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VILLA MERCEDES

“No lo voy a dejar de llorar mientras viva”, el conmovedor relato de la madre de Juan Ochoa

El hombre era oriundo de Coronel Moldes y fue asesinado de una apuñalada que le perforó el corazón y un pulmón. Los familiares estuvieron en Villa Mercedes para pedir justicia.

Foto Nahuel Sánchez
Blanca y José, el martes cuando llegaron a la audiencia en Tribunales.

por Catalina Ysaguirre

elchorrillero.com

Actualizada: 31/01/2024 13:02

Blanca y José, los padres de Juan Ochoa llegaron a las 10 de este martes al Poder Judicial de Villa Mercedes, en el mismo momento que lo hacía el asesino de su hijo. Pasó frente a sus ojos, pero no dijeron nada porque están atragantados de dolor. Otra vez tuvieron que salir de su pueblo para caminar los pasillos de Tribunales.

Santiago Gil entró caminando con la ayuda de dos muletas porque tiene una fractura en el pie derecho. Lo citaron a la audiencia donde iban a discutir si tenía que estar libre o detenido mientras continúa el proceso que lo llevará a un juicio oral.

Los padres de la víctima viajaron a Villa Mercedes para estar en la sala del Tribunal de Impugnaciones, y trajeron carteles pidiendo justicia. A la mamá de Ochoa le costaba decir palabras, pero reconoció que no tenía “confianza” ni “esperanzas”. Ella tiene 70 años y su esposo 80. Juan era el hijo mayor. Aunque con la salud un poco deteriorada, sintieron que debían estar.

“Su recuerdo está continuamente ¿Quién puede olvidar un hijo? No lo voy a olvidar, ni lo voy a dejar de llorar mientras viva”, transmitió la mujer en diálogo con El Chorrillero. “Solo quiero que pague por lo que hizo”, añadió. El matrimonio venía seguido a la ciudad para pasar días con él, que estaba radicado hace 17 años en la ciudad y en su propiedad le alquilaba a 6 familias (en un complejo de departamentos).

También comentó que para Navidad “vino un viernes y se fue un martes”, y que “estaba muy contento de estar con su familia en Moldes, le gustaba estar allá”.

Saben que “era muy querido por los vecinos”, de hecho, decidieron darle a uno de los inquilinos todos los muebles que él tenía en su casa de General Paz 2119.

En la madrugada del 16 de enero se entregó a la Policía que lo estaba buscando: había apuñalado a Ochoa porque le pidió que corriera la bicicleta de un pasillo. Un día más tarde lo imputaron por el delito de homicidio simple, pero tres días después el juez Matías Farinazzo Tempestini lo dejó en libertad. Así fue todo de rápido.

Fiscal José Olguín.

La resolución del magistrado fue apelada por la Fiscalía de Instrucción Nº3, representada por José Olguín y Marcelo Palacio, quienes el día de la imputación habían solicitado 4 meses de prisión preventiva entendiendo que existía entorpecimiento de la investigación y peligro de fuga.

Ante el Tribunal, Olguín retrucó el fallo de Farinazzo Tempestini y lo resumió de manera contundente: "Esto no es cuestión de hablar de garantismo, esto es una incompleta interpretación de la ley, es interpretar los derechos de una persona sin una consecuente responsabilidad, que no tenga ninguna responsabilidad con la sociedad". Hizo hincapié que la libertad de Gil le quitó la tranquilidad a los testigos que lo acusaron porque lo vieron cuando le enterró un cuchillo en el tórax a Ochoa.

El Tribunal integrado por María Monserrath Bocca, Virna Eguinoa y Laura Molino, finalmente revocó la libertad y dijo que sí correspondía dictarle la preventiva, ya que es la única medida para asegurar los fines del proceso. Consideraron que hay peligro de fuga y entorpecimiento en las investigaciones. Aquí referenciaron que podría influir en los testigos que son la prueba que se elevará en el debate oral. Resolvieron que esté en la cárcel por 60 días.

El pedido de Justicia.

Gil cuando llegaba a Tribunales.

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