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Una joven pampeana que se contagió en la residencia de la ULP denunció hacinamiento en el centro ex Scac

Explicó cómo fue su estadía y “todo” el tiempo que tardaron en activar el protocolo cuando comenzó a sentir síntomas. Con quién compartió habitación, el itinerario por los diferentes centros de internación y cómo se “amontonan” los pacientes leves.

Una joven de La Pampa relató que se contagió de Covid-19 en la ULP.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 03/09/2020 19:59
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El 11 de agosto, Nerea Mansilla, una joven oriunda de la provincia de La Pampa, pero con domicilio en San Luis, pudo regresar para continuar con sus estudios universitarios. Como lo establecen las medidas sanitarias, tras su llegada la trasladaron hasta las residencias de la Universidad de La Punta.

En diálogo con El Chorrillero dio precisiones sobre las irregularidades que solo pueden exponerse a partir de las experiencias personales.

“El Comité de Crisis comenzó tomando malas decisiones desde que llegué, porque vine sana y me contagié en San Luis”. De esa forma comenzó su relato lleno de detalles, y puso a la luz cuál es la verdadera realidad detrás de la asistencia a pacientes que en San Luis van aislado por tener coronavirus. Itinerario por centros asistenciales, poca asistencia médica e información, amontonamiento de personas y falta de limpieza en los edificios.

“Cuando ingresé a las residencias me hicieron firmar una declaración jurada aceptando compartir el departamento con otras personas, pero nunca pensé que no iban analizar la situación epidemiológica de las personas que vienen de otras provincias”, expuso Mansilla.

Le tocó ocupar un departamento donde ya había tres chicas provenientes de lugares diferentes: una de Traslasierras (Córdoba) y las otras de la ciudad autónoma de Buenos Aires (una había estado cuidando enfermos en un hospital).

Pasó un día y medio, y una de las mujeres que venía de territorio porteño comenzó con los síntomas de coronavirus: “Tardaron en activar el protocolo porque supuestamente no tenía todos los indicios, luego la llevaron al Hospital San Luis, la hisoparon y le dio positivo”.

Al día siguiente las tres que quedaron fueron hisopadas, por eso la estadía de la estudiante pampeana en la residencia de la ULP duró solo cinco días. Y pasó lo inevitable, se contagió y lo que vino fueron momentos de desesperación: “Comencé con dolores musculares y fiebre alta, avisé a la mañana temprano y recién a las 23 me trasladaron al Policlínico”.

Desde su llegada, el aspecto de ese centro asistencial le causó una gran decepción: “El baño estaba muy sucio, los inodoros tapados, las duchas no andaban bien por lo cual se inundaba y el agua cubría toda la habitación”.

La estudiante mencionó que allí, otra vez las pusieron a las tres en la misma habitación donde convivieron durante 15 días. En ese tiempo advirtió que la atención de los médicos y enfermeros “fue limitada”, y que el personal de maestranza no tenía buen trato.

Al grupo se sumó después una paciente del Barrio Tibiletti (de la capital puntana) que había sido diagnosticada dos días atrás. Y eso las llenó de miedo: “Lo que no entendemos es cómo nos van a mezclar, si nosotras hace 15 días estamos aisladas con una carga viral leve”.

Manifestaron la inquietud al personal de salud y solicitaron hablar con un profesional para saber si eso no podía empeorar la situación médica que tenían, pero “nunca se acercó” nadie a sacarlas de la duda o llevar un poco de tranquilidad.

Sin embargo, después de que se quejaran las trasladaron a otra habitación donde estuvieron dos días “únicamente con atención de las enfermeras de turno”.

Otro de los motivos de indignación es por la falta de comunicación y explicación que hay sobre cuál es el estado de salud, después de tantos días de internación. Les realizaron tres análisis de sangre y tomografías, pero no recibieron los resultados: “Lo único que nos decían es que estábamos bien”.

La odisea del aislamiento no terminó justamente en el Hospital San Luis. Luego de 18 días, las tres fueron trasladadas a las instalaciones de la ex fábrica Scac, que tomó el nombre de Centro de Tratamiento de Pacientes Leves “Monseñor Emilio Di Pasquo”.

Y cuando llegaron siguieron las sorpresas. En el lugar había muchas personas mayores y de alto riesgo, niños de cinco años y pacientes recién diagnosticados con en el virus. Todos juntos, “más 20 personas” atendidas por “una sola enfermera”.

“Estábamos almorzando y se desmayó una mujer que ya venía con problemas y debía ser medicada, pero desde que llegó nunca le brindaron los remedios que necesitaba”. Dijo que eso pasó este miércoles.

“Es desesperante la situación porque no tenemos ningún síntoma, hace más de diez días que estamos bien y acá hay gente que tiene dolor de cabeza, otros con tos y nos ponen a todos juntos a comer en el mismo espacio”, se lamentó.

Los problemas de higiene también afectan a la ex fábrica: “Los baños, la mayor parte del día están sucios, las camas están separadas por un nylon que nos divide cada tres camas”.

Por estas horas la joven aguarda los resultados del hisopado que le realizaron este último viernes. Está con la “preocupación” de no saber qué vendrá luego.

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