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“Yo cometí el error”: un empleado desligó a Tyempertyopolos por el viaje que terminó en tragedia

Felipe Grillo aseguró que la empresaria desconocía la contratación “irregular” del colectivo arrollado por un tren en Zanjitas, donde fallecieron ocho personas. La mujer declaró este martes, pidió “disculpas” a las familias y sostuvo que daría su vida por la de las criaturas.

Grillo trabaja desde hace aproximadamente 25 años en Polo.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 11/09/2019 09:00
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Por Antonella Camargo

“Desde el año 2011 llevo una mochila”, dijo el empleado durante la primera audiencia del segundo juicio por la tragedia vial más grave que ocurrió en la provincia. Hoy declararon todos los testigos, entre ellos directivos del Colegio que contrató el transporte, y este miércoles se conocerá el veredicto que determinará la responsabilidad de la empresaria.

Grillo trabaja desde hace aproximadamente 25 años en Polo. Cuando ocurrió la tragedia, en el 2011, era coordinador y jefe de Tráfico y de viajes especiales.

En su declaración recordó el día del accidente y las horas previas. “El 1° (de noviembre) a las 22 en la oficina suena el teléfono. Llama la directora de la escuela (Mónica Luna) diciendo que no pudo llevar el listado de las chicas que deben hacer el viaje. Pidió por favor que mandáramos el colectivo, que había dejado un adelanto de $500”, relató.

Explicó que la política de la compañía era que si faltaba ese requisito el viaje “no se realizaba”. Sin embargo, dijo que “por la insistencia” accedió para que sí se hiciera.

Mencionó que el Colegio ya había contratado a la empresa para otros traslados educativos y frecuentemente el listado de los viajantes era enviado por mail. Pero esta vez, nunca llegó.

“Lo llamo a (Jorge) Ramusa para preparar el interno 63. Ibáñez tenía que poner a los choferes porque conocía el horario”, siguió.

Para el viaje fue designado Julio César Jofré, quien en 2015 fue condenado a cuatro años y ocho meses de prisión por el delito de “homicidio culposo y lesiones culposas”.

“Él había cortado a las 15 del 1°. Entró a las 5 del 2”, aseguró Grillo.

Respecto al colectivo precisó que estableció que realizara el viaje un micro que era de su pertenencia, la unidad 63. Según sus dichos, el vehículo había sido “refaccionado” en el último tiempo en su “totalidad”, y estaba “en perfectas condiciones y habilitada para circular”.

El empleado desligó de su responsabilidad a la acusada y remarcó que ella “desconocía” el viaje debido a que se encargaba de las tareas administrativas, pagos y reuniones con el Gobierno.

“El que cometió el error fui yo”, subrayó, y transmitió que desde el 2011 lleva “una mochila” en su espalda.

Jorge Ramusa, testigo.

De manera similar se pronunció Ramusa. El hombre fue chofer en la empresa y luego se dedicó a ser sereno. Explicó que Grillo daba “las ordenes” y desconocía la “función directa” que cumplía Tyempertyopolos, aunque sabía que era la encargada.

El hombre se acordó que la noche del 1° de noviembre lo mandaron a preparar la unidad 63 para “un viaje” y agregó que “había sido reparado como nuevo”: que contaba con revisión técnica y con un duplicado con la habilitación.

Por su parte, Rubén Spagnuolo, chofer desde septiembre del 2010 al mismo mes del año siguiente, recordó cambios en los asientos de ese coche: “Los hicieron reclinables porque viajaba diariamente a La Carolina y se agregaron más”.

Rubén Spagnuolo, chofer en Polo desde septiembre del 2010

En este sentido, planteó que había manejado ese vehículo y nunca tuvo inconvenientes; y que para los viajes dentro de la provincia no era necesario llevar el listado de los pasajeros.

La responsabilidad del Colegio Santa María

Las dos testimoniales restantes fueron las de quienes en ese momento eran directora del Nivel Primario, Mónica Luna, y la representante Legal, Silvana Gamiso.

Mónica Luna, testigo.

La última sostuvo que su responsabilidad estaba ligada al rol de “tipo docente” y desconocía los “aspectos” del viaje o la contratación. Dijo que no recordaba haber recibido alusión a la presentación de un listado, pero sí detalló que todos los docentes tenían instrucciones de cómo realizar las salidas del establecimiento.

Por otra parte, mencionó que días después de la tragedia acompañó a la directora hasta la sede de Polo para pagar lo que adeudaban del viaje.

Fueron atendidas por una “señorita” que llamó a una mujer, quien sería la encargada. Subrayó que esta no quiso recibir el dinero y fue un momento de “mucha angustia”.

Luna explicó que el traslado solidario fue solicitado por el departamento de Catequesis. Y la vicedirectora, María Virginia Farías le pidió la contratación del servicio.

“Llamé a varias empresas. La única que me dijo que sí fue Polo. La semana siguiente me dirijo a hacer la reserva. La empleada me dijo que había un micro. Me anotó la fecha de viaje en un cuaderno. Dejé una seña de $500. A la semana siguiente iba a pagar”, describió.

Precisó que había encargado un micro para 42 alumnas y 5 o 7 adultos que “no estaban todavía definidos”.

“No me pidieron ninguna documentación”, agregó.

Respecto a la comunicación que mantuvo el día previo al accidente con Grillo, transmitió que fue para solicitarle que enviaran el colectivo pese a que aún no había abonado el costo total.

Argumentó que desconocía que el listado de pasajeros no había sido enviado y que era responsabilidad de una secretaria. Mientras que, sí fue remitido a la Universidad Católica de Cuyo, de quien depende el Colegio.

Rememoró que acompañó a las niñas al coche, pero no advirtió que faltaran asientos. Y consideró que estaba “debidamente habilitado”.

También mencionó que en el encuentro posterior con la dueña de la empresa no hicieron alusión a la contratación sino al accidente en sí.

Pasadas las 15, el Tribunal cerró la etapa probatoria y suspendió el juicio hasta este miércoles a las 9:30. Allí las partes realizarán sus alegatos y luego se conocerá el veredicto.

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