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En medio de una profunda crisis, Ribeiro entró en convocatoria de acreedores

La crisis económica que atraviesa el país, generó que la empresa de origen sanluiseño recurra a la Justicia para reestructurar sus deudas.

Foto archivo marcos verdullo
Ribeiro, sucursal Paseo del Padre.
Actualizada: 02/08/2021 23:12
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Ribeiro se suma a las dificultades exhibidas por otra cadena líder de mercado, Garbarino, cuyos 3.800 empleados hace tres meses no cobran el sueldo, mientras fue fijada una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo.

La cadena de electrodomésticos se presentó en convocatoria de acreedores para tratar de ordenar su pasivo y encontrar inversores y financiamiento que le permita continuar la actividad.

Ribeiro, fundada en San Luis hace 110 años y conducida por la tercera generación de la familia, llegó a tener 83 sucursales y 2.000 empleados, pero en la actualidad sólo tiene un local abierto en Mataderos, y menos de la mitad de los empleados.

El sociólogo Manuel Ribeiro, presidente de la cadena, explicó que «la decisión no fue fácil, para una empresa familiar con más de 110 años de existencia, que junto al país superó innumerables crisis económicas y financieras».

Actualmente el personal de administración cobra los sueldos en cuotas y el de los locales hace tres semanas que no recibe salarios, y le adeudan tres meses, aguinaldo y actualización de salarios.

La crisis de la empresa se agravó a partir del 2019, cuando pidió el Procedimiento Preventivo de Crisis, cerró locales y despidió trabajadores, y comenzó a buscar un socio que capitalizara su actividad.

El propio Ribeiro escribió una carta contando el paso a paso, que obligó a la empresa a pedir la medida.

En la carta que relata los pormenores de la crisis, el empresario adjudicó la caída a la devaluación de 2018 y las altas tasas de interés de inflación «en contraposición a la baja en el poder adquisitivo de nuestro cliente promedio, que afectaron de manera ostensible la venta, y por ende la situación económica y financiera de la compañía».

Estimó Ribeiro que «la convocatoria nos permitiría la posibilidad de seguir vivos como compañía para intentar la recuperación, y así poder intentar volver a la normalidad».

Hace pocos días la compañía cerró las dos sucursales que quedaban en Posadas y la más histórica de Almagro, donde tienen las oficinas centrales.

Una carta que grafica la crisis.

En su carta, Ribeiro agradeció el esfuerzo del personal y el acompañamiento de los clientes, y señaló que la compañía «siguió tratando de superar la crisis que exponencialmente agravó el Covid-19, gracias al esfuerzo inclaudicable de sus empleados, gerentes, directores, y el compromiso de sus accionistas, quienes invirtieron en la sociedad casi US$ 20 millones entre 2018 y 2019».

Detalló Ribeiro que la falta de stock perjudicó su negocio on line y que durante dos meses no pudo conseguir créditos en bancos privados ni oficiales, porque no le aceptaron en garantía uno de los principales activos de la compañía, el moderno Centro de Distribución de la localidad bonaerense de Spegazzini.

Agregó que a fines del 2020 intentó «estructurar un fideicomiso de garantía con el mismo activo en garantía y uno de administración de flujos, con un Fiduciario de reconocido prestigio, pero el momento nos jugó en contra».

Ribeiro dijo qué el concurso de acreedores «no es el fin, sino por el contrario un mecanismo que nos da la ley para ordenar la compañía y continuar la búsqueda de inversores y financiamiento que nos permitan volver a tener una compañía operativamente rentable y que pueda cumplir con todos los acreedores en el tiempo que se requiera, y conservar la mayor fuente de trabajo posible».

El empresario pidió disculpas y solicitó un «voto de confianza», al señalar: «Ya hemos demostrado en los pasados 100 años nuestra vocación de hacer negocios con ética y visión de largo plazo, una de las claves para el buen funcionamiento de Ribeiro».

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