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Historias de San Luis: la dama de blanco

Por Nino Romero

Palacio de Justicia.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 03/01/2021 00:00
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Alfredo Salinas es un periodista y escritor oriundo de Villa Mercedes que es el autor de varios libros, uno de ellos titulado “San Luis en el Misterio” publicado por ediciones El Tabaquillo, del cual resulta difícil conseguir un ejemplar en alguna librería.

Relata con rigor periodístico y testimonio de los protagonistas, leyendas urbanas de San Luis, que muchos aseveran que sucedieron.

Salinas también realizó un programa con esta temática en Canal 13 de San Luis que se llamó ¿“Y si te hubiera pasado”?

La Dama de Blanco es un relato que está en la memoria de muchos empleados de la administración pública provincial, cuando la Casa de Gobierno funcionaba en la calle 9 de Julio entre San Martín y Rivadavia, lugar que es ocupado ahora por el Superior Tribunal de Justicia y dependencias del Poder Judicial.

Según los relatos, “La Dama de Blanco” era una joven de inmaculadas prendas que muchos aseguran haber visto deslizarse de manera fantasmal, para evaporarse frente a sus ojos o perderse en algún oscuro pasillo, sostiene Salinas en su publicación.

En el libro, la periodista y escritora Evelia Pérez Nicotra dice. “Se cuenta que hace muchos años vivía en el edificio una chica cuyos padres la habían prometido a un terrateniente al que ella no amaba, y debido a que le era imposible evitar el enlace, optó por suicidarse”.

De ella se trataría el misterioso personaje.

Otro testimonio es de Felipe, efectivo de la policía de la provincia que estaba asignado a la custodia del edificio.

“A veces salimos dos o tres muchachos y en algunas ocasiones lo hacíamos solos; era una labor muy rutinaria pues nunca pasaba nada. Varios me habían jurado que en ciertos sectores se oían máquinas de escribir, pasos, murmullos y ese tipo de cosas, pero durante los dos años que estuve en la Casa de Gobierno jamás había notado nada semejante, hasta cierta madrugada de invierno”, cuenta el policía.

Reconoce el relator que no le gusta rememorar la anécdota, en parte porque pocos le creen, pero fundamentalmente porque fue cuando experimentó el verdadero terror.

Indica en el libro Felipe: “No me tocaba a mí dar la vuelta, pero faltaba poco para irme y si no me movía me dormía, así que tomé la linterna, subí a la planta alta, pasé frente al Salón Blanco y accedí a la galería que da al Oeste. Caminé hasta llegar a la puerta que da a la azotea que comunica con el edificio administrativo, pero estaba con llave. Casi la abro, pero pensé en lo helado que debería estar el viento corrillero y decidí regresar y tomar otra galería”.

“Cuando me dí vuelta la vi. Primero me asusté porque me la encontré de golpe, aunque de inmediato pensé que podría tratarse de una funcionaria o empleada que había ido temprano por algún asunto urgente, pero mientras me acercaba noté que usaba ropajes blancos y largos, como un vestido de novia”.

“Jamás vi a ninguna mujer vestirse así para ir a trabajar. Se encontraba casi frente donde funciono la Secretaría Legal y Técnica. Mientras me acercaba comencé a darme cuenta que algo no estaba bien, pues la silueta permanecía inmóvil y era evidente que me miraba. No pude distinguir su rostro debido a que no había luz, entonces la enfoqué con la linterna y fue cuando desapareció”.

Recuerda Felipe en el libro:” Jamás tuve tanto terror como esa vez, de hecho, me quedé un rato sin poder moverme para nada, con miedo a pasar por dónde ella había estado, hasta que no sé de dónde junté coraje y corrí. Cuando llegué a la escalera, casi perdí el equilibrio, pues tenía la sensación que venía detrás de mí, hasta que alcancé la guardia”.

“Inmediatamente les conté lo que había visto a mis compañeros y subimos todos, buscamos en cada rincón, prendimos las luces, comprobamos que las puertas estuvieran cerradas, pero no encontramos a nadie. Desde entonces ya no volví a hacer rondas sin compañías”, concluyó Felipe.

Hasta aquí textual lo del libro de Alfredo Salinas.

Ahora la actualidad. Cuando comenzó a funcionar allí el Superior Tribunal de Justicia, varios la vieron. Inclusive tuvieron que hacer cambios en qué lugares iban los despachos y oficinas, porque no querían saber nada con encontrarla.

“La Dama de Blanco” sigue siendo un misterio. Una leyenda urbana que persiste, ahora en un edificio con nuevos dueños.

ninoromero@gmail.com/info@elchorrillero.com

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