POR MARINA RUBIO
¿Suicidio o femicidio?: hacen pericias para determinar si Yohana había sido drogada
La medida es una de las tantas que solicitó la fiscal que investiga la muerte. El estudio es para establecer si consumió “voluntaria o involuntariamente” ese tipo de sustancias. No es un análisis para comprobar si era consumidora, sino para saber si alguien la drogó, puesto que la familia de la mujer sostiene que su pareja la dejó inconsciente y luego montó la escena de un suicidio. También examinarán su celular.
Por Marina Rubio
Si los familiares de Yohana Pamela Escudero no hubieran puesto el grito en el cielo desde la noche del lunes, cuando el cadáver de la mujer fue hallado en el baño de su casa y la Policía les comunicó que se había suicidado, esta causa ya estaría cerrada, tal vez archivada. Visto que la Justicia entendió, desde el inicio, que se trató de una persona que se había quitado la vida. Todos los elementos que los investigadores, dirigidos por la fiscal de instrucción 5 de Villa Mercedes, Gisela Milstein, advirtieron en la escena del hallazgo del cuerpo y también por el resultado parcial de la autopsia, les indican que no hubo otra explicación que el siempre incomprensible suicidio. Pero debido a la insistencia de la familia de la mujer, quienes la conocían mejor que nadie, así como la vida que tenía que cargar con su pareja y padre de sus dos hijos, una minada de golpes y constantes amenazas, la representante del Ministerio Público Fiscal amplió las averiguaciones. Y, entre tantas pericias, requirió una que quizás no le caiga nada en gracia a los Escudero: analizar muestras para establecer si Yohana, antes de morir, estuvo bajo los efectos del alcohol u otros tipos de drogas.
El estudio químico, a partir de muestras tomadas durante la autopsia, no fue solicitado con la intención de probar si la mujer de 36 años utilizaba estupefacientes o bebía, sino para establecer si cuando murió fue drogada por otra persona. Se trata de un análisis para descubrir si había sustancias tóxicas en su sangre, ya sea si las consumió “voluntaria o involuntariamente”, le confirmó una fuente a esta periodista.
Tal pericia apunta a corroborar o dejar a un lado la hipótesis que la familia de Yohana expuso desde el minuto uno. Esa teoría esboza que la pareja de la mujer la golpeó, como tantas otras veces, pero esa última paliza llegó al punto de dejarla inconsciente. Entonces, el hombre creyó que finalmente había cumplido con aquello que prometió decenas de veces: matarla. Para tapar el crimen y salir airoso montó la escena de un suicidio.
Los investigadores descartan de plano que haya existido tamaña golpiza porque, según constató la forense Alba Pereira, el cadáver no presentaba lesiones traumáticas. Pero para no invalidar, ni dejar de tener en cuenta la teoría que con tanta firmeza aseguran los Escudero, la fiscal pidió esa pericia para verificar si alguien la dejó inconsciente de otra manera: mediante el uso de sustancias.
Las muestras para examinar llegaron a tribunales el miércoles. No obstante, la forense no había remitido, para entonces, el informe completo de la necropsia. De todas formas, solo trascendió que, de manera preliminar, adelantó que la causa del deceso fue por “ahorcamiento” y que la hora del fallecimiento fue alrededor de las 17:30 del lunes. Asimismo los investigadores les explicaron a los familiares que esa data “es estimativa, conforme parámetros médicos y factores ambientales”. El cadáver fue encontrado cerca de las 18.
Otra de las pericias requeridas es el examen del celular de Yohana. Pero ese no es un paso que se da de un momento a otro, sino que la fiscalía debe esperar a que el juez o jueza de Garantías de turno fije un día y un horario para la audiencia, en la que Milstein podrá solicitar de manera formal la apertura del teléfono móvil para conocer su contenido y analizar si tenía información, ya sea en comunicaciones o archivos de fotos o videos, que pueda echar luz sobre si la mujer pudo tener algún motivo desconocido que la llevara a tomar una medida tan extrema como suicidarse o si, por el contrario y tal cual afirma su familia, era víctima de violencia de género de parte de su pareja.
Milagros, una de las hermanas de Yohana, le contó a El Chorrillero que el hombre la golpeaba casi siempre, sobre todo cuando notaba su espíritu independiente. Le molestaba que saliera con sus hermanas, sus amigas y hasta cuando trabajaba. No pudo asegurar que le pegaba a diario, pero sí que la violencia era constante, sobre todo, cuando su cuñado se drogaba. Pues, según aseveró, consume drogas duras casi todo el tiempo, que lo transformaban y potenciaban todavía más su violento carácter.
