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Una joven denunció que monja filmó cómo la abusaban en el Próvolo

La chica, que hoy tiene 26 años, aseguró ante los jueces que la religiosa también fotografiaba a nenas desnudas.

Gran cantidad de casos de abusos ocurridos en el Instituto Próvolo de la ciudad de Mendoza
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 10/09/2019 10:18
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La gran cantidad de casos de abusos ocurridos en el Instituto Próvolo de la ciudad de Mendoza fueron de muchos comentarios en la opinón pública, y a los ya conocidos, se agregó el testimonio de una joven que hoy tiene 26 años y denunció violaciones, golpes, huídas nocturnas y hasta un secuestro.

El testimonio de la joven, oriunda de la provincia de Mendoza, se escuchó en el juicio que se lleva a cabo en el Tribunal Penal N°2 de la capital mendocina contra los sacerdotes Nicola Corradi, Horacio Corbacho y el jardinero Armando Gómez. Se reprodujo la declaración en cámara Gesell a la víctima, registrada en abril del 2017 durante la investigación.

Una noche, cansada de que uno de los empleados del instituto -quien estuvo imputado al principio en la causa y luego fue sobreseído por inimputabilidad- ingresara por la ventana del albergue y la abusara sexualmente, la víctima decidió huir del lugar. De acuerdo a su relato, la joven salió por las ventanas del albergue ubicado en la planta alta, atravesó los jardines del predio y llegó hasta el portón de rejas que daba al exterior. Curiosamente la puerta estaba sin llave, por lo que en cuestión de minutos ya estaba afuera, una vez más.

Siempre de acuerdo al relato de la joven en la entrevista del 2017; cuando se encontraba aún en las inmediaciones del instituto fue sorprendida por -al menos- 4 personas, quienes la abordaron con violencia. Los atacantes le taparon los ojos, la golpearon y la obligaron a subir a un vehículo que luego ella identificaría como una camioneta “tipo Trafic negra”.

Detalló que fueron tres hombres y una mujer quienes le ataron las manos con un cable y la colgaron en el interior del vehículo, para luego desvestirla, tocarla, sacarle fotos desnuda y obligarla incluso a practicarle sexo oral a uno de los captores.

En su relato, la víctima no pudo precisar con exactitud qué edad tenía al momento del secuestro, ni tampoco los lugares por los que la transportaron. Pero sí dejó en claro que sintió como el vehículo se movía mientras era abusada y golpeada; y que luego de algunas horas la liberaron también en las inmediaciones del instituto ubicado en el departamento de Luján de Cuyo.

Ni siquiera cuando la bajaron y logró quitarse la venda pudo identificar a sus atacantes, ya que indicó que estaban encapuchados. Una pareja que pasaba por el lugar le brindó asistencia aquella madrugada y la llevaron a un hospital. Allí también la entrevistaron efectivos policiales y la joven les relató lo ocurrido.

A lo largo de la investigación, su madre también fue citada por la Justicia mendocina. Al momento de referirse a este confuso y aterrador secuestro, destacó que radicó la denuncia correspondiente en la Oficina Fiscal 11, aunque nunca tuvo novedades al respecto. Indicó además que en el Próvolo desmintieron la totalidad del relato de su hija -de este hecho y otros-, a quien acusaron de ser “malvada, ladrona y mentirosa”.

El cura Horacio Corbacho, uno de los tres acusados del juicio, también está entre los fatídicos recuerdos de la joven. Periódicamente el sacerdote iba a hacer las compras en un vehículo del instituto; varias veces lo hizo en compañía de la víctima. Según denunció la joven, en una de las tantas salidas el cura la sentó en su falda, sobre sus piernas y con la excusa de que le enseñaría a conducir. Fue en ese instante en que el más joven de los sacerdotes imputados supuestamente metió sus manos debajo de la blusa de la víctima para tocarla.

En tanto, la monja japonesa Kumiko Kosaka también está entre las denunciadas por la víctima. Concretamente, la ex alumna la acusa de ser “malvada” y de pegarle constantemente a ella y a sus compañeros y compañeras. Incluso, detalló que en una oportunidad la monja la golpeó con un palo en la cabeza, lo que motivó una de sus incontables fugas frustradas.

También detalló que Corbacho le había dado una cámara filmadora a la religiosa para que filme a las niñas del lugar mientras se bañaban, y agregó que Kosaka tomó imágenes de las alumnas desnudas en las duchas. La monja tiene nueve imputaciones en su contra e integra la segunda causa del caso de abuso eclesiástico.

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