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Lilia Novillo al despedirse por segunda vez de la Corte: “Que no nos metan el cuento de la independencia de poderes”

En las últimas manifestaciones como cortesana aseguró que política “ha hecho siempre, aún desde el Poder Judicial”.

Foto prensa judicial
Lilia Novillo en el último acto rodeada por los nuevos cortesanos Cecilia Chada, Carolina Monte Riso y Jorge Levingston y el procurador General Luis Martínez.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 06/01/2021 01:18
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Lilia Novillo cerró su segundo paso por el Superior Tribunal el 30 de diciembre, tras administrar durante casi una década el sistema judicial que otra vez fue descabezado por Alberto Rodríguez Saá y estrenará íntegramente la cúpula en el amanecer del año.

“La idea es que nos comuniquemos, que trabajemos solidariamente, que no nos metan el cuento de la independencia de poderes para que nos saquemos la lengua de un poder a otro. Muy por el contrario, tenemos que hermanarnos en las necesidades de los recursos humanos y eso no significa dependencia, significa solidaridad, prestar el servicio como corresponde”, insistió con su concepción en el discurso de despedida transmitido en forma virtual por la aplicación Meet.

Lilia Novillo presentó por primera vez la renuncia en mayo de 2015 para ser precandidata a intendenta de la ciudad en la interna del Partido Justicialista. El segundo mandato que había iniciado a principios de 2016, lo coronó el pasado 10 de junio presentando la renuncia en una movida destinada a forzar la salida de sus pares que habían perdido la confianza de Rodríguez Saá. Ejecutó un movimiento para dar lugar al armado de una nueva Corte.

Carlos Sergnese, a fines de la década del ´90, y Novillo ahora son dirigentes todo terreno de del PJ que desembarcaron como operadores del rodriguezaismo para ejecutar el reordenamiento y consolidar el control de la justicia. En los hechos han sido comisarios políticos.

En nombre del “recambio” generacional presionó y luego terminaron eyectando de sus puestos Carlos Cobo y Martha Corvalán, que ahora reportan como contratados en Terrazas del Portezuelo.

Novillo se retiró con la mácula de haber sido amonestada por la Corte Suprema en 2017 porque la Justicia provincial se encaminaba a proscribir listas de candidatos del Frente electoral que ahora se denomina San Luis Unido.

En la entrevista con el programa Nada Secreto de Radio Universidad, el 29 de diciembre, todavía como jueza de la Corte volvió a enarbolar su pertenencia al proyecto hegemónico de Rodríguez Saá.

“Se ha hecho un cambio muy importante en todos los aspectos y en ese contexto adhiero al proyecto político. Eso lo tenemos los peronistas nada más, de no discutir la estrategia que los líderes nos pasan para abajo, aquí se ha hecho y no nos ha ido tan mal”, exclamó.

“Esto no significa que haya un poder sobre otro. Nunca en mis 10 años que estuve acá, algún ministro o el mismo gobernador, me hablaron por algún expediente”, negó.

Cecilia Chada y Carolina Monte Riso, que asumió la presidencia del Superior Tribunal, despiden a Lilia Novillo. (Foto Prensa Judicial)

La entrevista en el programa Nada Secreto:

-¿Qué va a hacer ahora, porque me imagino que no se va a quedar quieta?

-Por supuesto que no, que no le quepa ninguna duda. La verdad que en enero me voy a rascar la panza porque sacando cuentas hace como dos años que no salgo de vacaciones, por un motivo u otro.

Manejar un poder desde la presidencia o no, es complicado. Este año ha sido un año más difícil para todo el mundo, creo que ha llegado el momento de pasar de categoría de madre a abuela.

Esto no significa que deje de trabajar, sino que haré una tarea más tranquila, con menos responsabilidad institucional.

¿Va a dejar la actividad política?

-Jamás. Me voy a morir haciendo eso. Lo he hecho siempre, aún desde el Poder Judicial. La política no es únicamente la partidaria.

Mi intención fue abrir la puerta de la Justicia desde que ingresé, de convertirla en un lugar donde no sólo se capacitan empleados o jueces, sino docentes, policías, los chicos en las escuelas, eso fue una actividad política.

