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Historias de San Luis: se le dio vuelta la taba

Por Nino Romero.

El clásico juego de La Taba.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 20/12/2020 00:07
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En la vida de todos los días se siguen usando frases populares que sabemos lo que significan o lo que quieren decir, pero generalmente desconocemos sus orígenes.

Muchos han definido a este año con sobradas razones como un período en el que “Se Nos Dio Vuelta la Taba”.  Conocemos que esta frase explica que las cosas no nos fueron para nada bien.

Y el amigo y compadre Carlos Fernández, un estudioso de estos temas, recuerda que esta frase popular proviene de épocas muy lejanas en el tiempo, cuando en nuestro país se practicaba asiduamente el juego de la taba.

Algunas veces para matar el tiempo y otras para ganarse unos pesos, jugando a sus propias manos, o sea a su tiro, o apostando a favor de un tercero.

Cuando apostaba a sus propias manos, o sea al tiro que hacía, significaba que se tenía mucha fe en su pericia como tirador de taba, lo que era un motivo de orgullo cuando se sentía infalible para dejar el hueso clavado.

Si lo hacía apostando por otro jugador era que jugaba de “afuera” poniendo su plata en el tiro de una persona con más oficio en el tema.

Se llama taba al hueso del talón o astrágalo extraído de la pata trasera de un vacuno, y puede ser derecho o izquierdo.

Este hueso presenta cuatro caras: anterior y posterior, interna y externa. Sobre estas dos últimas se colocan herraduras, que son planchuelas con la forma aproximada del hueso. La cara externa recibe el nombre de “suerte” y la interna “culo”.

Cuando un tirador de taba reconocido por su capacidad erraba un tiro, ya sea por un desliz en su pulso o un terreno desparejo, y no caía del lado de la suerte, se decía y se sigue diciendo que “se le dio vuelta la taba” o sea cayó del lado del “culo”.

Es así que, por extensión de esa situación, cualquier plan o proyecto actual que no dé el resultado previsto, y por el contrario salga a la inversa, se sigue diciendo: “se le dio vuelta la taba”.

Algunas veces, las tabas eran modificadas puliendo algunas de sus caras y cargándolas para que cayesen de una determinada forma. Taba cargada. Los líos que se habrán armado. Era una maniobra sofisticada cargar una taba para que nadie se diera cuenta.

Una historia bastante cercana en el tiempo cuenta que, en la habitual festividad de Villa de la Quebrada, un grupo de ciudadanos mendocinos había armado una cancha de taba en un terreno apropiado para esta práctica, y que estaba en las afueras del pueblo.

Cuando la policía se enteró, fue inmediatamente al lugar y detuvo a los responsables. Los detenidos buscaron un abogado para que los defendiera y los liberara, cosa que finalmente sucedió.

Este letrado utilizó como argumento principal en la defensa de los acusados, que según lo sostiene en sus escritos el doctor Jesús Liberato Tobares, abogado y prestigioso historiador e investigador de San Luis, “la taba es un juego de habilidad y destreza criolla”.

Y lo demuestra y fundamenta en sus escritos, por supuesto.

Este razonamiento tuvo notable peso jurídico, y el magistrado que intervino en la causa decidió liberar a los detenidos. O sea que a ellos la taba les cayó del lado de la suerte.

Una vez en libertad, estos amigos cuyanos averiguaron cuál era el domicilio del doctor Tobares, y se apersonaron para preguntarle cuánto le debían, ya que gracias a su razonamiento y sapiencia fueron puestos en libertad.

Por supuesto que el doctor Tobares les respondió que no le debían nada, ya que no había ejercido la defensa de ellos, sino que se trataba de un trabajo de investigación y de divulgación cultural de los tantos que él ha escrito y escribe que había sido utilizado en el
proceso judicial.

A los mendocinos entonces no se les ocurrió mejor idea que regalarle al doctor Tobares la taba que tantos dolores de cabeza les había dado.

Esta taba es conservada por el doctor Tobares en su museo de la localidad de San Martín.

Y parece que no la utiliza para jugar porque generalmente cae siempre del mismo lado. Como si estuviera cargada. Y aplicando esta frase popular a nuestras vidas, parece que al mundo se le dio vuelta la taba este año.

Ojalá que el año que viene tiremos “suerte”. Ya bastante cayó del otro lado.

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