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Falencias de la salud pública y varados; problemas que el Comité de Crisis no mejoró en 8 meses de pandemia

Muy pocas cosas parecen haber cambiado en todo este tiempo, porque los reclamos son cada vez mayores. Los pacientes acusan que pasan “semanas” esperando hisopados que nunca se concretan, y en paralelo las historias de familias varadas en otras provincias, sin la posibilidad de regresar a suelo puntano, se repiten casi a diario.

una pareja y sus cinco hijos: durante cuatro días permanecieron en una camioneta, en La Tranca, del lado de San Juan.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 12/11/2020 01:24
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238 días pasaron desde que el presidente Alberto Fernández decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio, al que San Luis adhirió y por estas horas lo sostiene porque los casos de coronavirus siguen subiendo. Los meses transcurrieron y los problemas siguen siendo los mismos desde que Alberto Rodríguez Saá decidió blindar la provincia para que el virus no se propague.

Los trastornos y trabas para los ciudadanos están vinculados por una parte al sistema sanitario, principalmente cuando las personas comienzan con los síntomas de Covid-19 y solicitan la atención, y por el otro a las imposibilidades de ingresar a tierras sanluiseñas.

El Chorrillero reunió los testimonios de sanluiseños que comparten los mismos inconvenientes, muchos de ellos trascendieron por las redes sociales.

María Elogia Vílchez le tocó ser una varada en Mendoza, donde viajó hace más de dos meses para atender a su hija que luego falleció.

Luego de enviar reiteradas solicitudes para poder ingresar, el Comité de Crisis le informó en el inicio de esta semana que “no había cupos en los puestos limítrofes para realizarse el PCR”.

“En junio viajé a Mendoza porque mi hija sufrió un ACV hemorrágico cerebral que le afectó el 85% del cerebro y lamentablemente en agosto falleció. Desde ese momento quiero volver a mi hogar y no me lo permiten”, contó María Elogia Vílchez, días atrás en diálogo con este medio.

María Elogia Vílchez está varada en Mendoza hace más de dos meses.

La mujer tiene nueve hijos y un nieto a su cargo. Cuando se marchó a la provincia vecina se llevó al menor de 14 años y a su nieto de 7,  pero en San Luis le quedaron siete hijos y una madre de 74 que requieren de su ayuda.

“Estuve más de un mes juntado los $18 mil para hacernos los PCR, pero cuando envié la solicitud para abonar me contestaron que no había más cupos en los puestos limítrofes para realizarnos los análisis””, aseguró Vílchez.

Explicó que “en Mendoza realizan los PCR solo si el paciente tiene síntomas”.

“Por lo tanto prefiero pagarlo en el puesto limítrofe porque me da la seguridad de que pago y puedo pasar a San Luis. Soy una persona que he tenido todos los recaudos para no enfermarme porque durante dos meses cuidé a mi hija en un hospital”, continuó Vílchez.

En diciembre debe renovar el contrato de alquiler, y esa es una de las preocupaciones.

“Soy asistente geriátrica domiciliaria y no me pueden esperar más, yo no soy una turista señor gobernar yo quiero volver a lugar donde nací”, expresó Vílchez.

“He mostrado el acta de defunción y el certificados de cuando mi estaba en terapia intensiva, para que ellos vean que yo no vine de paseo, vine a cuidar de mi hija”, agregó.

Momento capturado por uno de los puntanos varados en Justo Daract.

Permisos que demoran

La realidad en los puestos fronterizos es dura. Las exigencias del Gobierno provincial han hecho que cientos de personas peregrinaran para llegar a San Luis desde que se desató la pandemia.

Las imágenes de las filas de autos de aquellas primeras semanas de cuarentena, no han cambiado. Mientras otras provincias como Mendoza y Córdoba no exigen más un PCR negativo o un aislamiento por 14 días, la Provincia mantiene los estrictos requisitos.

Esto, y de manera reciente, lo vivió una pareja y sus cinco hijos: durante cuatro días permanecieron en una camioneta, en La Tranca, del lado de San Juan porque no obtenían los permisos oficiales para regresar a Salinas del Bebedero.

A través de un video contaron que el padre de los niños era insulino dependiente y que el Gobierno hacía “oídos sordos”. La gran dificultad que se les presentaba era el pago de los hisopados (debían reunir $42 mil en total). Recién este jueves los dejaron pasar.

Hoy la provincia alcanzó este domingo los 11.677. Los departamentos Pueyrredón y Pedernera están en ASPO porque la curva de contagios se elevó de un modo importante. Ya fallecieron 196 personas.