Es como que mi vida está signada por eso. A lo mejor algunas veces bien, otras no tanto, pero siempre la dirección de todo lo que hago está dirigida hacia la persona humana y creo que es responsabilidad de los que pretendemos ser dirigentes de algo, de atenderlos. Especialmente a los que más necesitan.

-¿Su desempeño en el Superior Tribunal siguió esa estrategia marcada desde la conducción política del PJ?

-Si. Creo que los proyectos políticos de los estados responden a toda una cuestión armónica. No es que el Ejecutivo se dispara para un lado y el Judicial para otro. Hay una política que evidentemente ha sido exitosa sino no ganarían las elecciones cada vez que se presentan.

En San Luis se ha hecho un cambio muy importante en todos los aspectos, en ese contexto adhiero al proyecto político. Eso lo tenemos los peronistas nada más, en no discutir la estrategia que los líderes nos pasan para abajo, aquí se ha hecho y no nos ha ido tan mal.

Esto no significa que haya un poder sobre otro. Nunca en mis 10 años que estuve acá, algún ministro o el mismo gobernador, me hablaron por algún expediente.

La independencia de poderes no está relacionada únicamente con el Ejecutivo, Judicial y Legislativo. También hay dependencia de poderes cuando responden a un estudio jurídico determinado y nadie habla de eso. Creo que tenemos que sacarnos las caretas y hablar con la verdad, más allá de que nos podemos equivocar.

-¿No tiene empacho de reconocer que hubo determinaciones adoptadas en el ámbito de la Justicia de movimientos políticos como las renuncias de Cobo y Corvalán que siguieron una estrategia?

-Se sigue una estrategia. Se viene una gran reforma judicial en los códigos de procedimientos, uno de los cuales requiere mucho dinero. Y si está dispuesto a hacerse, que lo haga la gente que está más capacitada.

¿Va a desarrollar actividades con vistas a las próximas elecciones?

-Voy a estar donde sea necesario que esté. No hablo de cargos, sino de lugares. Seguro voy a estar en una asesoría y me gustaría ayudar en la reforma legislativa, desde el ministerio de Justicia o donde pueda desde una misión y en este año político vamos a tener unas cuantas, seguramente.

¿Con estas reformas que se vienen que se está terminando de definir?

-En estos años he aprendido en el Poder Judicial que tenemos dos reformas que hacer, una es la legislativa para aggiornar. Luego está la reforma de adentro, de los empleados, jueces. Sería bueno que no tengamos que decirles a los trabajadores que cuando un abogado presenta tres puntos que le contesten todos porque sino lo obliga a presentar otro escrito igual. Entonces se tienen que hacer cargo de eso los secretarios.

Esas cosas debemos cambiar y son modificaciones de conductas, de cosas que no debemos hacerlas más así. Tiene mucho que ver la capacitación que se les debe dar a los empleados y empoderar a los secretarios para que se pongan al frente de estas capacitaciones y de la celeridad de la justicia, más las reformas legislativas.

Esta reforma judicial necesariamente implicará más dinero ¿Usted ve que hay decisión política de gastar ese dinero?

-En esta oportunidad, por primera vez, advierto que hay una reforma encaminada con la participación de todos los sectores. Las comisiones están formadas por gente del Ejecutivo, legisladores y del Poder Judicial.

En el Código Laboral se ha convocado a la Cámara de la Industria, sindicatos. Esto no lo propone ni un poder, sino en general, con la participación de todos los involucrados, pero por supuesto con la voluntad política de hacer el gasto.

– Usted dijo en la conferencia de prensa donde anunciaba su renuncia que se hacía a un costado para dar lugar a las nuevas generaciones. ¿Cree que eso se cumple con las nuevas designaciones del último tiempo?

-Ese es mi pensamiento. El Ejecutivo evidentemente no coincidió conmigo. Estoy segura de lo que hice y dije ese día, me parece que debe ser así. Tampoco es cuestión de que tiremos a todos los viejos por la ventana, pero me daba la impresión que había que buscar esta cuestión, pero se ve que el gobernador piensa otra cosa.

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