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VILLA MERCEDES

“Caigo y muero, pero Dios me dio otra oportunidad”: el relato de Jonathan Berón, el joven al que le cayó un rayo y sobrevivió

Sufrió quemaduras en el torso, brazos y piernas, y deben curarlo una vez por día. Vive en una casa humilde del barrio Familia Obrera, en el oeste de la ciudad. Tres días después del accidente le dieron el alta.

Fotos Nahuel Sánchez
Jonathan Verón en su casa. Este martes le dieron el alta.

por Catalina Ysaguirre

elchorrillero.com

Actualizada: 10/01/2024 14:32

Desde la cama de su casa en el barrio Familia Obrera, Jonathan Gabriel Berón revivió lo que pasó en la madrugada del sábado 6 de enero en medio de una tormenta eléctrica, esas que pasan por Villa Mercedes y que con solo mirar para el cielo da miedo. No tiene dudas que fue el protagonista de un milagro y por eso sonríe.

Esa noche estuvo en la casa de un amigo hasta las 3 de la madrugada. Arriba se veía una nube blanca que llamaba la atención, había muchos relámpagos, pero lo único que se imaginó es que “podía venirse la piedra”, entonces se fue. Igual, nunca le tuvo miedo a los temporales.

“Me acuerdo que cuando llegué a la placita me llaman unos chicos que son del barrio, y me preguntan si tenía un cigarrillo. Venía empapado, me freno, les digo que no, y me pongo debajo del árbol porque llovía”, hasta ahí lo recuerda todo. Lo que vino después se lo mostraron en imágenes.

El rayo descargó su potencia en una cadenita que tenía como dije una cruz. Fue como una chispa que lo envolvió y lo tumbó en seco. “Caigo y muero”, describió porque los médicos le contaron que por algunos minutos es muy probable que estuvo sin vida, pero su corazón volvió a latir. Cuando lo socorrieron lo llevaron en una ambulancia y quedó en terapia intensiva, en el Hospital “Verónica Bailone”. En ese lugar se despertó sin saber qué hacía ahí.

Los cuatro muchachos que estaban con él salieron corriendo y fueron los que llamaron a la Policía para pedir ayuda. Todos pensaron que había muerto. No se movía, y un vecino que se acercó no le encontró el pulso. La escena era sacada de una película de terror.

“Lo primero que pensé es que me habían golpeado en la calle, y una doctora me mostró el video, no lo podía creer”, dijo. Y los especialistas tampoco: le cayó un rayo y sobrevivió.

Este martes 9 de enero le dieron el alta, pasado el mediodía. “A pesar de todo le quiero poner la mejor actitud, para salir adelante. Quiero vivir y progresar, porque tengo muchos proyectos”, comentó por la tarde cuando recibió al equipo de El Chorrillero en su humilde vivienda situada en Solís y Pasaje San Yerusalimsky.

Afuera hacían 30 grado, pero adentro, con el sol de frente se sentía peor. Estaba acostado en una cama de una plaza, sobre el colchón anti escaras que le donó una señora. Solo se refrescaba con un ventilador chiquito que le habían puesto arriba de un banquito negro.

Su familia le acomodó lo mejor que pudo la pieza, pero tienen miedo que el polvo (porque el piso es de cemento y las paredes están un poco rotas) pueda afectar las heridas, o complicar el cuadro. Una vecina es la que se ofreció de hacerles las curaciones. No puede moverse demasiado y el calor lo tiene incómodo. En la pared, al lado de una imagen del Sagrado Corazón de Jesús, pegaron los carteles que le hicieron vecinos, parientes y amigos. Eso lo anima. "Bienvenido Flash", es una de las leyendas que más sonrisas le saca.

Una casa nacional de electrodomésticos, radicada en la ciudad, le prestó por tres meses un aire acondicionado. Lo tendrá que devolver cuando ya se recupere.

“Por ahora me tienen que ayudar a caminar, porque me mareo. Y quedé un poco sordo del oído derecho”, comentó.

Tiene quemaduras en la cara y parte del labio, alrededor del cuello, en el pecho, la panza, y lo más grave lo padeció en los antebrazos, donde la piel la tiene levantada. También el costado de la cadera. La mancha negra baja hasta los tobillos. En una parte “hasta se quemaron los pelos”. Curarse le llevará tiempo y mucha paciencia.

Hoy comenzaron una colecta solidaria para reunir dinero a través de Mercado Pago. Necesitan  comprar las cremas y los apósitos para la limpieza. Joni vive de un lavadero de autos que abrió en el taller mecánico de su padre pero la demanda del trabajo bajó: “La gente ya no puede pagar $4 mil, ahora prefieren lavarlos ellos para ahorrar ese dinero”. Entonces hace las changas que van saliendo.

En la entrevista contó que perdió a su madre cuando tenía 9 años, y que por esa situación había “perdido la fe en Dios”, porque no entendía por qué le tocaba crecer sin ella. “Con el tiempo perdí el rencor”, dijo. Y lo que pasó ahora lo cambió para siempre. “Algo voy a tener que cumplir”, dijo en referencia al milagro.

También cree, como muchos, que Dios estaba con él en ese momento: “Seguro que sí, y me dio una oportunidad para seguir caminando”.

Fotos y video: Nahuel Sánchez

Edición video para redes: María Terré

Mira el video y no lo puede creer.

La bienvenida a casa.

Jonathan Berón tiene 20 años.

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