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Diana Muñoz, la mujer que convirtió su casa en un museo que repasa la historia de Villa Mercedes

A través de 120 portarretratos expone momentos fundamentales de la ciudad, como la inauguración de fábricas y el primer viaje al exterior de una empresa de colectivos.

Diana Mirta Muñoz
Actualizada: 02/12/2023 22:02
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Por Sonia Schoenaker

Diana Mirta Muñoz convirtió su hogar en la “Casa Museo Fotográfico Gonzalo Martín Sosa Muñoz”, donde exhibe parte de la historia de Villa Mercedes. Está ubicado en Miguel B. Pastor 43, y tiene 120 portarretratos estratégicamente colocados en las paredes del living y el comedor.

A sus 77 años, la mujer puede asegurar que formó parte de inauguraciones de fábricas como Glucovil y Mocoretá, y de instituciones como la Escuela “Maestras Mercedinas”, ya que gran parte de su vida estuvo dedicada a las relaciones públicas, como especialista en Ceremonial y Protocolo.

En el transcurso de sus 35 años de carrera fue recolectando archivos propios hasta que un día tuvo la idea de exponerlos. Habló con el reconocido fotógrafo villamercedino Chiche Herrera, quien la alentó a embarcarse en el proyecto, y así fue como en 2020 enmarcaron el centenar de imágenes que le dan vida al museo.

Cada cuadro cuenta una historia diferente, contienen personajes emblemáticos y recorren la vida cultural de la ciudad desde los años 50’ hasta la actualidad.

Se encuentran registradas asunciones de intendentes, gobernadores, inauguraciones de edificios emblemáticos y festejos en los que participó como formadora de ceremonial.

“Fui de la primera parte de Adolfo Rodríguez Saá, era muy joven. Cuando él asume el gobierno yo asumí acá en ceremonial y protocolo con Miguel Ángel Bonino. Pero yo trabajaba desde mucho antes”, recordó cuando El Chorrillero visitó su hogar.

En las imágenes se pueden encontrar visitas a la ciudad de personalidades como la actriz Esther Goris y la escritora María Kodama o funcionarios como Federico Storani, quien se desempeñó entre 1999 y 2001 como ministro del Interior de la Nación.

También tiene registros con autoridades actuales, como el intendente de Villa Mercedes, y el gobernador electo Claudio Poggi, con quien trabajó una parte de su último mandato: “La persona de ceremonial de Poggi se quebró la mano y me llamó a mí”, contó orgullosa.

Su casa no solo es un museo, sino también un centro cultural que funciona desde principios del año 2000. La iniciativa surgió después del fallecimiento de su hijo Martín, en un accidente automovilístico en 1999. “Después de ese gran dolor comenzar a pensar ¿Qué hago? Hay dos cosas. O seguís llorando eternamente, o hacés bien a la sociedad", aseguró.

Por eso por muchos años se encargó de dar clases particulares a estudiantes. Y actualmente funciona el “Club Bordado Centroamericano y Latinoamericano”, conformado por mujeres que realizan trabajos sobre lienzo sin calcar.

Señaló que el centro “funciona muy bien”, pero necesita “gente que venga”.

Se encuentra abierto al público los martes, miércoles y jueves de 15 a 17:30.

Además de estar con sus alumnas, Muñoz disfruta de compartir su tiempo con su hija Ilsa Paola y sus nietos Ignacio y Mía.

Una casa transformada en museo.

Quien conoce a Diana, sabe de las múltiples tareas que realizó a lo largo de su vida. A pesar de haber atravesado varios momentos críticos, pérdidas familiares y problemas de salud, siempre se mantuvo activa y se adaptó a cualquier circunstancia.

A partir de 1979 ocupó diversos roles en el ámbito cultural municipal durante más de 17 años. Allí trabajó como bibliotecaria, se encargó de eventos y fue jefa de murales de la Calle Angosta. Además tuvo un programa de televisión junto a Titi Otazú, en donde explicaba las bases de las normas ceremoniales.

También se desempeñó por 10 años en la biblioteca Rivadavia, participó en la junta de estudios históricos y obtuvo un reconocimiento por su labor en el Rotary Club Mercedes. Inclusive fue parte del primer viaje al exterior de la empresa “Cota Turismo”.

En 2017 viajó a Europa para enseñar técnicas de bordados a mujeres de distintas ciudades como Bilbao y San Sebastián. También conoció Holanda y Bélgica y Brujas.

La música también formó parte de su vida: “El piano ocupa muchas ilusiones en mí. Yo quería ser concertista cuando era chica, pero hay que tener plata, hay que pagar los mejores profesores”.

Señaló que hasta ahora le quedó una sola cuenta pendiente: tirarse en un parapente.

“Siempre hay que luchar y pensar que hay un futuro, que nada se pierde, que hay que seguir, no hay que bajar los brazos y que lo más importante en un ser humano es la salud. Teniendo salud tenés trabajo, después lo otro son adornos”, manifestó.

Cada vez que puede deja en claro que “no hay que buscar el dinero”.

“Si vos podés ir a la plaza, sentarte en el suelo, tomar mates y reírte con el grupo podés lograr mucho. Hay que saber adaptarse, pero siempre sin dejar los sueños”, graficó.

Una casa transformada en museo.

Una casa transformada en museo.

Una casa transformada en museo.

Fotos: Nahuel Sánchez

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