar mucha leche, y ese es un inconveniente también porque el sistema público de salud no se la entrega, según relató en sus declaraciones.

En abril de 2017 Madaf tuvo que ser internado porque no solo tenía desnutrición y anemia, sino también una fuerte neumonía. Nueve meses después su salud lo llevó a un coma farmacológico. Pero salió adelante y hoy se mueve con un poco más de ánimo.

Cobra una pensión y de eso vive. Para lavar la ropa (tiene que hacerlo a mano) calienta el agua en una fogata. Hace lo que puede; le duelen las piernas y los huesos, y hasta perdió la visión de un ojo. En un tiempo vendió artesanías, pero ya no puede hacerlas.

Calentar el agua para poder lavar a mano.

En 1998, la mujer que creían muerta apareció en San Juan. En todo ese tiempo nadie lo supo, nunca se sabrá si alguien intentó buscarla. Por su parte ella declaró que se había escapado por la mala relación que tenía con su padre y que nunca supo que en San Luis la creían asesinada.

A Madaf el Gobierno provincial lo indemnizó con $140 mil; y nunca más nadie se volvió a acordar de él. Sin embargo el caso que lo involucró como inocente se volvió el más cuestionado de toda la historia. Ni siquiera le pidieron disculpas.

Es imposible no asociar su caso con la investigación policial que se hizo tras la muerte de los niños Luna-Martínez en Villa Mercedes. Casualmente los dos hechos ocurrieron en 1989 cuando la provincia era gobernada por Adolfo Rodríguez Saá. En los dos había que encontrar un culpable, y así se hizo. Pero todos los acusados terminaron siendo inocentes.

Madaf vive en medio de necesidades.

“Los Rodríguez Saá cometieron un daño, yo no hice nada, no fui ningún criminal. Estaban especulando con que me muriera para que quedara todo callado y en la nada”, remarcó.

Y dejó bien en claro: “Que no tapen todo. Yo no me voy a callar, voy a luchar un poquito más mientras viva”.

“Adolfo Rodríguez Saá dio la orden”

Juan Carlos Amitrano fue uno de los cinco involucrados inocentes en la muerte de Luna y Martínez, los niños de 10 y 11 años asesinados con crueldad en Villa Mercedes. Y con él torturaron a su padre y sus tres hermanos.

En diciembre se cumplirán 30 años de ese hecho, también manchado por la injusticia, las presiones del Gobierno y las torturas.

Los niños Luna y Martínez, un crimen que San Luis no olvidará.

Por eso, Amitrano rompió el silencio cuando la prensa lo contactó la última semana: “Fue un desastre, una aberración jurídica jamás vista en la historia lo que hicieron con nosotros. Nos arruinaron la vida, nunca más pudimos trabajar la quinta. Hace 30 años que nos dejaron las tierras inútiles, 30 años sufriendo, changueando para poder vivir”.

Adolfo Rodríguez Saá gobernaba la provincia y al igual que con el caso Madaf, apuntó contra las personas equivocadas. El tiempo se encargó de la verdad.

Juan Carlos Amitrano, 30 años después el mismo dolor.

En esa línea, la actitud más criticada durante los 30 años por la familia Amitrano es la que tuvo el ex presidente cuando en el programa de Mirtha Legrand les pidió a los jueces que investigaran e indagaran al padre de esa familia, Domingo, y sus hijos.

Los cuerpos de los chicos fueron encontrados cerca de la quinta de los Amitrano, y esa fue la única sospecha contra ellos. Hasta el día que la Policía los detuvo, eran agricultores y solo de eso vivían.

Cuando consiguieron la libertad, la vida nunca más pudo ser digna, un reflejo en carne viva de lo que vivió Madaf: “Nos destruyeron ante la sociedad, ante la Argentina y el mundo. Algo inexplicable. El doctor (por Rodríguez Saá) daba la orden de que alguien debía ir preso, sin importar que muriera”.

“Rodríguez Saá nunca me dio una audiencia para que me explique por qué me metió preso, nunca dio la cara. Quedamos totalmente destruidos, hasta el día de hoy. Fue un atropello, no tienen perdón de Dios. Acá no hay justicia ni independencia, se hizo lo que a él se le antojó, había que matar y meter preso al que sea. Nos llevaron presos sin explicarnos nada, nos torturaron hasta que uno de mis hermanos perdió un ojo”, expresó el hombre que tiempo después perdió a un hermano (tras una enfermedad atribuida a los golpes durante la detención) y a su madre.

“Quisiera preguntarle (a Adolfo Rodríguez Saá) por qué nos arruinó la vida, por qué si él sabía quiénes éramos nosotros. Jamás se lo voy a perdonar”. Así es el mensaje que Amitrano le transmitió al candidato de Juntos por la Gente que por estas horas aspira a ser otra vez gobernante.

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