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Historias de San Luis: recordatorio a Luis Rezzano

Por Nino Romero

Luis Rezzano.
Redacción de El Chorrillero
Actualizada: 21/02/2021 01:55
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El pasado viernes 19 de febrero de 2021 falleció en la ciudad de San Luis Luis Rezzano, actor, director de teatro, profesor, maestro, productor, comerciante.

Estimo oportuno recordarlo con la nota que publicó El Chorrillero el 23 de agosto del año pasado, que fue el resultado directo de un largo encuentro en su domicilio.

Lo que omití contar de ese reportaje es que como siempre, haciendo gala de ser un gran anfitrión de todos quienes lo visitaban, la conversación siguió en la cocina comedor de su casa, cenando ambos un pionono, hecho por él por supuesto, acompañado por salsa golf y una botella de torrontés.

Es realmente un privilegio, porque soy el único espectador sentado frente al actor, al director, y voy a ser testigo del relato de parte de su vida en ese templo sagrado que es el teatro.

Estoy mirando, escuchando y disfrutando a Luis Rezzano. 91 años. 74 años con el teatro.

Por supuesto que tuve que escucharlo decir la mentira piadosa que la obra que presentó a fines del año pasado, “Cartas de Amor”, era su despedida del teatro.

“Cartas”. Foto Chelco Rezzano.

Digo mentira piadosa porque nunca le creí. Y tuve razón. Al final florecieron otros deseos, y si no hubiera aparecido la pandemia, la obra hubiera tenido otras representaciones este año.

A los 17 años fue la primera vez que subió a un escenario teatral para darle vida al personaje del criado del niño Luis María en la obra “Qué muerte la del finado”.

Recuerda con ademanes y una media sonrisa que le tocaba aparecer durmiendo debajo de la cama del patrón, salía y allí veía lo que llamamos “El Monstruo de los Mil Ojos”, o sea el público.

“Agarré las alpargatas y me puse a hacer ejercicios como si fueran pesas y fue ahí que sentí que el público se reía y pensé para mis adentros: esto me gusta”, me cuenta Luis.

Y sigue el relato unipersonal: “después con mi hermano, el cura Ramón, pusimos en escena Ya tiene Comisario el Pueblo, que él la dirigía. Y siempre en Semana Santa representábamos la Pasión de Jesucristo. Yo ya estaba estudiando en Buenos Aires, pero para esa fecha venía y siempre tenía un papelito”.

Y en el escenario aparece el recuerdo de “La Chica del Adiós”, que con Mirta Tosoroni la transformaron en obra de teatro y se encontraron con el problema de un personaje que debía hacer de hija, que lo reemplazaron por el de una amiga, porque no pudieron conseguir a una niña que actuara.

“La chica del adiós”Foto: Chelco Rezzano.

Y continúan llegando a este escenario de la vida dónde estoy mirando y aplaudiendo a Luis Rezzano, más personajes, escenas, actores y actrices que lo han acompañado y a los que está totalmente agradecido.

Rememora cuando dirigió al grupo de teatro para adultos mayores de la Universidad Nacional de San Luis, que estaba integrado por 15 mujeres y 2 varones, y escribió dos sainetes para que los representaran.

También que en plena dictadura militar realizó el ciclo de Teatro Abierto en una sala del Hotel San Luis.

Enfatiza que le gustan muchos los autores argentinos, aclarando que también representó a Chejov, a Levin con “El Cuarto de Verónica”, que es el mismo autor de “Él Bebé de Rosemary”.

Cuando entran a tallar las estadísticas de la cantidad de obra protagonizadas o dirigidas o adaptadas no recuerda con exactitud, pero aparecen carpetas gigantes con comentarios, programas y fotos. No vale la pena entrar a contar. Sí vale la pena seguir disfrutando de la conversación.

Sostiene que la mayoría de las veces le ha tocado dirigir y actuar a la vez.

Y las palabras llevan a cursillos, cursos, la beca del Museo Nacional de las Artes 6 meses en Buenos Aires, y mucho más.

Y volvemos a “Cartas de Amor” que la ha representado muchas veces con distintas actrices.

“Me gusta”, dice Luis, “porque es una obra de teatro leída y hasta que la pusimos en escena en San Luis no se había visto mucho teatro de ese estilo. Y el público me decía que no imaginaban que una obra de teatro leída iba a llegar a tanto”.

Advierte el Maestro Luis: “lo importante está en lo que se dice, en la historia que se cuenta y no en las acciones o movimientos como puede ser en una comedia. Me han dicho que los hice llorar, reír y emocionar con esta historia en cartas de dos chicos de 7 años que iban a la escuela primaria, y que mantuvieron esa relación epistolar hasta los 70. Toda la historia en cartas”.

Me asegura: “mientras yo me sienta bien y tenga voz todavía, seguiremos”.

“El teatro no me ha quitado nada, no me ha dado plata y sí muchas satisfacciones. Siempre hemos puesto los que hemos participado en los proyectos haciendo desde la escenografía en adelante. La única vez que gané plata con el teatro fue en el año 2009, cuando el Instituto Nacional de Teatro me dio un premio a la trayectoria correspondiente al Nuevo Cuyo, o sea San Juan, Mendoza, La Rioja y San Luis. La reunión fue en Resistencia, estuvimos con mi hija una semana allá y me entregaron en ese entonces 7 mil pesos de estímulo en un cheque”.

Rememora que casi siempre las actuaciones eran a beneficio de alguna institución.

Entramos en el tema de la tecnología y revela que la última representación de la obra Cartas de Amor está grabada íntegramente y se podría pasar en las redes, que es el nuevo escenario de los artistas. Dependerá de lo que conversará con su productor, que es su nieto Ramiro, para ver si sería conveniente ponerla en escena en el marco de este nuevo orden sanitario mundial.

“Delito en las Isla de las Cabras”. Foto: Chelco Rezzano.

La larga conversación va terminando. Es imposible contar 74 años de teatro en una nota.

Quedo casi a oscuras en el living de la casa de Luis, y un gran velador que lo ilumina resalta sus gestos recordando a Rafael de León y sus Profecías y comienza a recitar: “no soy tu marido, ni tu novio ni tu amante, sino el que más te ha querido, con eso tengo bastante”.

Luis Rezzano. El teatro en su más pura y genuina manifestación. Es su vida. Un Maestro.

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