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Pedro Puebla: zapatero, músico, bailarin y escritor

“Mi mayor felicidad como zapatero es cuando entrego un calzado arreglado y en perfectas condiciones a una persona que me vino a decir: salvámelos por favor porque son los únicos que tengo y los uso para el trabajo”.
O me cuentan angustiados detrás del mostrador: “mi hija o mi hijo no tienen otro par para ir a la escuela, te pido que me los arregles”.

En la zapatería con el padre.

por Nino Romero

elchorrillero.com

Actualizada: 15/08/2021 11:41

 

En ese momento esos trabajos tienen la prioridad, y me siento pleno de poder ayudar a solucionar esos problemas a la gente, a los clientes de tantos años.

Así me cuenta emocionado Pedro Alberto Puebla cuando hablamos de su oficio de zapatero, aprendido y heredado de su padre.

Cuando terminó la secundaria en el Instituto Santo Tomás de Aquino, Pedro probó con algunas carreras universitarias que no le despertaban esa “vocación a flor de piel”, usando sus propias palabras.

Me cuenta: “ya tenía 25 años y tenía que decidirme a hacer algo productivo, y la decisión fue comenzar a ayudar a mi padre, Ramón Alberto, que desde los 11 años aprendió el oficio de zapatero”

Y de a poco fue descubriendo que cada día le gustaba más “este servicio”.

Porque para Pedro, el ser zapatero es un oficio, pero también un servicio, y un orgullo al ser la herencia de su padre.

La zona geográfica de San Luis situada en la calle General Paz entre Belgrano y Ayacucho es fundamental en el desarrollo comercial del papá Ramón Alberto, y de su hijo Pedro Alberto.

Porque papá Ramón comenzó de niño a aprender en la zona de General Paz y Belgrano, y después estuvo 35 años en el local de calle General Paz 581, frente al edificio donde funcionaba el Jardín de Infantes del Instituto Aleluya.

Ahora el local de la zapatería es General Paz 503 casi Ayacucho.

O sea, una vida de trabajo en la misma zona.

Como anécdota Ramón, papá de Pedro, cuenta que a su hijo se le ocurrió venir al mundo justo en días de mucho trabajo porque era fin de semana, había varias fiestas, y él tenía muchos pares de zapatos de damas para forrar, que era una de sus especialidades.

La mamá en trabajo de parto, y el papá trabajando toda la noche y la madrugada para terminar y entregar los zapatos forrados de manera impecable.

Pero también la música ocupa un lugar importante en la vida de Pedro desde siempre. Formó parte entre otros de históricos conjuntos como Ángel y los Sonidos del Huayra y Los Quiroga.

La música ocupa un lugar importante en la vida de Pedro.

Un momento especial fue ser finalista de Cosquín 90 junto a César Blanco y Alejandro Aguilera.

Pero había que saldar la cuenta de la danza, y fue junto a su esposa Nancy que se integraron a La Calandria, grupo que lidera su primo Florencio Puebla (Alias el Pollo).

La Calandria.

¿Y la pasión de escribir? La promoción 81 del ISTA daba mucha tela para cortar, o sea demasiadas vivencias y anécdotas. Y está ahora todo plasmado en un libro que se llama Destino 81 que se presentará el próximo 3 de setiembre a las 18,30 en el auditorio “Mauricio López” de la Universidad Nacional.

Destino 81.

El autor es Pedro con la ayuda de la memoria de sus ex compañeros y compañeras, y el auspicio de la Nueva Editorial Universitaria.

promoción 81 del ISTA.

“La música, la danza, la escritura son mi cable a tierra” me cuenta Pedro, ya que siempre hay que cumplir con el cliente y termino llevándome trabajo a casa y robándole el tiempo a mi familia.

Por supuesto que ya vendrán más notas vinculadas a los históricos zapateros de San Luis. Hay muchos nombres e historias.

Un oficio que admiro.

Hoy le tocó a Pedro y por supuesto a su gran maestro: el papá.

Pedro Alberto Puebla. Ese zapatero que primero hace los trabajos a los que van desesperados para que les salve el calzado, porque no tienen otro para ir a trabajar o a la escuela.

Buena gente que dicen. Gente necesaria.

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