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“Te vamos a pegar un tiro en el pecho”: el relato del abogado que sufrió un violento asalto en San Luis

Delfín Chavéz fue víctima de dos delincuentes cuando se encontraba en su estudio jurídico. Acusó que la Policía no quiso tomarle testimonio por ser no vidente.

El asalto ocurrió en el estudio del abogado, en Sarmiento y Aristóbulo del Valle.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 08/11/2020 01:46
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Durante la noche del jueves, cerca de las 20:30 el abogado estaba pronto a culminar su jornada cuando un par de malvivientes ingresaron a las oficinas ubicadas en Sarmiento y Aristóbulo del Valle, en la capital puntana.

En declaraciones a El Chorrillero, el letrado, que es no vidente, relató el dramático hecho de inseguridad del que también fue víctima su hermano Ramón y su sobrina.

“No sabemos cómo, pero lograron traspasar la puerta de reja y entrar al estudio. Llegaron y, a punta de pistola encañonaron a mi sobrina”, contó.

Esa escena fue el comienzo de la violencia que vino después. Mientras uno amenazaba con disparar, el otro se dedicaba a robar los objetos que veía a su paso.

“En todo momento le preguntábamos qué querían. Lo único que hacían era amenazar de muerte. ‘Te vamos a pegar un tiro en el pecho’, ‘en la rodilla’, ‘arrodíllate’, ‘te voy a cagar matando’, nos gritaban”, recordó el abogado.

Los ladrones pudieron escapar con dos notebooks, una de marca Lenovo y otra Nexus, tres celulares y una cámara fotográfica.
El gran lamento de Chávez es la pérdida de una de las computadoras ya que tienen instalado un software especial que permite traducir textos a voz, por su ceguera, y es de suma utilidad para su trabajo.

Otro dato que surge es que las oficinas se encuentran a 80 metros de la Comisaría N°2. Fue allí donde radicó la denuncia, aunque con serios problemas.

“Fue bastante irregular la actuación de la Policía. Cuando vamos a dar testimonio, en un claro desconocimiento del procedimiento, la oficial me dijo que no podía declarar porque soy ciego y que alguien lo debía hacer por mí”, indicó el abogado con cierta molestia.
“Confundió una persona ciega con un discapacitado mental creyendo que yo no tenía capacidad psicológica como para entender lo que iba a declarar”, añadió.

También indicó que le requerían la presencia de tres testigos: “Y pese a que la corregía, insistía con el tema”, dijo. Finalmente, la mujer accedió, aunque con la presencia de otra persona.

“Si puedo asistir a audiencias o juicios orales, asistir a personas en lo legal, obviamente puedo prestar una declaración como denunciante. Si yo no fuera abogado, a otra persona ciega no le hubieran tomado la denuncia”, agregó.

Si bien esta es la primera vez que le sucede algo de esta índole, indicó que en las últimas semanas en la zona hubo robos en farmacias, en un negocio y una agencia de quiniela.

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