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Nieto Quintas: “Estoy orgulloso de lo hecho y se evidenció en las urnas”

La máxima autoridad de la Universidad Nacional de San Luis recorre los últimos meses de su segundo mandato. Evaluó sus años frente a la institución, la relación con los Estados y abordó la futura gestión.

Félix Nieto Quintas.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 30/06/2019 13:10
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Por Javier Mamy

Félix Nieto Quintas fue acomodándose al cargo a medida que lo ejercía. El rector, que transita los últimos meses de gestión, en una entrevista concedida a elchorrillero.com hizo una evaluación de los seis años frente a la casa de estudios.

Riguroso en sus respuestas, evidenció no querer guardarse nada. Mostró su molestia ante lo que él definió como “falsas acusaciones”, manifestó su postura sobre la corrupción y aclaró los convenios firmados con el ministerio de Educación de la Nación que llevaron a una investigación judicial. Sostuvo que cualquiera que quiera investigarlo puede hacerlo sin problemas porque toda su vida universitaria es transparente y las cuentas están en el Banco Nación.

A lo largo de su mandato logró relacionarse con todos los gobiernos, principalmente con la Provincia, algo que sus antecesores habían evitado por diferencias políticas. Mostró orgullo por lo conseguido, no dejó de lado las deudas con las que deja su cargo y bregó por un buen mandato para Víctor Moriñigo, quien fue elegido rector el pasado 12 de junio.

¿Cómo transita estos últimos meses de gestión?

Muy bien. Satisfecho, con mucha tarea, porque hay muchas cosas que hacer, la universidad no da un respiro para acomodarse a otras actividades. O por pensar que el ciclo termina en un mes y medio o dos uno tiene menos cosas que hacer, pero en realidad las actividades siguen siendo las mismas o más. Me siento bien, orgulloso de las cosas que se han hecho, orgulloso de la percepción que tiene la comunidad universitaria de la gestión, que evidenció en las urnas. Me siento halagado por las cosas que me dicen cuando ando por los pasillos y más fuerte es cuando me lo dicen afuera, en la calle, que es mucha la gente que me dice ‘la universidad tuvo durante su mandato una inserción social más importante que otras veces, está más cerca de la comunidad’ y me parece que ese es el cometido que yo quise realizar.

Justamente, una de sus propuestas en 2013, cuando realizó la primera campaña, dijo que quería generar un vínculo fuerte con la comunidad ¿Siente que lo logró?

Siento que es poco lo que se logró. Lo que pasa que uno no vislumbra cuán difícil es romper ciertas costumbres, inercias institucionales. Las inercias institucionales son más difíciles de romper, por eso me hubiera gustado hacer más cosas con la comunidad, que la universidad tuviera más vínculo.

Igualmente se han logrado muchas cosas. La universidad dejó de ser un ente que estaba fuera de discusión de los otros poderes del Estado, porque la universidad se mantenía casi sin hablar con la Provincia, Estado nacional o municipal y nosotros hemos logrado tener un diálogo maduro, respetuoso, donde cada uno manifestó sus posiciones, las mantuvo, pero hemos podido cooperar en aspectos significativos. Me parece que la comunidad universitaria lo siente y valora mucho que tengamos una comunicación muy directa, muy a la cara, con todos los actores sociales que tiene que tener una universidad pública.

¿Cuál fue el trabajo que realizó usted para lograr ese cometido?

Hay muchas vías de gestión. Se cambiaron completamente las normativas de extensión universitaria, generando proyectos de extensión social. Acabo de inaugurar ayer (por el miércoles) un encuentro con todos los municipios del Valle del Conlara, donde en Merlo se discutía sobre territorialidad y planificación urbana. Hoy los municipios confían en que la universidad le acerca propuestas que son de su interés. Me parece que dando el ejemplo se consiguen actitudes, se puede tener un diálogo serio, maduro, responsable y distante para que cada uno conserve sus posiciones, sus metodologías de trabajo, pero cooperando por el bien de la comunidad.

