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“Gonçalves”, el veterano del Dakar que siempre tenía tiempo para ayudar

El piloto portugués perdió la vida en la séptima etapa de la competencia.

"Speedy" Gonçalves, el veterano del Dakar que siempre tenía tiempo para ayudar.
Actualizada: 12/01/2020 12:12
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El portugués Paulo Gonçalves, que murió este domingo en un accidente durante la séptima etapa del Dakar, era uno de los motociclistas más queridos y respetado de la caravana del rally más duro del mundo, por su inagotable amabilidad, solidaridad y simpatía.

A Gonçalves se lo conocía también como ‘Speedy’, no solo por su gusto por la velocidad arriba de la moto, sino también por su baja estatura, similar con la del ratón de dibujos animados Speedy Gonzáles.

Nacido en 1979 en Esposende, cerca de Braga, Gonçalves comenzó su carrera deportiva en 1991 en el motocross y durante la última década fue el mayor exponente del motociclismo de Portugal, junto a su cuñado Joaquim Rodrigues, con el que desde este año compartía equipo en el Dakar dentro de la estructura de Hero.

Debutó en el Dakar en 2006 con vigésimo quinto puesto y desde entonces no se perdió ni una sola cita con el rally más duro del mundo excepto en 2018, cuando no participó por una lesión de la que no se recuperó a tiempo.

El portugués en las dunas del desierto de Arabia Saudita, en donde perdió la vida.

El piloto luso era uno de los más veterano de la caravana y además podía presumir de haber participado en los tres "capítulos" del Dakar, con dos participaciones en África, diez en Sudamérica y esta, su decimotercera, en arabia Saudita.

Su mejor resultado fue en 2015 cuando terminó segundo tras el español Marc Coma, quien se hizo con su quinto Dakar, mientras que otras tres veces (2010, 2013 y 2017) también quedó entre los diez primeros.

La solidaridad como bandera

La solidaridad era la bandera que llevaba siempre Gonçalves a todas las carreras, como cuando en el Dakar de 2016 se detuvo a pesar de que estaba en la cabeza de la carrera para auxiliar al piloto austríaco Matthias Walkner. Eso le valió que el Instituto Portugués de Deporte y Juventud lo premiase el Premio de Ética en el Deporte.

"En el Dakar el riesgo está siempre al acecho. No soy un héroe, soy un ser humano que respeto a los demás. Nuestra vida vale más que cualquier victoria porque sin ella no ganamos", dijo al conocer que había sido distinguido por ese gesto.

Gonçalves era un piloto muy respetado y muy querido por sus compañeros.

"El espíritu del Dakar es el mismo. Pasamos muchas horas solos, muchas veces en el desierto. Unas veces nos ayudamos, y en otras somos ayudados", agregó en aquel entonces.

Pocos días después de auxiliar a Walkner, Gonçalves tuvo que abandonar al sufrir un fuerte accidente donde perdió momentáneamente la consciencia.

Nunca rendirse

Cuatro años después, de nuevo un accidente con pérdida de consciencia le costó la vida al piloto luso, esta vez en el desierto de Arabia Saudita, cuando quería demostrar que a su edad podía seguir estando entre los primeros.

Tras una primera parte donde predominaron los fallos mecánicos en su moto, con cambio incluido de motor, Gonçalves se aventuraba a esta segunda parte de la carrera con el propósito de escalar posiciones en la clasificación general.

"Se trata del Dakar, así que lo importante es terminar. Aunque la general ya no cuente para mí, no me rindo. Voy a intentar darlo todo cada día", había dicho Gonçalves apenas tres días antes de su fallecimiento en plena carrera.

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