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El drama de los productores que perdieron sus animales por no poder entrar a San Luis

Los protocolos del Gobierno les impidieron llegar a sus campos y asistir a sus ganados que murieron en medio del abandono. Creen que se “hubiera evitado” si algunos entraban con tiempo al territorio puntano.

El productor no entró a tiempo a San Luis para asistir a los animales.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 28/09/2020 00:05
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Leonardo Bonet es un productor de Mendoza que tiene campo en el departamento Ayacucho. En declaraciones a El Chorrillero contó que perdió el ganado por no entrar “a tiempo”.

El pasado 2 de julio le dieron la autorización para ingresar a San Luis, pero tuvo que hacer una cuarentena de dos semanas en el Hotel Aiello, en la capital puntana. Recién después de eso pudo llegar a su establecimiento y se encontró con una escena desesperante: alrededor de 40 vacas habían muerto.

Los animales se murieron de sed y por falta de alimento. La imposibilidad de que el productor los asistiera más la sequía que afecta a la provincia, motivó el triste final.

“Estuve tres meses en Mendoza y las hubiera salvado si ingresaba antes. Tramité el permiso durante más de un mes y el Comité de Crisis me los rechazó una y otra vez”, indicó.

A pesar de que durante ese tiempo, un empleado del campo estuvo trabajando, se vio “desbordado por la situación” ya que no tenía medios para trasladarse en el establecimiento: “No podía hacer magia, necesitaba camioneta, suministros y combustible”.

A su vez, señaló que también tiene colmenas pero la mitad de la población de abejas se le murió por la falta de mantenimiento.

“Es catastrófica la situación y esto afecta no sólo a la parte económica sino psicológica también”, manifestó.

Bonet, dijo que desde julio tampoco ve a su familia en Mendoza, porque desde que entró a San Luis ya no regresó.

El Gobierno provincial modificó el protocolo para que productores de otras jurisdicciones tengan habilitado el ingreso. Los trabajadores deben entrar con un PCR negativo y hacer una cuarentena de siete días dentro de sus establecimientos. Luego, deben pasar por un nuevo hisopado, y si es el mismo resultado, ya pueden circular normalmente.

“El Gobierno debería implementar algún protocolo sanitario que nos permita ingresar a los campos para ejercer nuestra actividad, porque somos el motor de la economía de la provincia, pero siento que nos han soltado las manos, apuntó.

“No es un capricho de entrar, queremos venir a hacer fiestas clandestinas o juntadas, sino que queremos trabajar”, dijo al final.

Otro caso

El pasado viernes, este medio habló con uno de los productores que sufrió la misma pérdida.

Los animales quedaron empantanados en el barro y al no poder asistirlos, murieron. Además el viento rompió el molino que los abastecía de agua.

“Es probable que si hubiera podido viajar antes, hubiera sido otra cosa”, se lamentó.

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