Usted dijo recién que se han roto algunas barreras de la universidad con la comunidad, ¿Logra ver personas de bajo recursos que pudieron acercarse y estudiar en la universidad?

La verdad que a uno le gustaría que fuera cada vez más y todo lo que se haga es poco para acercar más la comunidad a la universidad. Pero sí creo que en muchos casos se ha logrado. La universidad intervino seriamente en algunos temas de impacto social, tiene trabajo en los barrios, en los comedores.

Usted venía con una “carga” y orgullo de ser el primer rector normalista.

Las dos cosas son ciertas, carga y orgullo. Para mí la Escuela Normal “Juan Pascual Pringles” representa un escalón de mi vida. Yo ingresé en la escuela en el jardín de infantes, transité toda la escuela y terminé con el grado de doctor en Física en la Universidad Nacional de San Luis. Soy para mi bien o para mal un producto hecho en casa, fatto in casa. Era un deber para mí contribuir a la escuela en muchos aspectos y creo que fueron muy valorados, otros se van a valorar en el tiempo.

Era necesario hacer una inversión fuerte en la escuela en cuanto a infraestructura. El edificio fue inaugurado el 1° de abril de 1951 y nunca había tenido una remodelación de nada. Entonces, se hizo una remodelación histórica, porque se cambiaron todas las instalaciones de la red de agua, de luz sacando los cables viejos, cambiando la cañería de plomo. Era casi hacerla de nuevo. Baños nuevos, lugares de trabajo nuevo, toda la pintura interna y externa del edificio. Para mí era una necesidad imperiosa de hacerlo.

Además se logró que la Asamblea Universitaria aprobara el voto directo para la elección de rector de la escuela y también la contribución en la elección directa del rector de la UNSL. Es la segunda vez que se elige de esta manera, iniciando una jornada democrática que me parece que con el tiempo va a dar muy buenos frutos y que es un legado que se va a apreciar en el tiempo.

Para nosotros interpretar políticamente eso es muy importante, porque era reflejar el sentimiento de una comunidad que debíamos poner en práctica. Va a pasar el tiempo y se va a valorar mucho más.

Félix Nieto Quintas. (Foto Marcos Verdullo)

En alguna entrevista que realizó hace tiempo dijo que no se imaginaba como rector, ni aún siendo decano de su facultad. ¿Cayó en la cuenta de lo que tuvo que atravesar?

Yo soy un ratón de laboratorio, toda mi vida fue la investigación científica, el trabajo con los becarios, estudiantes de doctorado. Se dio la oportunidad y la iniciativa de ser decano de la facultad, cosa que ya me sorprendió muchísimo, pero jamás pensé tener una incursión en el rectorado, no estaba en mi horizonte. Si la pregunta es si me lo imaginaba así respondo que no, esto es mucho más.

No es un cambio de escala pasar del decanato al rectorado, es un crecimiento exponencial, es otra cosa. El nivel de exposición es enorme, el nivel y velocidad de decisiones no es comparable con un decanato. La universidad es muy grande, desde Dospu hasta un doctorado, La Florida, todo pasa por el rector, es el cuerito de una canilla. Todo pasa acá y cada uno tiene el mismo derecho a creer que lo suyo es lo más importante del mundo.

Si tuviera que agradecer a quien lo impulsó a este lugar, ¿De quién se acuerda en este momento?

Interpreto que estos procesos son colectivos, no hay cuestiones de iluminación, no hay un Messi. Le agradezco a muchísima gente, los colaboradores que tuve en cada gestión, los consejos directivos y superiores, el personal docente, los gremios docentes y no docentes, mucha gente que contribuyó a su manera para que yo llegara acá y obtengamos ciertos resultados. Pero siempre lo veo como una cuestión colectiva, no es un proyecto personal. Nadie que te indica con el dedo y tampoco indicar con el dedo, es un grupo de gente que está convencida de algo y que se somete a la consideración de su comunidad.

