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Tras los pasos de un presunto violador serial en Rosario

A partir del valiente relato de al menos seis víctimas de abusos sexuales en comercios y la vía pública de Rosario, desde febrero pasado la Policía de Investigaciones (PDI) está tras los pasos de un presunto violador serial.

El relato de las víctimas del hombre que es intensamente buscado por la policía rosarina.
Actualizada: 11/07/2019 19:38
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Se trata de un hombre de entre 25 y 30 años, de 1.70 o 1.75 metro de estatura, calvo, cutis oscuro, que se mueve en una moto con una caja provista para delivery. Uno de los últimos hechos lo cometió anteayer contra una joven de 17 años estudiante de Medicina que denunció la situación en su cuenta de Twitter.

 

En la librería

Las situaciones que pesquisa el Ministerio Público de la Acusación (MPA) salieron a la luz el 20 de mayo cuando se conoció un hecho de presunto robo a una librería ubicada en Sarmiento al 4300, a pasos de la comisaría 15ª, donde una joven de 19 años fue atacada por un hombre que se presentó como cliente.

Sarmiento al 4300

La víctima narró que a las 19 de ese día fue abordada y abusada por el delincuente, quien luego de amenazarla de muerte y atarla con precintos en los pies y las manos, y tras obligarla a practicarle sexo oral, se dio a la fuga con una ínfima suma de dinero.

Una veterinaria

El 27 de junio Jorgelina, una veterinaria de 42 años, también habría sido blanco del mismo violador. La profesional atendía su clínica ubicada en San Nicolás al 300 cuando ingresó un hombre interesado en alguno de los servicios del lugar. En ese contexto y portando un arma de fuego, la amenazó de muerte y luego de robar algo de dinero intentó abusarla.

San Nicolás al 300

La condujo a una habitación ubicada en la parte trasera del local y la ató de brazos y piernas con los cordones de sus propias botas. Entonces le exigió que le practicara sexo oral. La mujer resistió, pudo soltarse de las ataduras y corrió al agresor con una tijera para ponerlo en fuga.

El atacante habría quedado registrado por una cámara de videovigilancia de la cuadra. La víctima denunció el caso públicamente y también en el MPA. Cuando Jorgelina contó a los medios su terrible experiencia, las autoridades advirtieron que estaban en presencia de hechos que podría haber sido cometidos por una misma persona. Es que a través de las denuncias se constató un mismo patrón de conducta, las mismas referencias en la fisonomía del abusador.

 

“Le cagó la vida”

“A esa piba le cagó la vida. Anoche hablé con los familiares y después no pude dormir. Yo lo pude resolver porque tengo 42 años y sé cómo sacarme un tipo de encima. Pero una piba de 19 o 20 años no lo puede hacer. Hablando con la familia de la chica me di cuenta que es la misma persona que me atacó”, describió la veterinaria sobre el caso de la librería.

“Pudimos contactarnos con cuatro personas que en poco más de un mes (desde el 20 de mayo) fueron atacadas por este tipo. La chica de la librería de calle Sarmiento; otra chica de 19 años que vive en Tucumán y la cortada Rusiñol; una joven de calle Mendoza al 5000 a la que abusó en la calle y yo. ¿Cuántos casos más habrá? “, alertó y se preguntó la profesional.

Sobre las características del abusador, la mujer explicó que tenía pelo muy corto color negro y una cicatriz en la mejilla izquierda, que había llegado en una moto negra, que utilizaba un casco del mismo color, y que el rodado tenía una caja de PVC blanca como las utilizadas por los deliverys.

En la calle

En las últimas horas, una adolescente utilizó las redes sociales para contar su terrible y descarnada experiencia. Indicó que el martes a la medianoche fue abordada por hombre bien vestido y del que no sospechó, en Santa Fe y Suipacha, a metros de la Facultad de Ciencias Médicas. “Sacó un arma y me dijo: no grites que estás jugadisima. Me llevó para un rincón y me escondió detrás de un árbol y un tapial. Me puso de rodillas, me sacó la mochila, y me repita que no gritara, que no intentara hacer nada, que no gritara porque me iba a pegar un tiro en la cabeza”, reflejó angustiada la joven en su muro.

Santa Fe y Suipacha

Mientras la chica estaba acurrucada y temblando, el agresor le revisó sus cosas y le introdujo la mano entre los pantalones. “Que linda tanguita te pusiste hoy”, le dijo el pervertido arrodillado junto a ella. Después se bajó los pantalones y mientras le apoyaba el arma en la cabeza le espetó. “llegó el momento de chupar un poquito”.

En su relato la víctima continúa con la secuencia, que terminó luego de cinco minutos y de un intercambio de palabras. “Se levanta, me dice que me quede quieta y que no grite. Pensé que lo que se venía era peor de lo que estaba viviendo, que me iba a matar. Me acordé de todas, de todas las que alguna vez pasaron por esto, pero no tuvieron la suerte de salir con vida y yo lo ví por la televisión.¿Escuchan lo que digo? Suerte de salir con vida”. La joven no miró a la cara al abusado y luego salió corriendo para pedir ayuda en una estación de servicio de la zona.

 

Ocho casos

A partir de las aberrantes situaciones conocidas la Fiscalía informó que son ocho hechos de abusos sexuales los que se investigan, en dos períodos. El primero entre enero, abril y mayo (4 hechos); y en junio y julio (4 hechos), de los cuales tres fueron con acceso carnal, mientras que el resto fueron de abuso simple. Según los reportes, la mecánica se repite en muchos de ellos, salvo algunos detalles.

De los ocho, dos fueron concretados en la vía pública, mientras que los restantes en diversos negocios comerciales. El modo de operar del violador constan en ingresar al negocio, ofrecer un servicio de seguridad o presentar interés en algún producto y se retira. Pero en una segunda visita aborda a las víctimas.

De acuerdo a los relevamientos, el MPA advierte que las potenciales víctimas son mujeres jóvenes, de entre 17 y 40 años, y que se encuentren solas al momento del ataque. Alertan que el violador sería una persona robusta, incluso excedido de peso, de aproximadamente 1,70 metros de altura, ojos oscuros, cutis trigueño, calvo o rapado, de unos 25 a 30 años, y barba de pocos días. Como lo citó la veterinaria y otras jóvenes, tendría una cicatriz de un piercing.

 

Identikit

Aunque hace pocas horas se confeccionó un identikit del presunto abusador, desde el MPA adelantaron que se podría difundir otro con detalles que se obtuvieron en las investigaciones. Mientras la fiscal del caso, Alejandra Raigal, ordenó medidas que se mantienen en reserva, la PDI, se encuentra tras los pasos del sospechoso.

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