Advierten que entrenar toda la semana y descontrolarse el finde implica un riesgo para la salud
La actividad física es saludable, pero no funciona de manera aislada. Un especialista en medicina del deporte se refirió a los factores que pueden volver negativo el esfuerzo.
Por Néstor Miranda Falcó
La actividad física es, sin dudas, una de las herramientas más importantes para cuidar la salud. Mejora el sistema cardiovascular, fortalece los músculos, ayuda a controlar el peso y reduce el estrés. Sin embargo, está comprobado que no funciona de manera aislada: si no existe un acompañamiento de otros hábitos, el esfuerzo puede volverse insuficiente o incluso contraproducente.
Ocurre con frecuencia que muchas personas entrenan de lunes a viernes o tres veces por semana de manera intensa, pero durante el fin de semana se descontrolan: toman alcohol, fuman, duermen poco y se alimentan mal. Eso reduce claramente el esfuerzo habitual o vuelve más lento o casi nulo, el resultado que esperan, ya sea adelgazar, ganar masa muscular, generar fuerza o mejorar el rendimiento. Esta conducta es más común entre quienes entrenan de forma amateur.
“El organismo termina castigado por sustancias tóxicas. Estamos haciendo todo bien y después lo arruinamos”, resumió el médico especialista en medicina del deporte, Fernando Vasconi, en una entrevista con El Chorrillero.
En el otro extremo están los llamados “domingueros”: personas sedentarias durante la semana, generalmente por trabajo, que concentran toda la actividad física en el fin de semana. Jugar dos o tres horas seguidas al fútbol, al pádel o salir en bici sin preparación previa es, según la evidencia, claramente perjudicial. “Tienen 2,7 veces más eventos cardio y cerebrovasculares”, aseguró.
“Lo primero que tenemos que destacar es que la actividad física, ya sea competitiva o recreativa, es sana”, afirmó el deportólogo. Y aclaró algo clave: incluso frente a los casos de muerte súbita que generan alarma social, sigue siendo beneficiosa. El riesgo aparece cuando el esfuerzo físico no va acompañado de otros cuidados básicos.
El organismo necesita adaptarse al estímulo del ejercicio. Esa adaptación es la que permite ganar fuerza, resistencia o capacidad aeróbica. Pero para que ocurra deben darse ciertas condiciones. “Dormir menos de cinco o seis horas es totalmente negativo. No comer bien, consumir alcohol o fumar también van en contra del esfuerzo que estamos haciendo”, señaló Vasconi.
A esto se suma una escena frecuente: jornadas laborales extensas, estrés familiar, poco descanso y entrenamientos intensos. “Ahí lo que debería ser positivo pasa a ser negativo”, advirtió.
Factores de riesgo que no se pueden ignorar
El tabaco sigue siendo uno de los principales enemigos de la salud cardiovascular. “Es una de las causas más importantes de morbimortalidad evitable”, remarcó el médico. Pero no actúa solo: la combinación con alcohol, mala alimentación, falta de sueño e hipertensión multiplica los riesgos.
“No es lo mismo fumar ocasionalmente o tomar una cerveza el fin de semana que sostener consumos elevados y frecuentes. La diferencia está en la acumulación de factores de riesgo, algo que los controles médicos buscan detectar a tiempo”, indicó.
Dormir también es entrenar
El descanso no es un premio: es parte del proceso. Durante el sueño se liberan hormonas y neurotransmisores fundamentales para que el cuerpo se recupere y mejore su rendimiento. “Si queremos correr un poco más, más rápido o tener mayor fuerza, dormir es clave para que el organismo se adapte”, señaló Vasconi.
Según informó, no tener un buen descanso no solo impide mejorar, sino que también puede aumentar el riesgo de lesiones y eventos cardiovasculares.
Muerte súbita
La muerte súbita asociada al deporte se analiza, en términos médicos, en dos grandes grupos: menores y mayores de 35 años. En los más jóvenes, las causas suelen estar vinculadas a patologías genéticas, muchas veces desconocidas.
Entre ellas se destaca la miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad hereditaria que genera un corazón más grande de lo normal y puede provocar arritmias fatales. También existen otras alteraciones cardíacas que pueden desencadenar una muerte repentina.
En los mayores de 35, el foco está puesto en los factores de riesgo cardiovascular clásicos. “Entre el 35 y el 40% de los argentinos son hipertensos, y muchos no lo saben o están mal tratados”, aseguró Vasconi.
A esto se suman el colesterol alto, la diabetes, el sobrepeso, la obesidad, el tabaquismo, el alcohol y el consumo de drogas.
Ayudas ergogénicas: un atajo peligroso
En el deporte también aparecen las llamadas ayudas ergogénicas. Algunas son legales, como la proteína o la creatina. Otras, directamente ilegales y muy peligrosas: testosterona, eritropoyetina, anfetaminas o incluso analgésicos como el tramadol.
“Pueden mejorar el rendimiento, pero tienen un efecto muy negativo en el organismo”, explicó el especialista, y su uso aumenta de forma significativa el riesgo cardiovascular.
Cómo empezar y cómo cuidarse
La mejora física debe ser progresiva, planificada y con objetivos claros. No se trata de exigirse de golpe, sino de construir el hábito. El mínimo recomendado para no ser sedentario es de 150 minutos semanales, más dos estímulos de fuerza. Caminar 30 minutos por día ya cumple con ese estándar.
Pero el cuidado no termina ahí. Vasconi habla del “entrenamiento invisible”: dormir al menos ocho horas, alimentarse de forma equilibrada, hidratarse bien, especialmente en verano, y adaptarse al calor de manera gradual.
A eso se suman los controles médicos, como exámenes precompetitivos, estudios cardiovasculares, análisis de colesterol y glucemia, y en el caso de las mujeres, la detección de anemia u otros factores de riesgo. “Entrenar con una enfermedad no diagnosticada también aumenta el riesgo”, subrayó.
La conclusión es clara: hacer actividad física es una de las mejores decisiones para la salud, pero solo cuando se entiende como parte de un cuidado integral. Entrenar no es solo moverse: es descansar, alimentarse bien, controlarse y respetar los límites del propio cuerpo.
Video: Blas Abayay
Edición: Juan Ledesma