En los últimos meses, se dio a conocer el ranking Scimago que posicionó a la universidad como una de las mejores en materia de innovación. ¿Por qué cree que fue así?

Primero siempre me gusta decir que mucho no les creo a los rankings, porque en general están pensados para universidades europeas o norteamericanas, entonces evalúan cosas que solo se ven o se valoran en universidades del norte. Por ejemplo, la inserción y respeto social de la comunidad por la universidad no se mide en ningún lado, lo que hace la universidad por la comunidad no lo mide nadie.

También yo digo que los rankings son como los penales en el fútbol, siempre se discuten pero es mejor hacerlo cuando el árbitro te lo da a favor que cuando te lo cobran en contra. Entonces es mejor discutir los rankings cuando te da bien que cuando te va mal.

Félix Nieto Quintas. (Foto Marcos Verdullo)

Para mí es un orgullo que la universidad esté bien considerada, porque en cuestiones de innovación hemos hecho políticas concretas. Por ejemplo la generación de proyectos de desarrollo tecnológico-social, que es directamente para resolver el problema del sector productivo; el concurso de innovación que acaba de cerrar, que premia la innovación de productos realizados por la universidad para la aplicación directa en el mercado; la generación de convenios específicos con el sector productivo, que constituyen una serie de elementos que nos posicionan bien.

¿Con qué deudas en materia académica o administrativa siente que deja su cargo?

Mi principal deuda que me quedó con la ilusión es que nosotros propusimos construir dos escuelas técnicas, eran dos proyectos excepcionales. Hicimos el plan de estudio completo con una visión única en Argentina sobre robótica, sobre sistemas embebidos en electrónica. Era una propuesta  innovadora, que recibió muchísimos halagos donde la presentamos, hicimos la evaluación técnica del edificio que necesitaríamos, la cantidad de profesionales que se emplearían, pero para eso se precisa de presupuesto y coincidió con el fin del gobierno anterior, el inicio del gobierno nacional presente y no se pudo terminar.

¿Se podría hacer en algún momento?

Falta que exista presupuesto para hacerlo, está todo listo. La visión de la escuela sería única. Era una para San Luis y otra para Villa Mercedes. La de San Luis estaría en el predio que hemos comprado en la Ruta 3 del lado de la calle Riobamba, que confluye en ser una escuela para todo el sector del barrio Eva Perón, por lo cual iba a darle una enorme oportunidad a esa barriada de tener una educación de excelencia, una salida laboral garantizada y un acceso a la universidad.

Y la otra escuela era en Villa Mercedes más relacionada a la robótica y la cuestión agro-industrial y agroalimentaria, que también iba a ser en el predio de la universidad. Son deudas que siento que podría haber salido con un poco más de suerte.

¿Y en materia académica hacia adentro de la universidad?

Hay que entender cuáles son las responsabilidades de cada estamento de la universidad. Por ejemplo, muchos de los planes de estudio y el manejo de las carreras depende de los decanatos, el rectorado sólo brinda el andamiaje jurídico y administrativa para que se logren cosas.

Si, para nosotros, fue muy importante lo que se logró recientemente con la acreditación del sistema de educación a distancia en la universidad, lo cual significa que tenemos una plataforma muy sólida para crecer en educación virtual y eso me parece que es uno de los pilares y objetivos del futuro, crecer en ese aspecto, que en nuestra gestión fue difícil de hacer al no tenerlo acreditado.

Si lograron algo importante, que se reconoce en las distintas facultades y teniendo en cuenta que en una universidad es difícil pensar tan a futuro, que fue la conformación del Plan de Desarrollo Institucional.

El plan es un hito importante de la gestión, porque es la primera vez que el Consejo Superior aprueba un plan a 10/15 años. Es muy importante porque se logró algo muy consensuado con las facultades, con la comunidad universitaria y que ahora pasa a una segunda etapa que es pensar y ver cuáles son las vías de acción concreta para llevarlo a cabo.

