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“Estaba atado y golpeado”: un joven murió en una clínica de salud mental y su familia denuncia mala praxis

Jonathan tenía 33 años y la mitad de su vida la pasó internado por un cuadro agudo de esquizofrenia. El 13 de junio falleció tras sufrir 7 paros cardíacos la misma noche. Su hermano aseguró a TN que desde el centro de salud no hicieron nada para salvarlo.

Jonathan Marrupe Lozano tenía 33 años.
Actualizada: 17/06/2023 21:05
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La trágica muerte de un joven que estaba internado en una clínica de salud mental generó sospechas sobre posibles irregularidades médicas. Los familiares denuncian que su fallecimiento se produjo por sobremedicación, pero además aseguran que en ese lugar lo mantenían atado y lo golpeaban.

Jonathan Marrupe Lozano tenía 33 años y la mitad de su vida la pasó internado en la Clínica Psiquiátrica San Juan de La Plata, debido a un cuadro agudo de esquizofrenia. El 13 de junio murió tras sufrir 7 paros cardíacos la misma noche. Su cuerpo no resistió.

Brian, su hermano, aseguró a TN que su fallecimiento se produjo tras una presunta sobremedicación con sedantes y denuncia que los médicos de la clínica no hicieron nada para salvarlo.

Todo comenzó 15 días atrás, cuando la mamá de Jonathan viajó desde Río Negro -donde vive desde hace 10 años junto a otro hijo- a visitarlo como hacía todos los meses. Juntos salieron a pasear, después a almorzar, y luego regresaron al centro de salud. En un momento, Jony empezó a sentirse mal y le dieron una medicación porque no podía ir de cuerpo.

La mujer se quedó tranquila porque se trataba de un cuadro menor de bolo fecal, por lo que decidió dejarlo en manos de los profesionales y volver a su casa para poder seguir trabajando. Sin embargo, el 12 de junio, recibió un llamado telefónico de un familiar que le decía que el chico había sufrido una descompensación.

“Lo llamó mi tío para decirnos que no tenían el teléfono de mi mamá. Eso nos pareció raro porque ella es la tutora principal y no puede ser que no tengan su número, es ilógico. Creemos que lo hicieron a propósito”, dijo el hermano a TN. Tras enterarse de que Jonathan estaba mal, decidieron volver a La Plata rápidamente.

Con el correr de las horas, el cuadro del chico empeoraba, por lo que la mamá le pidió a uno de los hermanos de Jony que vive en la ciudad para que vaya a verlo. “Cuando llegó, estaba con suero y con los pies levantados. No estaba consciente”, detalló Brian.

Según los médicos del Servicio de Emergencia (SUM) que llegaron para asistirlo, las enfermeras de la clínica le habrían administrado opiáceos en exceso para “calmarlo” porque había tenido un brote, con la intención de mantenerlo sedado.

La situación se volvió aún más desesperante cuando un paramédico comenzó a confrontar con una enfermera de la clínica. El episodio quedó registrado a través de audios que grabó el hermano menor de la víctima, en donde se menciona que Jonathan fue reanimado en siete ocasiones debido a la falta de Narcan, un antídoto utilizado en casos de sobredosis de morfina, fentanilo u otros medicamentos opioides.

“La enfermera le decía a mi hermano más chico que tenía que ir él a comprar el medicamento porque ahí no lo tenía. Él estaba así desde el mediodía y a las 22 todavía no se lo habían suministrado. Mi hermano tuvo que salir a buscar una farmacia a ver si lo conseguía. Es un remedio que vale 55 mil pesos y que la clínica debería tener”, expresó Brian.

Además, opinó que “ellos son los profesionales a quienes le dejamos el cuidado de Jony, no tenemos por qué comprar el medicamento que a ellos le falta”.

Después de varias horas de sufrimiento, finalmente Jonathan murió a la mañana del 13 de junio. La autopsia al cuerpo de la víctima fue llevada a cabo el viernes, y los familiares esperan tener los resultados para establecer las verdaderas causas de la muerte.

En la causa interviene la Unidad Funcional de Instrucción N°15 y el Juzgado de Garantías N° 1 de La Plata. Mientras que los abogados Fernando Palazzo y Christian Parodi tomaron la representación legal de los damnificados, quienes denunciaron ante la Justicia estas irregularidades. En tanto, los letrados adelantaron que pedirá el cambio de carátula a “homicidio”.

Denuncia por golpes y maltratos

Jonathan, quien también sufría de retraso madurativo y trastornos de ansiedad, había experimentado brotes violentos en el pasado, lo que llevó a su internación. Sin embargo, según su familia, en los últimos tiempos había mostrado una mejoría significativa que le permitía caminar y mantener conversaciones coherentes.

Un día, la pedicura que iba a tratar un padecimiento en los pies de Jonathan notó algo raro y no dudó en contarle a su mamá, quien vive a 1200 kilómetros de distancia y quien lo visita una vez por mes: “Estaba atado y golpeado”, le dijo la mujer a través de un audio de WhatsApp.

También le mandó fotos, donde se lo veía en una silla de ruedas, cuando su patología no requiere estar en una, con un gran moretón en el ojo y distintas heridas en su rostro. Eso preocupó y mucho a la familia. Pero cuando pidieron explicaciones, les quedaron más dudas que certezas.

“La pedicura que lo atendía una vez por mes lo encontró en silla de ruedas, atado y golpeado. Tenemos videos de Jony en los que contaba cómo una enfermera le pegaba. Cuando mi mamá se quejó, las autoridades le decían que él se había caído solo, por eso estaba lastimado y que también inventaba todo”.

Además, contó los motivos por los cuales Jonathan estaba internado a 1200 kilómetros de distancia. “Nosotros antes vivíamos en La Plata, pero nos mudamos y mi hermano ya estaba internado en esa clínica. Por su patología, no puede convivir con nosotros, pero estábamos conformes con el lugar. Elegimos la clínica San Juan porque era una de las mejores y tenía excelentes profesionales, en su momento”, aseguró.

Cuando se fueron a vivir a Río Negro, la abuela de Jonathan lo visitaba semanalmente y su mamá, como se mencionó, una vez por mes. “Cuando murió mi abuela empezaron a haber problemas porque no había personas constantemente para ver su estado. Mi mamá viajaba una vez por mes y lo veía, pero no era la misma frecuencia”, sumó.

También relató un momento que lo dejó al borde de la angustia: “Una vez fuimos y lo encontramos en estado catatónico. Estaba en una cama, consciente, pero no se movía, estaba deshidratado, tuvimos que asistirlo nosotros. A mí me agarró un ataque y revolucioné la clínica. Ese día agarré a uno de los directores y me echaron porque empecé a gritar, estaba sacado”.

Brian reveló que, a partir de ese episodio, pudieron cambiarlo de sector, pero todo gracias a una persona que trabaja en el Estado. “Gracias a contactos que tenemos en IOMA pudimos intervenir. La clínica cambió de director y a mi hermano lo trasladaron de sector. Si no teníamos contacto, no nos daban bolilla”, cerró.

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