X

Consumía pornografía infantil y violaba a su propia sobrinita, quiere 13 años de pena

El confeso pedófilo es un albañil de 26 años. Ayer ratificó ante un juez el acuerdo de juicio abreviado logrado con Fiscalía.

Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 16/09/2020 13:40
PUBLICIDAD 2020
PUBLICIDAD

Un albañil de 26 años confesó ayer ante el juez de la Sala I de la Cámara Penal, Juan Carlos Caballero Vidal (h), que era habitual consumidor de pornografía infantil y que, además, manoseaba y sometía a su propia sobrina de 6 años a prácticas sexuales que, legalmente, se consideran una violación. El sujeto sometía a la nena a cambio de dejarla usar su computadora o ver televisión.

Durante la audiencia, el acusado ratificó en todas sus partes el acuerdo de juicio abreviado alcanzado a través de su defensor oficial Daniel Angel Montiel Zelco, con la fiscal Marcela Torres. En ese acuerdo acepta purgar 13 años de cárcel por los graves ultrajes sexuales contra la nena y por la tenencia de material pornográfico: unos 2.000 gigabytes entre los que encontraron 6 fotos y 36 videos pornográficos, cuyos protagonistas eran niños de entre 4 y 12 años.

El caso

Todo se descubrió la tarde del 2 de octubre del año pasado. Esa vez, la nena llegó ofuscada a decirle a su madre que fuera a hablar con su tío, porque ya no quería someterse más a las cosas que le hacía, pues le daba asco. Prácticas de sexo oral y otras igual de aberrantes, fueron parte del detalle revelado por la nena a su madre, quien le creyó en el acto porque conocía el decidido carácter de la nena para revelar cuando algo no le gustaba.

La revelación, sin embargo, tuvo problemas en el seno de esa familia pues el padre del joven se resistía a creer que hubiera cometido tremendo delito y le advirtió a su propio hijo y a su nuera que tendrían problemas.

Pero esa tarde hubo denuncia, hubo un allanamiento en la habitación de ese muchacho (no identificado para preservar a la niña) y hubo entrevistas psicológicas, en las que se concluyó que la niña no mentía, entre otras razones, por su lenguaje corporal (le daba vergüenza contar) y por los crudos detalles de los hechos que describía, algo que difícilmente hubiera inventado. Fuente (Diario de Cuyo)

PUBLICIDAD

EN PORTADA EL CHORRILLERO

SUBIR