En materia de administración la UNSL es reconocida, además de ser el segundo presupuesto más alto de la provincia, porque creció en obras en un contexto económico nacional que repercute. ¿Qué balance puede hacer al respecto?

Nosotros tuvimos un plan de acción desde el principio que fue buscar equilibrar el presupuesto y aprender a usarlo eficientemente. La universidad está hoy económicamente muy bien, con capacidad de pago, con previsión presupuestaria, con una ejecución controlada del inciso 1 (sueldos), que lleva más del 90% del presupuesto.

Nos permitió trazar un plan de obras que viene ejecutándose desde hace cinco años. Todos los años hicimos obras en todas las facultades que son realmente muy importantes. Si esas obras hoy no estuvieran la universidad sería realmente un caos y a pesar de lo que se hizo es necesaria más infraestructura.

La evaluación que hago es muy buena en relación a lo que se hizo en gestión administrativa de la universidad, porque nos permitió aprender a vivir con lo nuestro, no necesitar nunca un rojo de nada, pedir plata, porque tampoco no hay nadie a quien pedirle.

Un sueño que comenzó es la Ciudad Universitaria.

La Ciudad Universitaria es un sueño que queda, no es en vano lo que se hizo, lo que pasa es que hay prioridades de obras inminentes en la universidad que tienen que ver con docentes que están en condiciones laborales no muy buenas y deben estar trabajando en mejores lugares, eso es lo que se hizo. Se deben haber trasladado unos 200 docentes de un lugar a otro, con mejores condiciones y todavía hace falta más inversión.

La Ciudad Universitaria es un desafío para muchas generaciones de la comunidad. Es un predio de 30 hectáreas que va a necesitar de mucha inversión. Antes que el Estado nacional cortara la financiación de obra pública en las universidades hace dos años, tenemos dos proyectos presentados que van a impactar fuertemente en la comunidad universitaria porque generará nuevos espacios áulicos y para facultades que se van a implantar en el nuevo predio.

La prioridad era terminar los bloques acá, como una necesidad para la universidad. Pero tenemos un plan de infraestructura que está planificado por muchos años más.

En medio de ese balance, también recayó una investigación judicial por fondos enviados desde Nación, mediante convenios con el Ministerio de Educación. ¿Cuál fue la postura de la UNSL y de qué manera se puede aclarar?

La universidad tuvo una postura muy clara respecto de eso, que toda su acción y expedientes son públicos, son sujetos a auditorías y controles como debe ser. Lo que hubo es una requisitoria de un trámite administrativo por una denuncia realizada, que lo pongo más en términos de una estrategia electoral que de una realidad concreta. Los invito a ver cuando fue mi reelección que las mismas personas denunciaban que la universidad estaba amparando a gente que estaba incompatible en sus cargos por el cargo que tenían en Conicet. En ese caso pasó exactamente lo mismo, la Justicia solicitó información y la remitimos hace ya tres años. Claro que la denuncia fue justamente diez días antes de mi reelección, explotada mediáticamente, y esta vez los mismos actores de siempre, de la oposición, expusieron esos argumentos que desaparecen después de la elección.

Me gusta que quede claro, porque son pocas las veces que tenemos la oportunidad de decirlo. La universidad hizo un convenio con el Ministerio de Educación, varios en realidad, sobre temas que el ministerio le encargó a la universidad que hiciera, fueron firmados con la administración de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y con el presidente Mauricio Macri. En todos los convenios el ministerio dice, y se puede constatar, que el confiere ese trabajo a la universidad en virtud de la capacidad que demostró en la firma de convenios anteriores. Repito, en las dos administraciones.

