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Las subas de las tasas de plazos fijos no alcanzaron para olvidarse del dólar

En lo que va de 2020 crecieron más de diez puntos porcentuales, contra el 125% del blue.

El Banco Central.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 15/11/2020 03:30
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La suba de la tasa mínima para un plazo fijo del 34% al 37% dispuesta a partir del viernes 13 de noviembre es el sexto intento instrumentado por el Banco Central para incentivar a la población a volcarse a las inversiones en pesos y dejar de lado el interés por el dólar, aunque los resultados en diez meses de intentos están lejos de ser los deseados en los despachos oficiales.

Hasta el momento hubo seis intervenciones de la autoridad monetaria para alentar al pequeño y mediano ahorrista a volcarse a los plazos fijos en pesos, en una carrera contra el dólar que comenzó el 16 de enero y representó un cambio en el objetivo inicial de bajar las tasas hasta niveles negativos, con el propósito de alentar el crédito y el consumo.

Ese día se dio a conocer la Comunicación “A” 6871 que estableció la modalidad de plazos fijos ajustados por la UVA (Unidad de Valor Adquisitivo) más un 1%, con la opción de precancelación.

Con esa novedad, la entidad presidida por Miguel Pesce buscaba fomentar el ahorro en pesos apuntando a un público que estaba dejando de renovar sus depósitos, en vistas de la política oficial de baja de tasas, en un giro de la postura aplicada por las gestiones anteriores de Federico Sturzenegger, Luis Caputo y Guido Sandleris.

Las tasas, positivas en el inicio de la Presidencia de Mauricio Macri, ya habían dejado de serlo a pesar de la suba nominal a lo largo de 2019, en una carrera contra la inflación en la que los depósitos llevaron las de perder.

Los plazos fijos UVA constituyeron, entonces, una opción ante la baja de tasas que ofrecía una garantía de rendimiento positivo, pero hubo una condición que le restó adhesiones: su plazo mínimo se dispuso en 90 días en vez de los 30 tradicionales.

El problema se intentó remediar a mediados de abril, cuando el Banco Central dispuso que los bancos no podrían ofrecer plazos fijos a una tasa inferior al equivalente al 70% de la fijada para las leliq, que por entonces era del 38%. En consecuencia, se garantizaba un rendimiento nominal anual de por los menos el 26,60% para colocaciones de menos de un millón de pesos, monto que se elevó a 4 millones en mayo.

De todos modos, el porcentaje era notoriamente inferior a la inflación, tanto a la acumulada como a la proyectada, lo que obligó a modificar el cálculo de la tasa mínima a razón de una vez cada dos meses.

Así fue que el 1° de junio se elevó la relación al 79% de la Tasa de Política Monetaria, con lo que el plazo fijo mínimo pasó al 30,02% y dos meses después, desde el lunes 3 de agosto, volvió a subir al 87%, con lo que la tasa nominal anual quedó en el 33,06%.

Desde el 16 de octubre, la tasa mínima garantizada deja de tener relación directa con la de las leliq y quedó en un 34% nominal anual y a partir del 13 de noviembre el piso se elevó tres puntos porcentuales al 37% nominal anual, equivalente a una tasa efectiva del 43,98%.

Si bien esa tasa es superior a la inflación interanual (37,2%), a la vez es inferior a la inflación esperada, que de acuerdo con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) es del 52,1%, lo que deja abierto el interrogante de si la nueva opción ofrecida es conveniente para el pequeño y mediano ahorrista y, además, si esta es la “última oferta” del Banco Central o por el contrario en breve se anunciará una nueva suba.

Por lo pronto, en los diez meses de ajustes en la tasa, el interés por el dólar no dejó de crecer y la cotización de blue aumentó 124,84%, al pasar de los lejanos $76,50 del 16 de enero a los $172 del cierre del viernes 13 de noviembre. (NA)

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