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Matías Auderut: las graves lesiones que terminaron con su vida y un pedido para que sean más los implicados

En la primera audiencia del debate oral declararon dos efectivos de la Policía, el papá de la víctima y una médica forense. Los dos imputados se abstuvieron de declarar.

foto periódico judicial
Los dos imputados no quisieron declarar.
Actualizada: 13/10/2021 17:12
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Dos años y nueve meses después la Cámara de Penal Nº2 inició el juicio por la muerte de Matías Auderut, el joven de 31 años que recibió una golpiza en diciembre de 2018 y días más tarde falleció en el Hospital de San Luis. Por el hecho están imputados Federico Zamudio, Fabián Pino y Gilcimar Vispo Souza. Sobre este último pesa un pedido de captura internacional.

A las 10:10, el Tribunal integrado por Hugo Saá Petrino, Fernando de Viana y Adriana Lucero Alfonso comenzó la audiencia que se extendió por poco más de dos horas. Declararon el papá de la víctima, Hugo Auderut; la médica forense, Marcela Gómez; un efectivo de la Comisaría 1º, Alejandro Aquino; y un subcomisario de Homicidios, Diego Albornoz.

Previo a eso, dieron lectura a la requisitoria fiscal, que solicitó para Zamudio y Pino una condena de 20 años de prisión debido a los golpes que recibió Auderut, las descargas eléctricas y hasta la agresión con una rueda de bicicleta en la cabeza. Por eso, fueron procesados por el delito de homicidio simple en calidad de coautores.

Luego de eso, el fiscal de Cámara, Fernando Rodríguez propuso el desistimiento y la oralizacion de algunos testigos que conformaban una lista total de 65. Al final, las partes acordaron que ocho de ellos no serán necesarios, mientras que de otros 23 se tomarán las declaraciones en la etapa de instrucción.

Zamudio fue el primero al que Saá Petrino le permitió dar su versión de los hechos, pero ante la negativa, leyeron lo que había manifestado en el 2019. En ese momento había relatado que estaba en San Luis hace unos dos meses porque era “viajero” y “andaba conociendo el mundo”.

El joven, que es reconocido como “bola ocho” y oriundo de Corrientes, contó que el día de la brutal golpiza advirtió que “los de seguridad (del bar Say No More) le estaban pegando primero” y uno de ellos lo agredió con “una patada en el pecho”. Afirmó que él junto a sus conocidos intervino para ayudarlo.

Según los detalles que dio dos años atrás, la víctima volvió tiempo más tarde al lugar y peleó con Vispo Souza: “Le pegó un par de piñas a Matías para defenderlo al brasilero”. También rememoraron los días siguientes hasta la detención que se concretó en Villa Mercedes.

Por su lado, “el neuquino” Pino dijo que vive en la provincia hace cinco años y que se dedicaba a la construcción. Tampoco quiso declarar y también hicieron referencia a la indagatoria, que fue el 3 de abril de 2019.

“Ese día estábamos en Say No More tomando una cerveza con una amiga. Empezaron los patovicas con las peleas, a pegar a Matías. Ahí comenzó todo el problema, eran como cinco, sacaban picanas, tenían manoplas, se armó el quilombo”, fue parte de lo que había dicho.

Calificó lo que sucedió el 30 de diciembre como una “batalla campal”. Coincidió en que horas más tarde Auderut retornó con otros siete u ocho amigos y hubo un enfrentamiento contra él, Pino y Vispo Souza.

“En medio de la pelea el ‘bola ocho’ le dio con la rueda a Matías. Cuando vi eso intenté sacarlo, pero estaba encarnizado. El brasilero estaba tirado, le pegaban los amigos”, añadió.

Conmocionado, Hugo Auderut fue el primero en sentarse ante los jueces y revivió la madrugada en que lo llamaron para contarle que su hijo estaba internado en el Hospital y sobre las lesiones que había recibido.

Mencionó que el joven, que entonces tenía 31 años, era padre de dos chicos de 13 y 16, y trabajaba en el Plan de Inclusión. Además hizo referencia al video que se viralizó a través de las redes sociales con imágenes de la agresión, a partir de lo cual hizo referencia a la responsabilidad de un seguridad del bar.

En este contexto, el papá de Matías pidió a la Justicia “la cadena de responsabilidades” bajo el fundamento de que el personal fue “parte” de lo que sucedió.

Intervienen en el proceso como representantes de la familia, Adriana Algarbe y Viviana Martínez; el defensor oficial Esteban Sala (Pino) y Víctor Endeiza (Zamudio).

Minutos más tarde, la médica forense Marcela Gómez fue la encargada de explicar cómo se encontraba el cuerpo de Auderut y lo que generó la golpiza en la cabeza. Mencionó hematomas en ambos costados del cuerpo y escoriaciones en la pierna derecha.

La profesional afirmó que la lesión más grave fue un hematoma de masa encefálica en todo el lóbulo derecho del cerebro por el cual era “imposible” que el joven sobreviviera. A ello sumó otras cinco fracturas. Planteó que eso fue generado por un “elemento contundente” y por la altura podría haber sido provocado mientras estaba en el piso.

También señaló que la víctima murió como consecuencia de un traumatismo craneoencefálico.

Después fue el turno de Alejandro Aquino, quien intervino cuando lo encontraron inconsciente en la intersección de avenida Illia y Mitre. Recibieron el aviso alrededor de las 5 porque una persona estaba tendida en el piso. Habló de que estaba boca arriba, “no reaccionaba” y detectaron una “posible lesión en la cabeza”. Como vieron rastros de manchas hemáticas, llamaron al personal de Policía Científica.

Horas después tomaron conocimiento de que en ese bar hubo “una riña” y fueron hasta ahí para que declararan todos los empleados. Sólo uno de ellos reconoció “por un apodo al lesionado y quiénes habían sido sus agresores”.

La intervención de la Comisaría 1º fue hasta que se produjo el deceso. En ese plazo pidieron informes de las cámaras de seguridad de la provincia y otras privadas. “Lamentablemente no tuvimos un efecto positivo”, indicó al respecto.

“Un empleado vio la pelea de ‘pan triste’ (por Auderut) con trapitos. Dijo que le pegaron con una rueda con la que hacían malabares. Eran entre tres o cuatro personas. Los veía generalmente en la zona pero no sabía su nombre o apellido. Mencionó gente con rastas”, recordó.

Al mismo tiempo, el efectivo reflexionó en que según la información recabada a Matías “en ningún momento se lo observa en manera agresiva” y que la pelea “se inicia contra él”.

La última testimonial fue la del subcomisario Diego Albornoz, del departamento Homicidios que trabajó en el caso tras la muerte.

El policía también hizo énfasis en que “una de las personas saca una llanta y le propina varios golpes en la cabeza”. Precisó que el agresor “tenía rastas y dos tatuajes (sobre la cara), en el derecho una bola con el número ocho y en el otro una pluma”.

En el cierre de la jornada, el presidente del Tribunal ratificó quiénes son los testigos desestimados y cuáles serán oralizados. Y el debate pasó a un cuarto intermedio hasta este jueves a las 9:30.

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