Y la rendición de cuentas de esos convenios no son cuestiones rápidas, lleva mucha gente y mucho procedimiento. Convenios que se firmaron con la administración anterior se rindieron con la presente gestión y fueron aprobados. Los convenios, como todo proceso de compra de la universidad, no lo decide un rector sólo aisladamente y decide a quién se le da la concesión o el otorgamiento de una licitación. Es un proceso en el que intervienen 40 o 50 personas, porque va a la Dirección de Compras, Suministro, Presupuesto, Área Contable, pasa por infinidad de manos. Todo eso llega a un expediente que va a la Auditoría Interna de la UNSL, a la Auditoría del ministerio de Educación y es auditado también por el Consejo Superior.

¿Es una investigación que caería por ese proceso?

Está bien que se investigue lo que haya que investigar, porque para eso estamos en las funciones que estamos y es correcto que se haga. El tema son las acusaciones, porque se hace muy doloroso escuchar las acusaciones que se pueden hacer, pero el procedimiento es claro.

Yo firmo la resolución final, pero en el medio hay 50 trabajadores que lo toman en muchísimas instancias, además que sale la licitación, se publica en los medios, en el digesto de la universidad.

Y también quiero hacer referencia a dos cosas que me parecen importantes. Porque se habla de desvío de fondos y lo que no hay es eso, porque el convenio es muy específico para qué se hace. Desvío de fondos sería cuando me dan el dinero para hacer la opción A y utilizar la opción B, es decir me dan plata para que compre una cosa y la uso para otro fin. Acá está absolutamente probado que la plata que se nos transfirió se usó para pagar exactamente lo que se nos pidió que hiciéramos.

La Auditoría Interna y la del ministerio certifica que no hay sobreprecios, que lo que se pagó tiene relación con lo que cuesta en el mercado el producto. Las empresas a las que se les pagó existen, existieron, tienen facturación.

Cuando habla de este tema lo noto enojado…

Es mucha la frustración que uno tiene cuando se habla sin saber y uno no tiene la posibilidad de defenderse, más que esperar lo que dictamine la Justicia y actuar en consecuencia.

¿La UNSL puede verse perjudicada con esta investigación?

Espero que la universidad no se vea perjudicada en absoluto, al contrario, que la universidad sea considerada como lo que es. Actualmente estamos ejecutando un montón de convenios, que el mismo ministerio de Educación nos pide, para hacer actividad que desde ahí necesitan realizar y se la da a la institución para que la hagamos a nombre y cuenta del ministerio. La confianza en la universidad es mucho clara y explícitamente marcada con eso.

Los rectores que lo precedieron tuvieron casi nula o una relación complicada con el Gobierno provincial y usted la encausó y estrecho. ¿Cómo fue el acercamiento apenas asumió para encausarla y cómo cayó esa decisión en el seno de la universidad?

La relación que tuvimos con los gobiernos nacional, provincial y municipal ha sido muy respetuosa, muy colaborativa, con sus posiciones para defenderla, pero buscando el beneficio de todos. Por la comunidad universitaria fue muy bien recibido. Creo que se valora muchísimo en relación a la apertura hacia el diálogo y la construcción colectiva con otros estamentos de los gobiernos, que se vio reflejada en las elecciones. Los colegas me comentan que la gente está satisfecha con que la universidad tenga este grado de apertura.

Y lo hacen mucho más cuando comprueban que esto no es una cuestión personal, porque no es que me relacioné porque quería algo particular para mi persona, era para la universidad. Y me parece que es un camino a seguir.

¿Con todos los estamentos?

Con todos los gobiernos, con todas las instituciones, no importa del signo político que sean, tenemos una representación institucional a quienes recibir y con quiénes relacionarnos.

Usted dice que la universidad abrió las puertas para estas relaciones, ¿Del otro lado también lo hicieron?

Absolutamente. Hemos tenido muy buen diálogo con el gobernador Claudio Poggi cuando asumí mi mandato, con el doctor Alberto Rodríguez Saá también, con el intendente Enrique Ponce, con el ministerio de Educación que ocupaba Alberto Sileoni, que ahora ocupa Alejandro Finocchiaro y antes estuvo Esteban Bullrich. Con todos hablamos bien, hemos sido recibidos y hemos escuchado, fuimos y fueron respetuosos.

