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Ingrid Grudke llegó a tiempo a Misiones para despedirse de su padre: “Lo vi y al día siguiente se fue”

El hombre de 79 años sufría de Alzehimer. La modelo gestionó una autorización para poder acompañarlo en sus últimas horas de vida.

Ingrid Grudke junto a su papá.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 09/09/2020 21:55
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El 6 de agosto, Ingrid Grudke contó en los medios que estaba atravesando un momento muy duro. La modelo relató que su padre estaba muy grave, pero ella no podía viajar a Misiones, su provincia natal, para verlo por las restricciones que estableció el Gobierno para evitar el contagio por coronavirus.

“Lo que más me fastidia de la cuarentena es no ver a mis papás. Mi papá tiene Alzheimer. No es tan grande, pero está muy enfermo desde hace mucho tiempo y siempre tiene recaídas. Y está en momentos críticos, entonces me fastidia no poder ir a verlo, por lo menos acompañar a mi mamá. No poder verlo, tocarlo, acariciarlo, me fastidia. Sé que en cualquier momento se puede ir”, detalló semanas atrás en una nota con Vale doble (Radio Rivadavia).

Después de solicitar un permiso para poder viajar, el 24 de agosto finalmente la modelo pudo trasladarse hasta Misiones. Sin vuelos comerciales habilitados, lo hizo en su auto. La acompañó su novio, Martín Colanton. Apenas llegó tuvo que permanecer catorce días de aislamiento. Cumplió con ese requisito en la chacra que poseen sus padres, ubicada en Los Helechos, en la selva misionera.

En una entrevista con La Nación, Grudke contó cómo fue el reencuentro. “Después de hacer la cuarentena, el domingo, los doctores me autorizaron a verlo. Fui y me miró con sus ojos enormes. Al día siguiente, a las 3 de la madrugada, se fue. Tenía Alzheimer y ya estaba en la etapa más cruel de la enfermedad. Ahora estamos todos en paz”, detalló.

La modelo indicó que se sintió aliviada por poder despedirse de su papá y apoyar a su familia ante la pérdida. “Aunque siempre tuve paz sobre la relación que tuve con mi papá, poder verlo nuevamente, después de tantos meses de cuarentena y en sus últimas horas de vida, realmente es tranquilizante. Y sobre todo poder estar apoyando a mi mamá en este momento”, remarcó.

Grudke se quedará unos días en Oberá, su ciudad natal. Aprovechará los próximos días para estar en la casa de campo en la que se crió y en las que tantas veces ayudó a Eduardo, que fue productor de yerba mate. Mientras tanto, la diosa de las pasarelas se refugia en su pareja e intenta disfrutar de la compañía de su madre y sus hermanas, Ruth y Edit, con quienes tiene una excelente relación.

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