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ABUSO E INTENTO DE HOMICIDIO

"Se salvó porque tuvo la suerte de que el destornillador no tenía filo"

En la tercera audiencia del debate contra Facundo Brítez declaró la médica forense que atendió a la víctima, una amiga del acusado y una psicóloga. Este miércoles serán los alegatos por el hecho que ocurrió en octubre de 2022.

Este miércoles serán los alegatos.

por Antonella Camargo

elchorrillero.com

Actualizada: 14/05/2024 20:32

Minutos antes del mediodía se reanudó el juicio donde Facundo Brítez está acusado de abusar e intentar asesinar a su compañera. El hecho sucedió el 24 de octubre de 2022 en un descampado del barrio 131 Viviendas, en la ciudad de San Luis.

El joven de 19 años, llegó a esta instancia con un pedido de pena de 20 años de cárcel. Como fiscal de Juicio interviene Virginia Palacios, como querella Federico Putelli y como defensores Guillermo Sánchez Pagano y Andrés Fernández.

La audiencia comenzó con una de las declaraciones más importantes y que era considera relevante para todas las partes, la médica forense del Poder Judicial, Marcela Gómez. La profesional enumeró las diversas heridas que presentaba la víctima cuando la revisó. La mayoría de las lesiones eran punzantes y estaban ubicadas en el rostro y tórax.

"Se salvó porque tuvo la suerte de que el destornillador no tenía filo. Si tenía filo, hubiera afectado órganos vitales", afirmó ante el Tribunal integrado por José Luis Flores, Fernando de Viana y Hugo Saá Petrino. En paralelo, las imágenes de las lesiones eran exhibidas.

Gómez rememoró que acudió para revisar a la joven en dos ocasiones. La primera fue el día del hecho, pero no se concretó porque presentaba mucho sangrado de nariz y vómitos de sangre.

En la jornada siguiente pudo constatar las 43 lesiones: “Dos hicieron pared contra las costillas, sino hubieran tocado riñón y pulmón”. A raíz de eso, “ninguna herida puso en riesgo la vida” y tampoco hubo alguna “tan profunda para que se desangrara”.

La médica también fue consultada sobre el estado neurológico de la víctima y explicó que en la primera visita estaba en shock y “solo preguntaba si se iba a morir”.

Asimismo, puntualizó que los hematomas en los ojos fueron producidos por golpes de puño. La mayoría de las heridas tenían forma de cruz y eran punzantes. Había otras ungulaciones en la zona del abdomen que podrían haberse ocasionado con las uñas.

Por otro lado, se refirió al desgarro que presentaba y que era compatible con un abuso sexual reciente, es decir, entre 24 horas y 10 días antes.

"Para nosotros sería un femicidio porque es normal el ataque en rostro y tórax. Se tiende a desfigurar a la persona", analizó la médica sobre el accionar del agresor. Y planteó la existencia de dos tipos que se determinan por si conocen o no a la víctima, aunque en ambos casos “con la intención de matar”.

En el mismo sentido, le llamó la atención la cantidad de heridas porque "nadie podría dar 43 puntazos a una misma persona". Y señaló que si las puñaladas en el cuero cabelludo hubieran sido más profundas "habría quedado con lesiones de por vida".

Otra declaración en la audiencia fue la de Gilda Romero, quien fue compañera de Brítez y la víctima, y tenía una relación de amistad con el acusado. Sin embargo, al momento del hecho había abandonado los estudios.

La joven aseguró no haber advertido situaciones donde el imputado molestara o “le tocara la cola a alguna compañera” (como habían expuesto otros testigos). Lo describió como alguien que “estaba en su mundo” y sufría bullying porque “era muy serio”.

Hizo alusión a mensajes que le había mostrado otra compañera donde la víctima “le tiraba onda a Facundo” y transmitió que a él “le molestaba esto”.

Respecto a cómo se enteró de lo que había ocurrido, indicó que fue a través del padre de Brítez. “Facu explotó”, le había dicho el hombre a Romero.

La última declaración fue de una psicóloga, quien definió características y rasgos del acusado y de la víctima. Sobre Brítez, Mary Quiroga expuso que es un adolescente con una historia compleja, que tuvo una infancia con trastornos y presenta “muchas dificultades en sus vínculos interpersonales”.

La licenciada sumó a eso la presencia de núcleos psicóticos, una tendencia a ser retraído y que “elucubra algunas cosas que pueden llegar a pensar de él y todo lo que sea cercano, afectivo lo limita”.

Sobre el hecho, Quiroga planteó que el acusado “pudo comprender lo que pasaba sino el desenlace pudo ser terrible”. Y descartó la posibilidad de que se trate de un intento de femicidio.

En su informe, advirtió que “se juntaron dos pensamientos frágiles, que tienen una limitación importante y son muy vulnerables”. Por eso, alertó que ambos “van a necesitar acompañamiento por mucho tiempo”.

El debate se reanudará este miércoles con los alegatos.

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