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“Apuntan a perfeccionar el sometimiento y el control social”; el dolor de un docente puntano

Así lo expresó Mario Escudero, después que en el Centro Educativo Nº 5 “Senador Alfredo Bertín” de El Trapiche ordenaran asueto para que los estudiantes del ciclo superior concurrieran a un acto de Alberto Rodríguez Saá.

por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 10/06/2019 16:28
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Ocurrió el viernes cuando en esa localidad estaba prevista la presentación de candidatos del Frente Unidad Justicialista. El corte de actividades escolares fue alrededor de las 16, porque una hora después iba a desarrollarse el acto.

Escudero es un docente con unos 10 años de trabajo en esa escuela, y este viernes sintió “vergüenza ajena” cuando se enteró que por un encuentro político habían suspendido las clases en la mitad de la jornada.

“La gente, a partir de las 16 ya se podía retirar del establecimiento para asistir justamente a ese acto como se lo habían indicado los punteros políticos, sobre todo los del ciclo superior”, contó el docente en declaraciones al programa Dale que Va de Radio Nacional.

“Al parecer”, según explicó, la orden la dio el propio intendente Marcelo Paez Logioia, quien va por la reelección.

“Me da vergüenza ajena porque la verdad es preocupante. Nunca había visto esto; aunque he vivido muy de cerca todos los quehaceres de la política social, cultural desde el advenimiento de la democracia, del 83’ en adelante”, indicó Escudero quien ese mismo día hizo viral un audio contando la situación que alteró el normal funcionamiento de las clases.

Por sus años de experiencia, expuso que también vio en muchas ocasiones “el poder de la política de la provincia sobre el sistema educativo”, y que estuvo siempre “de alguna manera avasallándolo”.

Sin embargo recalcó: “Nunca lo había visto de este modo y este tipo de procedimientos que realmente asombran y preocupan. A mí me preocupan enormemente que en una escuela sucedan estas cosas”.

“Todo esto funciona a raíz del miedo, de la presión y del terror, porque en sectores de El Trapiche o alrededores no hay muchas fuentes laborales y mucha gente, inclusive alumnos de los últimos años del colegio, si no están en los planes sociales ya tienen la promesa firme de ingresar”, añadió.

Dejó en claro que la mayor tristeza es que la gente “no puede hablar, se tiene comer sus propias verdades, sus propias necesidades y existencia”.

“Incluso es mucho peor porque hasta colegas nuestros, hasta los propios directivos tienen que comerse la lengua porque también reciben presiones y porque saben que si hablan después tienen las consecuencias”, sostuvo.

Reflexionó que la forma de proceder “apunta a perfeccionar el sometimiento y el control social”, principalmente “sobre las próximas generaciones”.

“Acá lo que han elegido es trabajar y bajar todos recursos de todo tipo a esa franja de los nuevos electores, es decir entre los 16 y 23, si no fíjese en ese programa que largaron hace poco. Sobre ellos quieren trabajar, porque esa gente no conoció otras cosas, no vivió en otras etapas que no sean de estas tres décadas y media de la que muchos de nosotros nos resistimos, luchamos y seguimos manteniendo los valores que nos inculcaron”, puntualizó en su análisis.

“Los chicos son inteligentes, pero la inteligencia no la pueden cultivar en condiciones de extrema presión, pobreza, inequidad social y desigualdad”, dijo.

Al final señaló que la escuela es “hermosa” y que lo mejor que tiene “es su gente”. Contó que tiene una planta de docentes excepcional: “Pero lamentablemente no lo podemos efectuar al 100 por ciento por este tipo de perversidades que son muy mezquinas y muy dañinas, que lo único que hacen es sembrar odio”.

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