Desde hace un par de semana el Gobierno decidió hacer testos gratuitos, y esa fue la única vía de escape para los que llevaban días encerrados esperando que el sistema público se presentara para hacerles el estudio, confirmar o descartar la enfermedad.

Hisopados que nunca se concretaron; pacientes a la deriva

Gonzalo estuvo un mes aislado, hasta que oficialmente consiguió el alta. El dolor de garganta y los primeros síntomas comenzaron el 5 de octubre. En ese momento inmediatamente llamó a la línea 107 para dar aviso y esperar hacerse el estudio. También decidió no ir a trabajar, hasta no saber si se había contagiado. Su novia tenía fiebre, se sentía mucho peor y nunca acudieron a atenderla.

En los dos siguientes días, al joven lo contactaron para pedirle datos que ya los había dado la primera vez: DNI, domicilio, etc.

Luego de casi una semana sin noticias, volvió a llamar pero no le dieron respuestas que esperaba: “En ese momento me dijeron que no me habían anotado, algo insólito, me volvieron a tomar todos los datos y me repitieron que me iban a llamar”.

Por prevención y desde el primer momento, Gonzalo se mantuvo aislado en su departamento, tal como indican las autoridades. Siguió insistiendo, pero nada pasó.

“Llamé otras tres veces pero solo me seguían tomando la información, nada más. Lo único diferente que me dijeron es que el sistema estaba con mucha demanda y con demoras”, señaló.

Cuando el Comité de Crisis implementó hisopados en nosocomios periféricos, salió de su casa y se trasladó al Hospital del Oeste donde lo hisoparon. Tres días después recibió el resultado: era positivo.

Con ese panorama, le ordenaron hacer una cuarentena de 14 días: “Hice un mes entero de aislamiento por la falta de coordinación, impensado”.

Marcela vive por estas horas algo similar. Es que desde hace 10 días tiene a su madre de 54 años aislada y esperando que puedan hacerle un PCR. Tiene todos los síntomas de la enfermedad.

“Llamé reiteradas veces al 107, pero cuando logro dar me derivan al 911 porque el sistema está saturado. Me dijeron que no podían hacer el hisopado”, indicó la mujer.

El problema es que con ella viven sus otros tres hermanos que necesitan salir para trabajar y comprar: “Mi mamá podría estar transitando el Covid-19 y estar contagiando a todos, esa es la preocupación”.

Ante esto, la mujer decidió ir al Policlínico capitalino el pasado fin de semana pero la contestación fue que no podían tomarle la muestra ya que “solo lo hacían los asintomáticos”.

Tras una breve revisión de tórax, la enviaron a su hogar para que esperara a un equipo médico.

“Es una persona, no pueden jugar con la gente de esta manera. Sigue la cadena de contagio por un mal accionar de la salud”, manifestó.

Iri Cabrera también denunció “un caso de abandono de persona”. Contactó a El Chorrillero y explicó que desde el 15 de octubre está aislada con sus hijos, sin respuestas de la salud pública. Acusó la falta de acción del 107.

“Jamás vinieron a hisoparnos. Por aparición de nuevos síntomas seguimos aquí, pero nadie nos vino a ver ni nada. Me siento totalmente defraudada del sistema de salud y muy dolida por el abandono que nos hicieron sin importarles que soy madre soltera y me encuentro con 3 criaturas”, dijo Cabrera.

Expuso que solo se limitaron a pedirle datos: “El miércoles 4 de noviembre, un médico que se basó en lo que me preguntaron en un llamado telefónico, me dio el alta solo a mí, y mis hijos siguen en aislamiento”.

“Esto debería conocerse porque no a todos nos ayudan, en este caso nos abandonaron totalmente”, indicó la mujer.

El otro caso es el de Manuel, que a través de las redes sociales dio cuenta de cómo atendieron su situación. Contó que el pasado domingo recibió los resultados de un hisopado positivo.

Pero este miércoles le llegó un nuevo análisis informándole que hubo una equivocación y que en realidad era negativo.

Resultado positivo y luego negativo de Manuel.

“Llamo al 107 y dicen que a veces se pueden equivocar con los mensajes. O sea son unos hdp. Hace 10 días estoy encerrado ¿quién me devuelve la angustia que pasé? ¿Cómo sé si tengo o no esta enfermedad? ¿A quién le reclamo los días que perdí de trabajo?”, expuso con indignación.

Manuel no es el primero que vivió un episodio de esa naturaleza. Andrés, a comienzos de octubre tuvo que internar a su padre por un grave cuadro respiratorio. Tras un estudio de PCR, se estableció que no tenía coronavirus.

Horas más tarde fue anoticiado que en realidad sí estaba enfermo y que debía pasar a internación. Luego de unos días, el papá de Andrés falleció.

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