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“Ya no depende de mí”, Rodríguez Saá trasladó otra vez la responsabilidad a los sanluiseños

En el medio de un crecimiento exponencial de contagios en la provincia y reconociendo que “dentro de poco” el sistema sanitario puede sufrir “un colapso”, el gobernador dijo que no tomará medidas de “cierre” ni de prohibición.

Foto: ANSL.
Gobernador Alberto Rodríguez Saá.
Actualizada: 24/04/2021 00:49
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Este viernes el gobernador Alberto Rodríguez Saá volvió a encabezar un reporte para dar los datos del día y protagonizar un monólogo en el que repitió que todo lo que pase dependerá de los ciudadanos. Hace un año exponía por televisión a las personas que se contagiaban y sancionaba a quienes incumplían las normas. Hoy con la provincia transitando la segunda ola y en el peor momento de la pandemia en San Luis, con una ocupación alarmante de camas de internación y en terapia intensiva, sigue trasladando la responsabilidad al pueblo.

El gobernador llamó a “hermanarnos todos, juntos y mejores”. Usó el reciente documento de la Iglesia Católica Argentina para camuflar su discurso que deja una vez más en evidencia que no está dispuesto a pagar ningún costo porque las acciones de su gobierno están pensadas para las próximas elecciones.

“Cada uno sabe lo que tiene que hacer”, les dijo a los sanluiseños esta noche.

Dio detalles de la situación epidemiológica, aunque por distintas vías ya se venía comunicando el cuadro que transita la provincia.

“Hoy tal vez hay una línea que estamos atravesando, por la cantidad de casos, y lo que ha pasado en los días anteriores y la situación de esta cepa llamada Manaos que ha entrado en la provincia y que ha generado por su mayor posibilidad de contagios”, dijo.

Horas antes el Gobierno había alertado que el cuadro de internación en el Hospital San Luis “era preocupante”, que la ocupación en el servicio de clínica ya había superado el 90%.

“Esta línea pequeña que es seria, la estamos atravesando”, dijo mientras los contagios avanzan y las vacunas siguen sin alcanzar a la totalidad del personal de salud.

Con los datos actualizados, hace un mes la duplicación de casos se presentaba cada 268,2 días, ahora esto ocurre en 37 días.

En cuanto a los índices que miden la situación sanitaria se supo: la tasa de incidencia (de los últimos 14 días) por cada 100 mil habitantes que presenta hoy la provincia es de 1.569. El indicador utilizado como “límite” es 150. El segundo es la razón de los casos. Al igual que en el anterior, la cifra tope (1,20) y hoy es superado ampliamente: 2,4.

Rodríguez Saá habló el día después que el personal de las clínicas privadas salieron a la calle para pedirle que los vacunaran contra el coronavirus, y un día después que murieran a causa del virus, una enfermera y un médico.

“Si tomamos las medidas que corresponden, vamos a aplanar esta curva ascendente, y mejorar la cantidad de contagios. Eso depende de todos, ya no depende de mí”, indicó. Así de claro: tiró la bola de fuego a la gente.

“Diríamos que estamos entrando a que el sistema de salud está en tensión. Esto es un anticipo, si las cosas continúan así, vamos a llegar a un estado de estrés, ahí es cuando el sistema está al punto del colapso”, también añadió.

Y tuvo en cuenta que “si las cosas siguen así, en poco tiempo se va a estresar el sistema queremos que se hagan las cosas con la máxima transparencia”.

También habló de grietas, y apuntó a lo que ocurre en la ciudad de Buenos Aires, donde Horacio Rodríguez Larreta no acepta la suspensión de clases que ordenó Alberto Fernández para frenar la segunda ola del coronavirus.

“Vieron cómo las medidas se tomaron sobre el sistema educativo, que no cuestiono, Buenos Aires, AMBA y Nación y se produjeron grieta, peleas. Nosotros no vamos a tomar medidas restrictivas, no vamos a usar la palabra prohibido, cierro. Cada uno sabe cómo debemos cuidarnos y lo que debemos hacer”, expresó.

“En San Luis no vamos a fomentar la grieta, las divisiones, vamos a escuchar a los obispos de la Argentina, vamos a salir juntos y vamos a salir mejores. Vamos a trabajar sin la grieta, sin pelearnos”, añadió y con ello marcó la diferencia con el discurso que mantuvo a lo largo de la cuarentena en 2020. Sanciones a comerciantes, operativos policiales de secuestro de autos para hacer valer “el que rompe paga”, ciudadanos escrachados como Gilberto Bongiovani de Tilisarao, y vecinos separados por taludes y zanjas que no podían atender sus necesidades básicas, forman parte del repertorio que desplegó cuando no había casos de Covid y se jactaba de que el virus no entraba. Todo eso pasaba mientras cuentapropistas, emprendedores y comerciantes estuvieron y siguen sin ninguna medida de apoyo oficial. Y el personal de la salud era maltratado.

Del Gobierno omnipresente que castigaba a la nueva versión del Gobierno ausente que “no tomará” medidas. Rodríguez Saá no quiere perder votos.

Al mismo tiempo anunció que las escuelas seguirán funcionando, pero mandar a los chicos a clases será “optativo”.

“Nuestros docentes van a poner el corazón, directivos, padres, para tener la sociabilización que los chicos necesitan, que puedan jugar y calidad educativa”, agregó.

“El que no quiera ir, no va”, ajustó.

Dejó en manos de los padres y los docentes las clases presenciales. Se lavó las manos Rodríguez Saá y no quiere asumir la responsabilidad del caso.

Por otra parte pidió “a los opositores al Gobierno” la forma de llevar la pandemia con “mucho amor, que sepan que los escuchamos en el sentido de no tomar ninguna medida restrictiva”.

Dijo que es “un momento de tensión” y propuso esperanza: “Pronto, cercano, la vacuna en San Luis está cumpliendo ejemplarmente, llega la vacuna y en un día aplicamos todas las dosis”. Es cierto, las vacunas llegan a cuenta gotas por el fracaso del Gobierno nacional.

También es cierto que si Rodríguez Saá no hubiera vacunado a amigos del poder y políticos opositores, habría más dosis para el personal de salud, por ejemplo. Los hizo saltar la fila. Lo que se llama las “vacunas VIP”.

También hizo mención al edificio del Hospital “Ramón Carrillo”. Una obra recientemente inaugurada que todavía tiene sus puertas cerradas. Que en este momento no está disponible para sostener el avance de un virus que ya se cobró la vida de 469 personas.

Volvió a decir que “era necesario recibir la obra civil” y que se trabajará para “ponerle alma” para hacer funcionar cada uno de los servicios.

“Vamos a poner todo el acento en que lo más rápido posible podamos atender coronavirus, vamos a tardar un tiempo, es posible en 45 días que podamos tenerlo”, prometió.

“Tenemos la ciencia y técnica cerca ahí”, dijo. Pero las puertas están cerradas.

Rodríguez Saá destinó casi $10 mil millones a un hospital que no funciona en la peor crisis sanitaria de San Luis.

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