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Mónica Ramos y Florencia Morales: la Justicia de pandemia y el dolor de no saber qué pasó

Transcurrieron ocho y siete meses desde la muerte de ambas, pero las investigaciones no prosperan y las familias piden conocer la verdad. Allegados a la docente convocaron a una marcha para pedir celeridad. Los abogados que representan a los hijos de Magalí aún aguardan la declaración de policías y una inspección ocular en la comisaría de Santa Rosa.

Mónica Ramos y Florencia Morales.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 05/11/2020 23:30
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Con un mes de diferencia y en distintas situaciones y lugares, Mónica Ramos y Florencia Morales murieron este 2020 (la segunda en pleno aislamiento social, preventivo y obligatorio). Hoy sus familias comparten el dolor de no saber lo que sucedió y el malestar por las demoras de la Justicia provincial donde las investigaciones no avanzan.

La docente de 61 años fue asesinada en su vivienda en la ciudad de San Luis, el 3 de marzo. El caso generó conmoción en los puntanos: la mujer murió porque le causaron múltiples cortes en el cuerpo, después incendiaron la propiedad y se robaron su vehículo. Cinco días más tarde fue detenido Héctor Federico Núñez sindicado como el principal sospechoso del hecho.

El 5 de abril, Morales apareció sin vida en una celda de la Comisaría 25° de Santa Rosa del Conlara. Había sido demorada por no respetar la restricción de circular por terminación de DNI. La Policía adjudicó la muerte a un suicidio, pero sus allegados no creen en esa versión.

La situación sanitaria fue la principal excusa para que las causas no sigan el curso normal. Los familiares han advertidos extremas demoras para la reproducción de pruebas, concreción de medidas, testimoniales y obtención de resultados sobre pericias.

El hijo de la psicopedagoga, Martín Rodríguez transmitió a El Chorrillero que aún aguardan conocer las conclusiones de hisopados que realizaron y sobre las muestras obtenidas de los elementos secuestrados. Tampoco los oficios a una empresa de telefonía.

La última novedad fue que el juez de Instrucción Penal, Marcos Flores Leyes solicitó una prórroga de cuatro meses para continuar incorporando pruebas a la investigación.

Uno de los abogados de Núñez, Ricardo Gutiérrez Esley afirmó que sigue en pie la intención de su defendido de declarar y anticipó que la próxima semana se someterá a una pericia psicológica.

El joven de 31 años está alojado en el Servicio Penitenciario, procesado bajo el delito de “homicidio criminis causa en concurso real con robo calificado por escalamiento e incendio”.

“Aunque me parezca increíble han pasado ocho meses de su partida brutal, violenta y desgarradora. Ocho meses de aquel 3 de marzo cuando le quitaron la vida. De desconsuelo, de preguntas sin respuestas concretas”, expresó Pamela, la hija de Ramos que vive en Francia.

En un video transmitió el dolor que atraviesa en un “noviembre diferente” donde Mónica “debería festejar su cumpleaños”.

“Ya no puedo contar las veces que esta Justicia se ha parado. La tercera, la cuarta. Por un sistema lento, que no funciona”, cuestionó la mujer al cumplirse un nuevo mes del homicidio.

Por eso, apeló a los puntanos para que acompañen a la familia en un nuevo pedido para “conocer la verdad y saber qué pasó” con su madre.

La marcha “silenciosa” será el próximo 20 de noviembre a las 18. Partirán desde la casa de la docente, en Belgrano y La Rioja, y se movilizarán hasta el Poder Judicial.

“Me imagino el dolor que sentías”
La misma angustia se refleja en las palabras de Celeste Morales, la hermana de Florencia. Se expresó en una carta, este jueves, al recordar el séptimo mes de la muerte.

“No hay día que no piense en lo que pasaste, en las humillaciones que sufriste, en las veces que pediste auxilio, ayuda y no te escucharon. (…) Me imagino el dolor que sentías dentro por no poder estar al lado de tus hijos. La impotencia que sentiste al estar encerrada por el solo hecho de ir a buscar tu tarjeta para darles de comer como si fuera un delito”, señaló.

Celeste apuntó contra los efectivos que intervinieron en la detención y volvió a desestimar la idea de un suicidio: “Hay una familia sufriendo por tu pérdida y unos niños que nunca más van a ver a su mamá”.

La autopsia determinó que la mujer de 39 años murió por asfixia mecánica, aunque en su cuerpo se hallaron lesiones compatibles con “autodefensa” y marcas en diferentes partes.

Ante un informe incompleto, en agosto se realizó una segunda necropsia determinaron que presentaba más de 10 moretones y constataron que faltaban dos músculos y una arteria del cuello.

“Vamos a seguir pidiendo justicia por vos, para que descanses tranquila. Porque nadie más que Dios sabe el amor que yo sentía por vos, que no solo me quitaron a mí hermana, a mi amiga, mi cómplice y confidente sino una parte de mi vida que provoca un dolor tan grande. Quiero que sepas que voy a hacer lo posible para que tus hijos sean personas de bien, que respeten su vida y la vida del otro”, continuó Celeste.

Por su lado, Santiago Calderón Salomón, quien junto a Federico Putelli representan a la familia de Florencia, explicó que tras el retorno en varias localidades al aislamiento “la causa no avanzó”.

Previamente se habían realizado audiencias informativas de policías y aclaró que todavía no se llevó adelante ninguna indagatoria al personal de la seccional.

“Quedan pendientes las muestras que se enviaron a La Pampa. En estos días deberían llegar a San Luis. De la autopsia psicológica todavía no hay muchas novedades. Y todavía queda pendiente la inspección ocular en la comisaría como también la declaración de los familiares”, detalló el abogado.

Sobre lo último, puntualizó que el juez Jorge Pinto “aún no fijó fecha” y que ellos requirieron que se concrete de forma virtual debido a que son de Mendoza.

“Necesitamos que la justicia de una vez por todas se ponga del lado de la víctima”

Otro de los reclamos por falta de justicia en las redes sociales lo hizo la familia de Diego Ascurra. El joven murió el 4 de noviembre del año pasado cuando circulaba en bicicleta a la altura de la Tercera Rotonda y fue embestido por un vehículo.

Tenía 30 años, se había recibido de Agente de Policía y estaba a la espera de su destino para poder trabajar de “lo que más amaba”.

A través de Facebook, sus allegados reflejaron dolor y enojo: “Se cumple un año de tu partida, un año de que te quitaron la vida, un año reclamando justicia, un año extrañándote todos los días”.
Cuestionaron que el conductor que lo atropelló, Sergio Candia, “sigue libre siendo una amenaza para toda la sociedad cada vez que se sube a su auto”.

“El asesino, esa noche que mató a Diego conducía alcoholizado (1,8 de alcohol en sangre) y con una lesión en su pierna, una persona totalmente imposibilitada para manejar un automóvil”, aseveraron.

Al mismo tiempo, criticaron que sólo estuvo demorado 12 horas y que “le devolvieron la licencia de conducir”.

A raíz de eso, pidieron al juez Marcos Flores Leyes el cambio de la caratula, que actualmente es de homicidio culposo por accidente de tránsito.

“Como familiares, amigos y como sociedad necesitamos que la Justicia de una vez por todas se ponga del lado de la víctima. Para que este asesino, que hoy está libre, no siga matando a otras personas como lo hizo con Diego”, insistieron.

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