Fue uno de los rectores con una participación importante en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). ¿Qué evaluación puede hacer de ese espacio?

Realmente fue muy halagador, porque son los pares los que te designan y durante cinco años estuve presidiendo la Comisión de Ciencia, Tecnología y Arte del CIN y un año la Comisión de Asuntos Económicos, que son áreas muy críticas e importantes para las universidades argentinas. Siempre me sentí muy halagado, sobre todo por representar al CIN en distintas instancias a nivel internacional que permiten también posicionar a la UNSL. Fue muy importante.

El CIN tiene una postura crítica con respecto al Gobierno nacional…

Es una institución que congrega a todas las universidades. Critica lo que hay que criticar, siempre con el consenso de los rectores o con acuerdos.

Y desde su postura personal, ya que tiene una visión nacional, ¿Qué encuentra de positivo y de negativo de la gestión de Mauricio Macri para la educación universitaria?

Me parece que el sistema universitario sigue funcionando en medio de una crisis espantosa. Creo que nos hubiera gustado tener más presupuesto, porque lo necesitamos, pero me parece que logramos avances en el mantenimiento de las instituciones. La universidad no ha perdido empleo, al contrario. La UNSL tiene los mismos o más empleados que los que tenía. Mantener el sistema universitario funcionando en las condiciones que está, en el medio de la situación económica grave, fue un desafío importante para todos.

Y además respetar la autonomía universitaria, que me parece una cuestión central hoy en día. Creo que es inadmisible que un Gobierno nacional tenga un involucramiento mayor en la universidad que el que está estipulado en la ley.

 ¿Le han propuesto formar parte del Directorio del Conicet?

No es un rumor. El Conicet tiene un Directorio, que es como el Consejo Superior de la universidad, que tiene ocho directores. Cuatro son elegidos por el voto de los investigadores de las cuatro grandes áreas de conocimiento en el que está dividido el Conicet. Los otro cuatro directores, uno surge por representación de las provincias, que representa al Cofecyt; otro surge de las instituciones vinculadas al sector agropecuario; y otro vinculado al sector de la industria. El octavo miembro del directorio es un representante del sistema universitario, que se elige de una terna que propone el Consejo de Universidades, donde están representadas las universidades públicas y las privadas.

El CIN propone al Consejo dos miembros para integrar la terna y el Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP) propone un miembro. El 19 de junio lo que ocurrió es que se reunió el Consejo de Universidades y nombraron a tres personas para integrar la terna. Allí quedó el rector de la Universidad Nacional de Río Negro, Juan Carlos Del Bello, un representante del sistema privado y yo. Estamos oficialmente designados y elevado a presidencia de la Nación para que elija un miembro que podría ocupar ese sillón de representación.

Es importante y un honor que los colegas pensarán en mi nombre, dentro de las 56 universidades públicas.

¿Qué opinión tiene sobre las últimas elecciones universitarias, la participación de la comunidad?

En general me parecieron que tuvieron un clima electoral y movimiento de toda elección. Es obvio que es necesario y deseable que haya muchas ideas y discusión. Estuvieron acordes a eso. Fueron transparentes, impecables.

Más allá que pueda haber discusiones, ¿En la gestión hay buena relación con todas las facultades?

Tengo el orgullo de decir que las obras fueron para todas las facultades por igual, respetando compromisos para todo el mundo.

Fue electo consejero superior por la Facultad de Ciencias Físico, Matemáticas y Naturales. ¿Va a seguir actuando como dirigente universitario, en la gestión o se va enfocar sólo a lo académico?

Yo la docencia nunca la dejé, sigo dando mi cátedra de mecánica analítica, de la Licenciatura en Física, todos los años. Nunca dejé de ser profesor, tengo becarios doctorales. Disminuyó mucho el trabajo porque no se puede con todo, pero para mí dar clases es un placer y es lo que me motivó a estudiar física.

