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Nicaragua: Daniel Ortega fue reelecto con el 75 % de los votos en una elección sin oposición

Con el 75 % de la votación, según el Consejo Supremo Electoral de Nicaragua, el presidente Daniel Ortega fue reelegido para un cuarto mandato consecutivo luego de las cuestionadas elecciones del domingo 7 de noviembre.

Daniel Ortega es reelegido con 75 % de los votos.
Actualizada: 08/11/2021 12:32
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Los comicios tuvieron lugar tras una ola de detenciones y el asedio judicial contra la mayoría de aspirantes presidenciales de la oposición. Además, la jornada electoral habría registrado una abstención que ronda el 80% según organismos independientes.

La ventaja con la que partió Daniel Ortega en las presidenciales de Nicaragua se hizo patente este 8 de noviembre luego de que la autoridad electoral informara los resultados de la votación.

Con el 49,25 % de las 13.459 Juntas Receptoras de Votos (JRV) escrutadas, el mandatario obtuvo más del 74.99 % de los sufragios a su favor, según informó el Consejo Supremo Electoral en su primer informe divulgado este lunes.

Con siete aspirantes a candidatos tras las rejas o exiliados, Daniel Ortega fue reelegido para un quinto mandato, el cuarto consecutivo desde 2007.

El líder político ha gobernado junto a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, de 70 años, portavoz oficial del Gobierno, desde principios de 2017.

Sin un desafío real, Ortega encabeza los resultados parciales seguido de lejos por el diputado Walter Espinoza, del Partido Liberal Constitucionalista, con el 14,4 % de los votos.

En tercer lugar, se ubica Guillermo Osorno, del Camino Cristiano Nicaragüense (CCN), con el 3,44 % de las papeletas.

Marcelo Montiel, de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), obtiene el 3,27%; Gerson Gutiérrez Gasparín, de la Alianza por la República (APRE), alcanza el 2,20 %, y Mauricio Orué, del Partido Liberal Independiente (PLI), tiene el 1,70 %.

Ortega, de 75 años, un revolucionario que ayudó a deponer la dictadura de la familia Somoza a fines de la década de 1970, lleva 15 años consecutivos en el Ejecutivo, desde que volvió a la Presidencia en 2007. Su primer Gobierno lo ejerció entre 1985 y 1990.

Una abstención que ronda el 80%, según organismos independientes 

La prensa local destaca este lunes el fuerte inconformismo y desconfianza de los nicaragüenses hacia el proceso electoral; una situación a la que atribuyen, y se hace tangible, tras la alta abstención de votantes.

Entre el 79 % y 84 % de las personas aptas para votar no participaron en los comicios, informó el observatorio multidisciplinario independiente Urnas Abiertas.

Sin embargo, según el Consejo Supremo Electoral (CSE), participó el 65,34 % de los nicaragüenses aptos para sufragar.

Ese órgano está conformado por una mayoría de magistrados afín al partido gobernante, el Frente Sandinista (FSLN), luego de que su nombramiento fuera aprobado por el Congreso el pasado mayo.

Más de 4,4 millones de nicaragüenses estaban autorizados para elegir a su presidente y vicepresidente, 90 diputados ante la Asamblea Nacional y 20 ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen).

Todas estas condiciones hicieron que los comicios fueran calificados por el Gobierno de Estados Unidos como una “farsa” y una “pantomima”, al igual que la vecina Costa Rica; donde hay un gran número de voces disidentes en el exilio por falta de garantías en suelo nicaragüense.

Joe Biden: «Unas elecciones ni libres, ni justas»

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, criticó al líder nicaragüense y el proceso comicial a través de un comunicado emitido antes de que se anunciaran los resultados oficiales. En la comunicación Biden afirma que Ortega y Murillo «no son diferentes de la familia Somoza».

Además, los acusó de orquestar unas «elecciones de pantomima que no fueron ni libres ni justas, y ciertamente no democráticas».

Costa Rica, su vecino del sur y país que ha recibido miles de inmigrantes que por años han huido del régimen nicaragüense, rechazó los comicios incluso antes de que se anunciaran los resultados preliminares.

Cinco candidatos se presentaron a las elecciones, pero fueron señalados dentro y fuera del país de participar en una “farsa” en la que el ganador fue conocido de forma anticipada. Algunos, incluso, los acusaron de ser cercanos al régimen.

Sus candidaturas fueron vistas por la oposición como un intento por legitimar los comicios, luego de que el jefe de Estado, liderara una represión acérrima contra todo aquel que amenazara sus intenciones reeleccionistas.

Como resultado, siete precandidatos con las mayores opciones para competir permanecen detenidos bajo cargos como “traición a la patria”. Entre ellos se destaca Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, y la aspirante que tenía mayor probabilidad de derrotar al gobernante.

También han sido arrestadas otras decenas de figuras de la oposición política, líderes empresariales, periodistas y hasta algunos de antiguos aliados del mandatario sandinista.

 

El domingo, sin aún ser publicado el primer informe del conteo de votos, Ortega ya señalaba las elecciones como una victoria sobre “el terrorismo” entregada por la «inmensa mayoría de los nicaragüenses».

“No querían que pudiéramos realizar estas elecciones (…) Son demonios que no quieren la paz para nuestro pueblo y optan por la calumnia y la descalificación. ¿Por qué? Para que Nicaragua se vea envuelta en la violencia», aseguró el presidente, seguro de la victoria.

La semana pasada, funcionarios del Gobierno estadounidense indicaron que evalúan nuevas sanciones contra la Administración Ortega, intención de la que también hicieron eco líderes de la Unión Europea (UE).

Ortega volverá a gobernar en medio de fuertes cuestionamientos sobre su legitimidad, convirtiéndose ya en el líder con más años en el poder en la historia de América Latina. (Reuters, EFE y medios locales)

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