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Fue sobreseída la mujer que mató de 185 puñaladas a su marido abusador

Paola Córdoba y su hija Milagros Naiaretti fueron detenidas en marzo de 2019. Recibieron una excarcelación extraordinaria y ahora han sido sobreseidas.

Fue sobreseida la mujer que mató a su marido abusador de 185 puñaladas.
Actualizada: 30/05/2021 11:11
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El correo electrónico con la resolución llegó en la madrugada. El abogado Andrés López no lo vio hasta la mañana. Mejor así: no habría vuelto a dormir. El juez Alberto Brizuela había dictado el sobreseimiento total de Paola Córdoba y su hija Milagros por la muerte de Alberto Naiaretti, un caso trágico y difícil que, además, tuvo enorme repercusión porque implicó violencia doméstica y 185 puñaladas de la mujer agredida a su victimario.

Brizuela consideró que Córdoba se hallaba en “un estado de necesidad exculpante ante la amenaza de sufrir un mal grave e inminente, pues su conducta ha tenido origen en una amenaza para su vida y la de sus hijos en un contexto de violencia doméstica y de género”. En esa situación de necesidad, “colisionan dos bienes como la vida, conllevando necesariamente al sacrificio total o parcial del otro”.

La vida de su esposo o la de ella y las de sus hijas e hijo, en aquella escena del 9 de marzo de 2019 que acabó con Nairetti muerto y Córdoba detenida:

“No te duermas, Paola, o acá se termina todo”, le había dicho él esa noche, en la casa que compartían en José C. Paz. No te duermas porque hoy te mato a vos y a tus hijos. Paola Córdoba había denunciado a su esposo por violencia doméstica al menos siete veces entre 2010 y 2018, sin encontrar apoyo del estado.

“Si bien la imputada comprendió la antijuridicidad de su conducta”, argumentó el juez, “no pudo adecuar su comportamiento a esa comprensión”. La situación de necesidad implicaba una limitación notoria de su autodeterminación. Y eso mismo explicaba por qué su conducta no era criminal: “La razón de ser de la no punibilidad es simplemente la situación de libertad reducida que vivió Córdoba”.

En el caso de Milagros, quien quedó imputada con su madre porque al ingresar en el dormitorio donde Córdoba atacaba a Naiaretti vio cómo él recuperaba el control y lo punzó dos veces, el juez consideró que había actuado en “legítima defensa de terceros”, es decir, su madre, y también la sobreseyó.

El proceso había tenido muchas idas y vueltas. Aunque en primera instancia Brizuela había permitido la excarcelación extraordinaria de Córdoba y su hija, la fiscal Silvia Bazzani González se había opuesto. La Cámara de Apelaciones de San Martín, sin embargo, confirmó la libertad. Entonces el ministerio público solicitó que se las sometiera a juicio oral y público por homicidio calificado por el vínculo y con ensañamiento.

Córdoba había denunciado a Naiaretti numerosas veces, se conservan pruebas de siete episodios desde 2010 hasta 2018, por abusos, entre ellas la violencia física reiterada, el tormento psicológico constante y la explotación sexual: la hacía prostituirse en la ruta 8.

Los defensores públicos designados en el caso, López y Javier Chirinos, se opusieron y pidieron la exoneración de las acusadas. Y el juez la acaba de conceder.

Consideró que “la imputada y su familia se encontraron en una situación de extrema vulnerabilidad, y que por problemas sistémicos y culturales, careció de una capacidad de reacción que la sociedad hubiera esperado de ella, lo cual, en definitiva, la puso frente a un marco en el que su vida y la de sus hijos se vieron amenazadas”.

El fallo, que subraya la perspectiva de género con que se consideró el caso, fue celebrado por los abogados defensores: “Hoy es un día trascendente en la justicia argentina. Hoy empezó a reivindicarse el estado, la justicia, con una resolución ejemplar del doctor Brizuela, un juez de garantías que vio y escuchó a estas víctimas de violencia doméstica a las que el estado les había dado la espalda”. (NA)

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