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Cuando se gobierna con el látigo del miedo y la mentira

Es falso lo que dijo el intendente de Justo Daract en una carta documento que envió a ciudadanos para amedrentarlos.

Foto Facebook
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 27/01/2020 13:34
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Por Daniel Miranda

Con todo respeto, señor intendente de Justo Daract: usted miente. En las últimas semanas para neutralizar el malhumor social consumió buena parte del valioso tiempo de gestión, por el cual ahora el pueblo debe oblar $120 mil al mes en concepto de sueldo, en intimar a vecinos para que se rectifiquen “por una noticia falsa que se reproduce en el portal digital El Chorrillero…”. Impunemente en sus cartas documento le atribuyó a este medio una publicación que nunca hizo.

“…En la cual se hace referencia a que el Honorable Consejo Deliberante de la ciudad de Justo Daract procedió a modificar la ordenanza tarifaria en el rubro Wiskeria y Cabaret al afirmar ´la wiskería pagar el tributo derecho de inspección, seguridad e ingenie control sanitario bromatológico, un 50% menos que antes, y procedió a publicar una imagen de la supuesta ordenanza tarifaria adulterada en donde surge el término wiskerías y cabaret con un supuesto precio anterior de pesos $1.500- y un precio actual $750.- tal cual surge de la imagen publicada. Que dicha imagen resulta falsificada y no responde a la realidad establecida en la ordenanza N° 295 HCD-2019 por cuanto el rubro wiskería y cabaret fue eliminada por esta gestión de la ordenanza tarifaria…” (sic). Con este texto los conminó a retractarse bajo la advertencia de demandarlos legalmente.

Solo a gobernantes como usted se les ocurre actuar con semejante grado de impudicia y adjudicar a un medio, en este caso El Chorrillero, algo que no reflejó.

Una de las mayores estafas de un gobernante es mentirle al pueblo.

Alfredo Domínguez forma parte del variopinto grupo de dirigentes que retomaron las riendas de varios pueblos al ser electos por el kirchnerista Frente de Todos, que en San Luis lidera el reelecto gobernador Alberto Rodríguez Saá. En los últimos ocho años repitió en la lista sábana de diputados de Pedernera y registró un cuestionado (por “incompatible”) paso por la Cámara de Diputados de la Nación para completar un mandato.

Como dirigente y gobernante en las formas y en la sustancia hace gala de su ADN albertista.

En 2011 después de sus dos gestiones consecutivas como intendente, el municipio quedó en una crisis de la que todavía no puede enderezarse por la pesada herencia y la escasa pericia de sus sucesores.

Ahora se pretende convencer que la comuna está en la ruina y que Domínguez con medidas como el impuestazo la salvará. Habrá que ver cuánta relación guarda el estado actual del municipio con aquellos dos mandatos.

Para desarticular el descontento popular por el aumento del 600% de tasas y tarifas y la suba del sueldo en un 140% se valió de una vil mentira. Mandó una cantidad no determinada de cartas documento basándose en una falsedad. De ese modo insufló miedo en muchos ciudadanos, entre los cuales seguramente están electores que aportaron al 62% que le permitió ser ungido por tercera vez en el mismo puesto.

Como si el ejercicio del cargo de titular del Poder Ejecutivo no le alcanzara, apeló a un acto mendaz para caerle con todo el peso del poder encima a vecinos indefensos que ejercieron libremente el consagrado derecho a expresarse.

Con esa conducta trató de desacreditar a un medio de comunicación que no es satélite del Gobierno provincial, propagó pánico entre quienes compartieron contenidos en las redes sociales y de hecho logró que algunos se retractaran, y lanzó el inquietante apercibimiento a quienes todavía no lo hicieron. En síntesis quién se atreva a publicar algo que vaya en contra de sus designios se enfrenta al látigo: se verán obligados a desdecirse o deberán asumir el costo de acciones judiciales civiles y penales.

Hubo otros mensajes peligrosos que no pasaron desapercibidos en la comunidad en los agitados primeros días del 2020. La hija de un político local del oficialismo insinuó con difundir el listado de contribuyentes que no están al día con las obligaciones.

Entre las tantos interrogantes que flotan están: ¿Pagó con su sueldo de intendente las cartas documento que se respaldan en una mentira? o con los finitos recursos públicos? El Concejo Deliberante le pedirá explicaciones por  amonestar a la comunidad?

Ni siquiera el beneficio de la ignorancia se le puede conceder porque no fue un acto impulsivo proceder de forma falaz.

En Justo Daract se replican vicios del régimen hegemónico que impera en San Luis. La conducta de este gobernante es otro indicador de que la democracia en San Luis no goza definitivamente de buena salud. Es responsable de una noticia falseada y de un acto de cercenamiento de la libertad de expresión.

Por más afán que ponga en su intento de devaluar el principal activo de este medio, que es nuestra credibilidad, nunca logrará su cometido porque una de las tantas diferencias que hay entre El Chorrillero y usted, es que nosotros no mentimos.

 

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