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Primera semana de restricciones en bares y restaurantes: “Nos estamos fundiendo”

Los bares y restaurantes son los rubros que se ven más perjudicados por la prohibición de circular después de las 21. Muchos locales optaron por permanecer cerrados debido a que “no es rentable”. Sostienen que si persisten las medidas necesitarán asistencia del Gobierno.

Foto Marcos Verdullo
Ciudad de San Luis.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 30/10/2020 21:14
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Sólo cuatro días pasaron de los 14 que la ciudad de San Luis deberá permanecer bajo aislamiento social, preventivo y obligatorio. Ese tiempo alcanzó para que los comerciantes del sector gastronómico pudieran advertir, otra vez, que se están “fundiendo”.

Las nuevas medidas anunciadas por el gobernador Alberto Rodríguez Saá establecieron que la circulación de personas es solo por terminación de DNI y hasta las 21. La actividad de los negocios también debe culminar a esa hora, a excepción de las compras mediante delivery.

“Paupérrimo ha sido el trabajo. Anoche estuvimos reunidos con los colegas, con un solo dato en común, nos estamos fundiendo. No hay nada de ventas. No es rentable”, afirmó uno de los comerciantes autoconvocados, Jorge Caro.

En declaraciones a El Chorrillero transmitió que aguardan concretar una reunión con autoridades del Comité de Crisis y también con el intendente Sergio Tamayo para profundizar en un petitorio que entregaron en el inicio de semana.

En el texto, firmado por 36 locales, plantearon que las condiciones impuestas “hacen imposible el funcionamiento de los bares, que permite como mínimo la subsistencia y supervivencia del negocio”.

A raíz de eso, solicitaron que el cierre se extienda hasta la medianoche, que se elimine la restricción por documento en el fin de semana e intensificar la implementación del proyecto de gastronomía a “cielo abierto”.
Caro señaló que en estos días han tenido poca concurrencia de personas porque el horario es muy limitado: “No alcanzan a acomodarse que deben cerrar”.

“La gente no tiene la cultura de comer a las 19. Si estamos en Europa bárbaro”, argumentó.

Al mismo tiempo, expuso preocupación en “la familia gastronómica” y los empleados porque “hay situaciones muy críticas”.

Mencionó el caso puntual de un local ubicado en la avenida Illia que en una noche sólo ocuparon tres mesas, y por eso estuvo atendido por su dueño, la cocinera y una moza.

Agregó la situación de otro, emplazado en Pedernera y Caseros que este jueves abrió por primera vez y sólo recibió un ingreso en toda la tarde.

“Ayer entre las 19:30 y las 20 dimos una vuelta por la (avenida) Illia viendo qué movimiento había. Era una tristeza absoluta”, indicó.

A su vez mencionó que varios propietarios de locales optaron por mantener las puertas cerradas durante la etapa de aislamiento porque les provocaría más pérdidas económicas.

“Nosotros para hacer funcionar el bar de Potrero necesitamos entre 15 y 16 mil pesos por noche y no podemos poner más plata del bolsillo”, precisó.

En este sentido, Caro reconoció que para este fin de semana no tienen ninguna expectativa favorable debido a las restricciones.

Por otro lado, sostuvo que si persisten las medidas del Gobierno necesitarán asistencia estatal: “Estamos redactado un artículo, un petitorio donde solicitamos alguna ayuda económica variable, aunque sea algún tipo de beneficio impositivo en patentes, automotor de los propietarios de todo el comercio. Todavía no está todo delineado”.

Contó que se han intensificado los controles para constatar que el sector cumpla con las disposiciones. “Anoche fueron a las 21 a ver si teníamos cerrado en atención al público”, añadió.
De forma similar se pronunció Diego Astudillo de la Cámara de Bares y Boliches en San Luis, quien subrayó que “el costo de abrir es muy alto” y por eso la mayoría no lo hace debido a que el horario que les funciona “es de las 21 en adelante”.

Astudillo le respondió al gobernador, que en el reporte del lunes dijo que las mismas medidas se aplican en París: “Hablamos de Europa, pero allí les han dado 25 mil euros a todos los gastronómicos en créditos blandos, tres años de gracia y los han eximido de impuestos”.

Cuestionó que en la provincia han tenido que continuar pagando las obligaciones “al 100%”.

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