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Diego Lorenzetti: “Jamás se me ocurriría matar a nadie y menos a la madre de mi hijo”

La declaración de la pareja de Romina Aguilar fue el relato más importante de la audiencia por el homicidio de la mujer ocurrido en 2016. El ex intendente de La Calera aseguró que hubo “presiones” para que lo acusaran y cuestionó el accionar de la Justicia en la investigación. Leandro Vílchez y Edivaldo de Oliveira Pereira decidieron no hablar.

Foto Marcos Verdullo
Este martes se reanudó el debate oral por el asesinato de Romina Aguilar.
por El Chorrillero / San Luis
Actualizada: 19/02/2020 01:34
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Por Antonella Camargo

Este martes pasadas las 10 se reanudó el debate oral por el asesinato de Romina Aguilar, perpetrado en la mañana del 30 de enero de 2016, cuando salía de su vivienda en el Barrio Faecap. La audiencia se extendió durante casi cinco horas.

El juicio tiene como principal acusado a quien era pareja de la víctima, Diego Lorenzetti; y también es contra de Leandro Vílchez y Edivaldo de Oliveira Pereira. El primero esta incriminado como autor intelectual, mientras que los restantes como materiales.

Este martes se reanudó el debate oral por el asesinato de Romina Aguilar.

Inicialmente, el Tribunal integrado por José Luis Flores, Silvia Inés Aizpeolea y Jorge Sabaini Zapata ofreció al brasileño Oliveira Pereira, quien manifestó vivir en el país hace diez años, la posibilidad de contar con un traductor. Su defensora, Olga Allende lo consideró prudente y los magistrados se comprometieron a incorporarlo para las próximas audiencias.

Seguidamente respondieron a las cuestiones preliminares que había planteado Allende e Iván Coria: una morigeración en la prisión preventiva y la nulidad de su declaración indagatoria. Los jueces no dieron lugar a la requisitoria.

Mas tarde, Lorenzetti accedió a la posibilidad de declarar y dar su versión de los hechos. Durante poco más de una hora recordó el día de la muerte de Aguilar, su pasado, el desarrollo de la investigación y hasta los conflictos políticos. Los otros dos imputados estuvieron fuera de la sala.

“Lo que siempre dije. Soy inocente. Jamás se me ocurría matar a nadie y menos a la madre de mi hijo, el sostén mío en las buenas y en las malas”, fueron las primeras palabras del ex intendente.

Este martes se reanudó el debate oral por el asesinato de Romina Aguilar.

Luego reveló que hace tres meses fue nuevamente padre.

Mencionó que con Romina se habían “reencontrado como paraje” y que el lunes siguiente a la muerte se irían de vacaciones a Córdoba.

“Estoy totalmente arrepentido de no haber disfrutado a mi familia y serle infiel”, afirmó al contar que engañó a la víctima en varias oportunidades.

Relató que con Aguilar se conocieron en 1999 cuando ella tenía 14 años y él 19. Dos años más tarde, Romina quedó embarazada e iniciaron la convivencia. “Hace17 años estábamos juntos”, agregó.

Este martes se reanudó el debate oral por el asesinato de Romina Aguilar.

“Romina se encargaba de la casa, de mi hijo y de toda la parte administrativa de la fábrica de hielo”, mencionó llorando y con la voz entrecortada al ser consultado sobre la vida cotidiana de la victima.

Indicó que le había “insistido” en que terminara el segundario debido a que ninguno de los dos lo había finalizado. Por eso, Aguilar viajaba hasta La Calera los jueves por la tarde y sábado por la mañana. “No sé por qué ese día se fue antes si siempre salía a las 8”, reflexionó sobre el día de la muerte.

En relación a los otros dos imputados, dijo que a Vílchez recién lo conoció en la cárcel, y que Oliveira Pereira trabajaba con dos caballos que tenía hace menos de dos años.

“Lo conocí por los caballos y sólo lo veía en las carreras (…) Sabía quiénes eran mi mujer y mi hijo (…) Iba a La Calera sólo cuando tenía que montar. No era seguido”, aseguró Lorenzetti.

Este martes se reanudó el debate oral por el asesinato de Romina Aguilar.

Al hacer referencia a la imputación volvió a insistir en su  inocencia y consideró que “seguramente hubo una influencia externa en la acusación”.

Sostuvo que siempre tuvo predisposición ante la Justicia. “Cada movimiento que hacía la llamaba a la jueza (Virginia Palacios). Cuando compré el teléfono a la primera persona que le di el número fue a ella. Le comenté que desde el minuto uno había un móvil policial que lo único que hacia era investigarme a mí”, refirió.

A su vez criticó a un efectivo de la División Homicidios, Héctor Muñoz, porque el día que estaban sepultando a Aguilar “estaba contando en todo el Departamento (Belgrano) que yo tenía problemas con Romina”.

En otro tramo de su relato habló sobre la política y los préstamos que había sacado, uno de los cuales fue adjudicado a que con eso pagaría el “encargo” de asesinar a su pareja.

Contó que comenzó a endeudarse a partir de junio del 2014 cuando comenzó la construcción de ocho viviendas para familias de escasos recursos en La Calera. “Desde ahí ponía dinero de mi bolsillo y pedí muchísimos prestamos”, añadió.

Mencionó que el último de ellos fue de $100 mil, unos 15 o 20 días antes de la muerte de Aguilar. Parte del dinero, según dijo, había sido destinada a comprarle una prótesis a una niña con discapacidad de Nogolí y lo restante para señar artistas que se presentarían en el festival de la localidad donde era el intendente.

