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Transportistas escolares de San Luis pidieron la ayuda prometida

Solicitaron un aporte mensual mientras persista la suspensión de la actividad paralizada por la pandemia. En diez meses solo pudieron trabajar 15 días.

foto gentileza
La marcha de transportistas
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 10/09/2020 17:56
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“Al principio de la cuarentena pedíamos trabajar, ahora queremos subsistir”, expresó el secretario de La Unión de Transportes Escolares (UTE), Jorge Barrozo.

A través de un comunicado, la Mesa Nacional de Transportistas Escolares Argentinos convocó a los trabajadores del sector para que se movilizaran este jueves, a todos bajo la misma necesidad.

En San Luis, uno grupo de choferes reclamó una asistencia económica para sobrellevar los efectos de tantos meses sin actividad.

“La idea era una movilización pacífica para pedir que se ejecute la Ley 27.561; ojalá que nuestros gobernantes puedan destrabar la situación y ayudar en algo a nuestras familias”, explicó Barrozo.

Los transportistas escolares de toda la argentina reclamaron por los $600 millones que fueron asignados en la ampliación del presupuesto anual. La partida todavía no se ejecuta por lo tanto exigieron su vigencia de manera urgente.

En lo que va del año no han podido desarrollar sus tareas de manera normal y por este motivo sus economías se vieron afectadas. Sumado al receso escolar de vacaciones de verano, llevan casi diez meses sin poder movilizarse. El panorama es desalentador, ya que el retorno a clases de manera presencial tampoco está definido.

Si bien, a principio de junio el Concejo Deliberante de la ciudad aprobó un proyecto de ordenanza que los habilitaba a realizar otras tareas como fletes, delivery de alimentos, mercadería y traslados de personal de obras privadas a sus lugares de trabajo, entre otros, las expectativas nuca fueron cubiertas.

“La pandemia afectó económicamente a todos los sectores, lo que hizo imposible conseguir esos tipos de trabajos”, según contó el trabajador.

Familias sin trabajo y sin sustento

Al suspenderse las clases a los 15 días del inicio oficial por el coronavirus, los dueños y conductores de transportes se quedaron sin ingresos.
Gran parte se reinventaron, por ejemplo, “algunos empezaron hacer tortas, otros panes caseros, canelones simplemente para llevar el sustento diario a sus casas”.

Y en otros casos el panorama es más crítico. “Varios colegas están asintiendo a comedores comunitarios y algunos lamentablemente tuvieron que malvender sus unidades”, apuntó Barrozo.

En toda la provincia funcionaban alrededor de 90 transportes. La incertidumbre los sigue acompañando.

 

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