Por eso tal vez este estudio para determinar si en el cuerpo de quien falleció había drogas no sea una pericia que los Escudero verán con buenos ojos. Ya que señalan que el drogadicto, con serios problemas de adicción es quien, para ellos, la asesinó. La familia tampoco entiende por qué inspeccionan el celular de quien ya no está y aún no han secuestrado el de la persona que ya caratularon de femicida.
De todos modos, ya hicieron trascender un par de audios, mensajes de WhatsApp en los que se oye la voz de la pareja de Yohana y lo que le advierte. “No vaya a ser cosa que me dejes a los chicos solos para irte de joda, si no va a pasar lo que yo te dije, yo te digo nomás (…). Es un problema que tenés vos y no lo podés superar, allá vos. A las cuentas hay que pagarlas, pero a los chicos no me los dejes solos para andar moviendo el cu.. porque te voy a reventar a palos (…). Vos decís que ya tenés todo decidido, todas las decisiones que has tomado últimamente, desde que dejaste de trabajar en lo de tu tío Juan, son todas erradas. Todo mal haces y me vas a hacer quedar mal. Me vas a quemar, porque sabes lo que te voy a hacer si te chapo. Me vas a hacer perder el trabajo. Todo. Pero bueno, dale. Vos ya tenés todo planeado”, le decía a la madre de sus hijos.
En ese audio el hombre menciona algo que los investigadores contemplan como una posible causa que llevó a Yohana a ver el suicidio como único escape de un presunto problema que le quitaba el sueño: estaba tapada en deudas.
Pero para los Escudero y quienes la conocían, en verdad, ella jamás tomaría semejante determinación, mucho menos cuando su hija de cinco años y su hijo de 14 estaban en la casa, para que después se toparan con su cadáver suspendido en el baño. Chocar con esa escena, algo que la nena no entendía y dejó helado a su hermano mayor. Una imagen que quizás los traume y marque para siempre.
La hipótesis de la familia
Es imposible, bajo todo punto de vista, aunque pesara sobre ella una deuda tan grande como la que tiene Argentina con el FMI (Fondo Monetario Internacional) y otros acreedores, que se haya matado por decisión propia. No tenía la personalidad de alguien que ve el suicidio como una alternativa a un problema, le gustaba la vida. Tanto, como para tratar de neutralizar a su pareja y la vida de golpes a la que la quería reducir, que siempre buscaba la manera de poner luz a tanta oscuridad. Primero, amaba a sus hijos y disfrutaba de ellos, dijeron sus hermanas. También le encantaba salir con ellas y sus amigas. Amaba vivir, aunque se había adherido a ella, como un imán, esa persona oscura que la empujaba hacia un infierno.
Yohana (de remera beige) junto a su familia. A su izquierda, su madre, María, y todos sus hermanos (Foto: Facebook).
“Había adelgazado, había empezado a ir al gimnasio, a trabajar. Estaba recontenta ella. Ella siempre nos decía que estaba cansada de él y quería separarse, pero nunca decir ‘no, no quiero vivir más’. No, nunca. Disfrutaba ir a la pileta y salir”, contó Milagros. De hecho, entre las hermanas ya habían planificado un futuro viaje.
Detalló que su cadáver fue encontrado sujetado de un cable. El cable estaba amarrado a un ventiluz, que está en el techo del baño, a más de dos metros de distancia del suelo. Debajo de su cuerpo inerte, suspendido, había una silla. Sus pies tocaban, estaban casi posados sobre el asiento. “Es imposible que ella haya podido alcanzar el techo, ni siquiera con una silla lo habría logrado. Además, la silla que encontraron estaba justo abajo, si una persona se quiere matar la correría”, explicó.
También, al igual que sus vecinos, unos tíos, que fueron quienes bajaron el cuerpo y trataron de reanimar a Yohana, advirtieron lesiones. “Con la autopsia dijeron que no tenía registro de golpes. Pero nosotros la vimos y tenía un moretón en la nariz y le corría por debajo del ojo y en los dos brazos tenía dedos marcados, moretones. ¿Cómo una forense va a decir que no tenía nada?”, detalló y se quejó.
“Nosotros pensamos que él la debe haber golpeado en la frente. Pensó que estaba muerta y, para limpiarse las manos, la dejó atada”, conjeturó Milagros. Para ella y toda la familia, el hombre que tenía la costumbre de subirse al techo hizo eso ese mediodía o tarde, para atar el cable al ventiluz. “Él tiene que haberse subido al techo, porque la mampara (claraboya) tenía el vidrio roto, ahí ató y largó el cable hacia la casa”, reconstruyó. Otro indicador de que estaba inconsciente cuando fue alzada y colgada es el hecho de que no tenía marcas de uñas en su cuello, sostuvo Milagros, y Yohana tenía uñas largas, que hubieran marcado su piel en el desesperado y sofocante intento por quitarse el cable.