Subrayó que nunca dio a conocer esa situación porque el prestamista era “de la oposición”, Jorge Adorno.

“Nunca hice política con una enfermedad. De hecho lo tengo que aclarar porque lo pusieron en el expediente”, afirmó.

Ya en su rol de intendente y Presidente del Consejo del Departamento Belgrano del PUL contó que recibió previo al hecho múltiples amenazas y presiones.

Primero fue en el 2013 cuando era candidato y por lo cual debió tener custodia, él y su familia. “Me decían que iba a aparecer en una tumba. Me ofrecieron $400 mil para que me baje de las elecciones”, recordó.

Más tarde serían los comicios en Nogolí. “Héctor Cacace del PUL ganó las elecciones por un amplio margen. Un mes antes de la asunción hubo un decreto de Nación como que había ganado el 2º, José Luis Amieva (PJ)”. rememoró.

Finalmente se refirió a una relación que mantuvo con Daysi Caravaca, una mujer que había conocido en esa localidad. Sin embargo le restó importancia y remarcó que su “familia era Romina y Hernán”.

Ya cerca de las 11:30, Vílchez y Oliveira regresaron a la sala y el Tribunal les otorgó la misma posibilidad de testificar. Ambos se negaron.

Por eso, leyeron las declaraciones indagatorias de cada uno. El primero había negado su participación en el asesinato. El segundo acusó al primero de contratarlo para que lo llevara a realizar un “robo” por el que recibirían $100 mil. Finalmente habrían ido a matar a Aguilar.

El rol de la División Homicidios

Los primeros testigos del debate fueron dos efectivos que en enero de 2016 se desempeñaban en la División Homicidios e intervinieron en el desarrollo de la causa.

El inspector Héctor Muñoz señaló que aportó a la investigación números telefónicos vinculados a Oliveira Pereira, como así también manifestaciones sobre la relación que Lorenzetti mantenía con Caravaca.

Explicó que los datos fueron provistos tras realizar su labor en “la calle” y dialogar con vecinos, allegados y familiares a los involucrados.

Negó conocer a los imputados con anterioridad e indicó que participó en la requisa de Oliveira Pereira.

Durante las múltiples preguntas en la declaración que se extendió por más de una hora, Lorenzetti y Vílchez compartían un vaso de agua y hasta cruzaron unas palabras. En la otra punta, el brasilero evidenciaba inquietud, molestia y también deslizó varios comentarios.

Todas las defensas dejaron entrever cuestionamientos hacia el accionar de Muñoz.

Otro de los que intervino en la causa fue el oficial Federico Vílchez, que ahora trabaja en Bomberos de Juana Koslay. El efectivo presenció la necropsia al cuerpo de Aguilar y también realizó tareas investigativas, en paralelo a las de Muñoz.

Detalló que cuando se determinó que el arma utilizada para el crimen había sido una calibre 45 y su uso “no habitual”, comenzó su trabajo a través del cual tomó conocimiento sobre una banda delictiva de Mendoza que la integraban tres personas. Dos de ellos eran oriundos de la provincia vecina y el restante de San Luis.

Este grupo habría cometido varios ilícitos en la provincia previos al asesinato de Aguilar. Uno fue en una vivienda de calle Mitre entre Belgrano y Pringles, y otro en la Farmacia Lucero, ubicada en la avenida Centenario.

Argumentó que las vainas halladas en el negocio coincidían con las del arma que fue usada para el homicidio. Y por eso pidió información sobre los delincuentes en la Policía de Mendoza y en la de San Luis.

Si bien el efectivo debía salir de vacaciones el 1º febrero, se postuló ante el jefe de Homicidios, Javier Sosa, para continuar y tomárselas más tarde. Pese a ello y a desarrollar una importante investigación, días después le dieron licencia y lo desplazaron de la División hacia el interior. Planteó que nunca le dieron explicaciones al respecto.

Al referenciar sobre el día del hecho precisó que sí vio a Lorenzetti, quien “hablaba mucho por teléfono, se notaba tranquilo y no lloraba”.

Finalmente dijo que “con un informe de criminalística se hubiera determinado si era la misma arma que usaron los mendocinos, con la del homicidio”.

Ante la injerencia de Vílchez, Juárez solicitó que se incorpore a la causa toda la información recolocada por el oficial. Sosa también pidió el material del robo en la farmacia. El Tribunal accedió.

El asesino medía 1,75 aproximadamente

La médica forense, Marcela Gómez fue la última en prestar declaración en la jornada. Pormenorizó su intervención en la autopsia que efectuó al cuerpo de Aguilar.

Manifestó que presentaba heridas de arma de fuego. La primera bala había ingresado por la costilla izquierda, salió por el lado derecho e impactó en el brazo. Esta lesión fue la que provocó la muerte tras dañar un pulmón y provocarle un shock hipovolémico.

La segunda entró por detrás de la oreja izquierda y salió por la ceja derecha. Quedó alojada entre los dedos de una mano de la víctima.

Gómez explicó que debido a la herida, Aguilar no tuvo más de 10 minutos de vida y sólo podría haber llegado a salvarse si hubiera “un quirófano en el lugar”.

Asimismo, planteó que el primer disparo lo produjo alguien con más altura que ella, y teniendo en cuenta que la mujer medía 1,68, el asesino tenía una estatura aproximada de 1,75.

Finalmente aseguró que el útero de Romina Aguilar estaba “vacío” y las pruebas realizadas posteriormente descartaron un posible embarazo.

El juicio se reanudará este miércoles a las 8:30.

Video: Víctor Albornoz – Edición: Nicolás Miano

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