No tengo aspiraciones, pero sí me parece que algunos aspectos de la experiencia que hemos recabado pueden ser útiles a alguien. No estoy cerrado a ninguna propuesta que pueda llegar.

¿Aspira a ser candidato por el radicalismo?

No, la verdad que no. Siempre dije lo mismo con respecto a eso, soy un elemento de la universidad, toda mi vida estudié acá y en otras universidades del mundo sobre distintos mecanismos de gestión. Fui invitado y tuve el privilegio de trabajar en muchas universidades, mi formación es esa. No tengo aspiraciones políticas, sí tengo mi ideología y corazón partidario, pero no tengo aspiraciones para participar electoralmente fuera de la UNSL.

¿Y dentro de tres años nuevamente en la universidad buscará nuevamente ser rector?

Creo que la universidad eligió un excelente rector, que va a continuar políticas pero que también va a poner su impronta, innovación y nuevas líneas de trabajo. Me parece que Víctor Moriñigo es una persona muy considerada en el sistema universitario nacional, mucho más que lo que la comunidad universitaria de San Luis considera, es una persona que tiene una juventud y una experiencia de gestión notable, es valorado por eso.

Le esperan a la universidad tres años de un trabajo fructífero, tiene un excelente rector y, como corresponde, debería ser reelecto.

Moriñigo habló muy bien de usted durante su campaña, incluso usted participó del lanzamiento que se realizó en el Comedor Universitario. ¿Qué piensa de él más allá de la gestión?

Víctor, estoy convencido, siempre fue una revelación de trabajo muy concreta y cercana. Aprecio su capacidad de resolución de problemas, su capacidad de gestionar, su conocimiento del sistema administrativa de la universidad.

Pero también, y quizás se conozca menos, su actividad docente, su conocimiento del sistema financiero, como especialista en el tema. Es una persona con mucha iniciativa, con capacidad de gestión notable, con la juventud necesaria para dar los impulsos. Una vez una persona, refiriéndose a otra, me dijo que a ella le cabe la universidad en la cabeza y no a cualquiera le pasa eso. Y Víctor es una persona que le cabe la universidad en la cabeza.

Que después de dos elecciones haya habido dos candidatos, ¿habla de una mayor participación, de una democracia afianzada en la UNSL?

Creo que está bien que haya más candidatos. Son los mismos sectores los que disputaron conmigo que los que lo hicieron con Víctor. Para mi gusto la campaña de Moriñigo fue de propuestas, de mirar al futuro, y la de los otros candidatos fue de desprestigio y lo único de lo que hablaban era de criticar lo que existía.

No escuché propuestas y me parece que eso la comunidad lo reflejó en el resultado de las elecciones, porque es muy difícil que un candidato contra otro saque la diferencia que sacó en las dos elecciones, lo cual refleja un mensaje claro de la comunidad universitaria sobre dónde está posicionada.

¿Como se siente de ánimo ya finalizando la gestión?

Estoy muy bien. Obviamente tiene uno que cerrar etapas, que tiene todas las prerrogativas de lo que ha significado ser rector de una universidad, que es un honor inmenso. Tiene cierta nostalgia, pero me siento realizado de pensar que es un círculo que se cierra y debe cerrarse.

La universidad requiere recambio institucional, que haya nuevos nombres, que haya nueva sangre que motorice los cambios que la universidad quiere. Creo que Víctor es una persona que tiene la impronta y la juventud para hacerlo.

Me siento bien de ánimo y muy comprometido con los temas de la universidad.

¿Qué mensaje le daría a la comunidad universitaria?

Primero quiero agradecerles el apoyo recibido todos estos años, aún en la crítica y la disidencia, pero siempre me sentí acompañado por la gente de la comunidad. Y el mensaje es que debemos trabajar por una universidad más plural, más pertinente. Una universidad que haga en el momento justo y oportuno lo necesario para la comunidad.

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