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Italia y el coronavirus: relato de cómo vivir en medio de la pandemia

La cifra de muertos por la pandemia ya superó las mil personas y las autoridades insisten a los ciudadanos no salir de sus casas. Federica Colavita es mendocina pero se casó con un puntano y por eso mantiene lazos con esta tierra. Contó cómo son sus días en el norte italiano, donde radica actualmente.

Colavita y el fondo de una ciudad vacía.
Actualizada: 13/03/2020 00:11
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Federica Colavita es una argentina que hace 25 años vive en Italia, en la zona de Trieste (capital de la región Friuli Venezia Giulia, al norte de Italia). Si bien nació en Mendoza, se casó en San Luis con Alberto Colavita y residió por algunos años en territorio puntano.

En una comunicación con El Chorrillero contó cómo vive uno de los momentos más preocupantes de la pandemia. Italia es el segundo país más afectado por el Covid-19 después de China, y las autoridades no pueden contener los contagios.

“Aquí las cosas se han complicado mucho porque en estos momentos la situación sanitaria es muy grave. La epidemia tiene apenas unos pocos días, pero avanza a velocidades increíbles”, sostuvo.

En las últimas semanas los habitantes comenzaron a sufrir el faltante de algunos alimentos como el arroz y la harina, sumado a los de higiene para prevenir el contagio como el alcohol en gel y líquido (tanto en farmacias como supermercados). Incluso, Coavita dijo que hay góndolas de negocios que “están vacías”.

“Es inimaginable lo que ha determinado esta situación”, expresó.

Italia encabeza los titulares de los medios de comunicación porque los 60 millones de habitantes están obligados a un largo e inédito aislamiento. Están en sus casas y llevando adelante recomendaciones sanitarias que limitan sus desplazamientos. Por eso las imágenes del Coliseo, El Vaticano y la Fontana de Trevi vacías son la noticia que gira por el mundo. Ver una Italia vacía y sin turistas es algo jamás pensado.

“Es inimaginable lo que ha determinado esta situación”, expresó.

Colavita contó que no salen a comprar, sino que hacen el pedido y una persona del comercio lo lleva hasta el domicilio.

“Pero eso se está debilitando, porque como mucha gente ha comenzado a hacer lo mismo, ahora nos encontramos que por dos semanas no hay espacios para pedir la compra”, señaló.

Previamente había adquirido una gran cantidad de guantes descartables a modo de prevención para abrir y cerrar el portón que usan en común varias personas en el edificio donde residen.

Frente ante esta situación están “cuidando” los alimentos: “Mi hija por suerte fue muy previsora y guardamos frascos de aceituna, latas de conserva, tomates, todo lo que se puede almacenar”, manifestó.

La Fontana de Trevi

La sanluiseña también vivió seis años en Saint Louis (Estados Unidos) con su esposo, quien falleció hace un año y medio. Allí nació su hija mayor, Paula (45 años) que actualmente reside en Irlanda.

La mujer detalló que las autoridades hacen recomendaciones para evitar el contagio: "Estar lo más aislado posible, lavarse las manos con frecuencia y en caso de dialogar con otra persona hacerlo a un metro y medio de distancia”.

El Gobierno de Italia anunció el cierre de todas las actividades comerciales, a excepción de algunos locales como farmacias y de venta de alimentos, al menos durante las próximas dos semanas.

El Vaticano

Desde que el virus se instaló en la península todo comenzó a limitarse. Se autorizó a hacer ejercicio al aire libre, pero en solitario y no en grupo. Esta semana las estaciones de trenes de todas las ciudades se vieron vacías, y muchos trenes fueron cancelados. Los altavoces advirtieron a los pasajeros que debían firmar una declaración para poder viajar.

A los turistas que transitan por las calles se les pide volver al hotel, y a los residentes que se mantengan en sus casas. Los italianos pueden salir a trabajar, hacer consultas al médico o comprar alimentos. Pero en todos los casos las salidas deben ser justificados por lo que deben presentar una declaración firmada (la cual es verificada por la policía).

El Gobierno hizo oficial que las medidas tomadas por ahora son “para el bien de todos” y no “represiva o dictatorial”. Impulsan desde entonces el lema “estoy en casa”. Es así que para el trabajo y el estudio se pide utilizar los servicios de internet.

La plaza del Duomo de Milán

Las escuelas y universidades están cerradas, y muchas están ofreciendo clases a distancia.

La mujer explicó que por temor a la prohibición total de salir de sus casas, actualmente se encuentra en el domicilio de su hija menor, Cintia (42) en Cerro Maggiore, un municipio ubicado cerca de Milán.

“En caso de salir a la calle caminando o en vehículo, debemos llevar un documento por si me encuentro con un control policial, explicando el motivo de por qué no estoy en mi casa. Son tres las excusas permitidas, compra de medicamentos, problemas de salud y trabajo", precisó.

Las cafeterías y restaurantes pueden permanecer abiertos de las 6 a las 18, pero los clientes deben respetar una distancia de al menos un metro entre ellos. En otros casos han decido cerrar negocios de ropas, peluquerías e inclusive hoteles.

Todos los eventos culturales, deportivos, religiosos o festivos están suspendidos, incluso el fútbol.

Este jueves se conoció oficialmente que el número de víctimas fatales había alcanzado los 1016, y que los contagios ascendieron a 12.839.

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