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No se salvan ni los policías; cuando hacía guardia entraron a su casa y robaron hasta los ahorros de su hija

Esta vez, la víctima es una integrante de la fuerza de seguridad de la Provincia. Le destrozaron la puerta de la casa que alquila y sustrajeron los elementos más valiosos.

Ingreso al Barrio Jubilados, por calle Falucho.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 16/10/2020 00:26
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Cuando la mujer policía llegó a la vivienda, ubicada frente al Barrio Jubilados, por calle Falucho, se dio cuenta que ni las rejas que custodiaban las puertas habían sido suficientes para mantener el hogar seguro. Allí alquila desde hace dos mes, y vive con sus dos hijos pequeños. Como ella trabajaba, los menores no estaban en la vivienda cuando fue saqueada.

Los delincuentes aprovecharon que en la noche del miércoles no había nadie y trabajaron sin sobresaltos. Entonces rompieron los candados de las rejas y destrozaron la puerta de ingreso. Una vez adentro, dieron vuelta lo que pudieron para llevarse lo que más valor tenía.

Se apoderaron hasta de una escalera. Y al paso despojaron a los dueños de dos tablets, una TV Led, una batidora profesional, unos juegos de acolchados y hasta los ahorros que tenía uno de sus hijos.

“La casa tiene todas las medidas de seguridad, pero igual lograron abrir. Seguramente sabían que no iba a estar esa noche, no vieron el auto. Tuvieron todo el tiempo para revolver lo que quisieron”, contó la mujer que nunca más podrá ir tranquila para cumplir con sus guardias.

Su único deseo ahora es volver a sentirse segura, y por eso es muy posible que decida irse a la brevedad. “La idea es que me vaya, más que nada por los niños. Reponer las cosas y que nos vuelva a pasar no quiero. Nos cuesta muchísimo tener nuestras cosas”, contó en una comunicación con El Chorrillero.

Y es que esta no es la primera vez que la familia siente el temor de ser “invadida” por ladrones. Ni bien llegaron les robaron la antena de wifi, y ese fue el primer síntoma de que los intrusos habían puesto los ojos en la propiedad.

“Ya arreglé las puertas para poder dormir tranquilos unas noches más, pero es un gasto que no tenía pensado, que sumado al alquiler todo se complica el doble. Te da bronca e impotencia, se siente muy horrible todo”, se lamentó.

La zona es insegura, por eso los vecinos tratan de reforzarse como pueden, aunque como en esta oportunidad, los malvivientes vencen todos los obstáculos.

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