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Una historia que conmueve en San Luis: dos hermanitas vendían sus juguetes para poder comer

Rocío (9) y Giuliana (7) viven en el Barrio República y son las protagonistas. No le contaron a su mamá, notaron que faltaba el pan en la mesa y se pusieron manos a la obra.

foto captura mediador en red
Las protagonistas de esta historia, Rocío Y Giuliana.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 05/11/2020 10:06
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Para la mayoría de los niños los juguetes son su gran tesoro, un mundo de diversión, por eso deshacerse de ellos no resulta tarea sencilla; pero en este caso hubo una noble excepción.

La misión de Rocío y Giuliana comenzó una tarde cuando le pidieron permiso a su mamá para ir a jugar con una vecina. Sin embargo, entre manos tenían un plan que nadie hubiera imaginado, sino hasta verlo con los propios ojos.

Las hermanas salieron a cuestas con todos los juguetes y coincidieron que el mejor lugar para la venta sería el kiosco del barrio. A ese punto, ya habían resignado los objetos por una causa que redundaría en un bien para las tres: conseguir que la gente se los comprara para poder llevar un plato de comida a su hogar, que en los últimos días estaba faltando.

“Empecé a vender mis juguetitos y ropa que yo no me andaba porque me di cuenta de que no teníamos para comer y quería ayudar a mi mamá”, explicó Rocío en una entrevista a Mediador en Red.

Cuando una habitante del barrio le contó a la madre de las nenas el gran acto que llevaban adelante para ayudar en la economía familiar, la primera reacción de la mujer fue de sorpresa, y después mucha emoción.

Rosa Cabrera no tenía noción del pequeño emprendimiento de sus hijas, y se llenó de orgullo.

“Mis nenas sabían que no podía con todo, me emociona tanto su actitud, Dios me las envió para que me ayudaran en esta vida y juntas salir de esto”, contó Cabrera en diálogo con El Chorrillero.

Rosa es beneficiaria del plan inclusión social y hace menos de un año logró comprar “en cómodas cuotas” un terreno que solo tiene una pieza, sin techo y con un baño sin terminar. Como otras tantas familias del Barrio República, su economía está castigada por la crisis que ha ocasionado la pandemia.

“La verdad es que no nos alcanza para comer, a veces almorzamos té solo o con pan duro, pero nosotras seguimos adelante y con mucha voluntad”, contó Cabrera.

En medio de este escenario, es que apuntó a la solidaridad de los sanluiseños que puedan ayudarla con donaciones de materiales y alimentos. Necesita terminar y mejorar la construcción de la casa, y también una cocina con garrafa: prepara los alimentos en los vecinos o hace fuego.

“Lo que esté al alcance, para nosotras será bienvenido”, dijo.

Se la puede contactar al (266) 466-9858.

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