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Interior profundo: el incansable pedido de dos parajes para acceder al agua

Se trata de las comunidades de Santa Rita y El Valle, donde gran parte de los habitantes son personas mayores de 65 años. El Gobierno posterga la conexión al acueducto de Nogolí.

Foto: Facebook
Julio de 2019. Eduardo Mones Ruiz, Mabel Leyes y Alberto Leyes junto a vecinos de los parajes.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 15/11/2020 03:48
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Pasan los años para los parajes Santa Rita y El Valle, en el departamento Belgrano, y siguen postergados como si estuvieran a principios del siglo pasado. La misma problemática y preocupación: la falta de agua. Por un pozo público que no funciona la calidad de vida está seriamente afectada. La sequía agrava el problema.

Dos años atrás crearon una cuenta de Facebook para dar a conocer la realidad que viven ambas comunidades, ubicadas sobre la Ruta Nacional Nº 147, a unos 110 kilómetros de la ciudad de San Luis. Hoy la situación es prácticamente la misma. En el medio sólo hubo promesas sin cumplir.

Luego de que lograran visibilizar el reclamo, las acciones del Gobierno de Alberto Rodríguez Saá se limitaron a llevarles camiones con agua. Unas semanas atrás anunciaron que están trabajando para refuncionalizar el pozo público a través de un sistema de extracción de agua cruda que se encuentra en desuso desde febrero debido a fallas técnicas.

Sin embargo, advirtieron que eso no es suficiente e insisten en que la solución se encuentra a seis kilómetros (la misma distancia que separa ambos parajes) y es la construcción de un ramal que los conecte al acueducto de Nogolí.

Respecto a las tareas que lleva adelante el Gobierno, sostuvieron que las reparaciones “son esporádicas”, el pozo “no abastece a todas las familias” y “sólo es para uso ganadero”.

“Muchos no tienen los medios para transportar el agua desde ahí a sus hogares”, explicaron.

Además, contaron a El Chorrillero que la semana pasada el Gobierno envió camiones para proveerles el suministro, pero no fue suficiente para cubrir las necesidades de todos.

Las comunidades están conformadas por 15 familias, la mayoría de ellas están integrada por personas mayores de 65 años que decidieron pasar el resto de sus vidas allí. Jamás imaginaron que a esta altura iban a seguir padeciendo la escasez de un recurso tan vital.

Ante esa realidad, los vecinos se ven obligados a asumir los altos costos que implica el transporte del agua.

El 17 de noviembre se cumplirán dos años de que crearon una cuenta de Facebook para que trascienda un problema que tiene postrado a los parajes. El camión cisterna cobra entre $3500 y $4500. Por la sequía deben reforzar la alimentación comprando forraje (cada rollo cuesta $7mil).

“Pensar que el Gobierno fomenta las huertas ecológicas y el autoconsumo”, escribió uno de los pobladores junto con imágenes de las consecuencias de la sequía.

“Ojalá que el señor gobernador no haga oídos sordos o la vista para un costado y escuche nuestro pedido de ayuda, nuestro pedido de mejorar la calidad de vida de los más humildes”, expresaron.

Hace más de un año, en la antesala de las PASO, Eduardo Mones Ruiz desembarcó en los parajes como vicegobernador electo junto a los jefes políticos departamentales del PJ, los hermanos Mabel y Alberto Leyes. Los vecinos los homenajearon con chivitos porque fue un acontecimiento histórico y  la hospitalidad en el campo no reconoce límites.

En el posteo que difundieron la celebración insistieron con el reclamo. “Las promesas siguen siendo las mismas, hoy 15 de julio de 2019 seguimos esperando que el agua potable llegue a los hogares, ya pasaron 8 meses y todo sigue igual. Cuándo será que las visitas de los funcionarios sea para gestionar, generar y mejorar la calidad de vida del pueblo?”, escribieron. Hoy todo sigue igual.

Mones Ruiz y los hermanos Leyes en un almuerzo popular en julio de 2019.

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