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Mendoza: liberaron a la pareja del principal sospechoso por el femicidio de Florencia Romano

La Justicia mendocina hizo lugar al pedido del abogado de Micaela Méndez, ya que se recabó evidencia de que la mujer no se encontraba al momento del hecho en el lugar donde ocurrió el crimen. De igual modo, Méndez quedó imputada en el caso.

La pareja imputada por el hecho.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 22/12/2020 21:56
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La pareja del presunto autor material del femicidio de Florencia Romano, la adolescente de 14 años asesinada en el departamento mendocino de Maipú, fue liberada hoy por la Justicia tras la declaración de distintos testigos que dijeron no haberla visto en el lugar del crimen.

Se trata de Micaela Méndez, quien había sido detenida e imputada en el hecho como coautora del femicidio de Florencia junto a su pareja, el carnicero Pablo Arancibia, el principal sospechoso.

Según confirmaron a Infobae fuentes judiciales, la decisión se basó en las pruebas acercadas por la defensa de Méndez donde distintos testigos presentaron fotografías de la mujer en una reunión familiar en el departamento de Las Heras al momento en que presuntamente se producía el crimen. Por lo que los investigadores no lograron ubicarla en ningún momento en el lugar ni a la hora del hecho.

De este modo, la Justicia hizo lugar al pedido del abogado defensor de excarcelarla y liberó a la mujer, que aún continúa imputada en la investigación.

Todo comenzó el sábado 12 de diciembre, cuando la adolescente visitó la casa del carnicero Arancibia, a quien había conocido por la red social Instagram, y desde entonces no se la vio más.

Cinco días después, la víctima apareció asesinada: su cuerpo estaba envuelto en mantas y parcialmente calcinado. Además de presentar golpes y una herida cortante en el cuello.

Así la pareja fue imputada por el delito de femicidio en grado de coautoría, que prevé una pena de prisión perpetua. Ahora el único detenido por el crimen es el hombre y se espera que en las próximas semanas se resuelva la prisión preventiva.

Por lo que se sabe hasta el momento, el carnicero Arancibia fue el último en ver a Florencia. Ninguno de los vecinos del callejón Berra vio a la adolescente, aunque sí aseguraron haber escuchado alguna discusión.

Por lo pronto hay dos datos que llaman la atención de los investigadores: uno surge del teléfono celular de la chica. El último mensaje que salió de ese dispositivo fue a las 18.55 del sábado. Florencia se comunicó a esa hora con una amiga en Guaymallén y le dijo que estaba en la parada, esperando el colectivo. Cinco minutos después, el teléfono se apagó y se mantuvo así desde entonces. La fiscal Claudio Ríos maneja la posibilidad de que no haya sido la adolescente quien escribió ese mensaje.

El otro hecho llamativo fue que Arancibia tenía marcas de arañazos en su cuerpo. El hombre aseguró que un gato lo había rasguñado.

El móvil del hecho se desconoce, pero las pruebas son muchas: el carnicero Arancibia tiene cerca de 50 lesiones en el cuerpo. Por otra parte, confesó espontáneamente al ser arrestado que Florencia estuvo en su casa. Hay, también, un video que lo muestra buscándola en la parada del colectivo al mediodía del hecho. Luego, aseguró que la llevó de vuelta a la parada. Sin embargo, ese video no fue encontrado.

Por otro lado, los investigadores rastrearon un llamado realizado el sábado 13 por la tarde, al servicio de emergencias 911 del Centro Estratégico de Operaciones (CEO) de Mendoza. Un hombre de la localidad de Gutiérrez en el departamento de Maipú aseguró que escuchaba gritos de auxilio en la casa de sus vecinos, Arancibia, de 33, y Méndez, de 27 años.

En la llamada, el vecino denunció que había un caso de violencia de género en un domicilio ubicado en el pasaje Berra y Padre Vázquez. El hombre incluso le brindó la numeración del lugar. Pero pese a ello, quien atiende dice no encuentra la calle, que no figura en sus datos. El denunciante entonces le responde que se puede visualizar en Google Maps, lo cual es efectivamente cierto.

Por el horario de la comunicación, los investigadores suponen que quien pedía ayuda era la chica de 14 años mientras era asesinada. La alerta, sin embargo, fue desestimada por Soledad Herrera, la operadora del CEO que cortó la llamada abruptamente y no dio aviso para movilizar a policías. El crimen, calcula la Justicia, podría haberse evitado.

Cuatro días más tarde, el cadáver de Florencia, de apenas 14 años, era encontrado en Maipú por el personal de la Policía Científica y de la Unidad Fiscal de Homicidios, con un pronunciado corte en el cuello.

Hoy, Herrera no solo se encuentra suspendida por sus jefes, con un sumario administrativo en su contra: en una causa paralela, el fiscal Jorge Calle comienza a investigarla por el delito de abandono de persona y podrá imputarla si reúne los elementos jurídicos y probatorios necesarios, adelantaron fuentes del expediente a Infobae.

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