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El uso excesivo de dispositivos móviles en menores: consecuencias y maneras de revertirlo

Las psicólogas especialistas en psicología infantil Cynthya Terán y Laura Ortiz detallaron cómo repercute en los niños y brindaron recomendaciones para disminuir el consumo.

El uso excesivo de dispositivos móviles en menores: consecuencias y maneras de revertirlo.
Actualizada: 25/01/2026 23:35
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Por Sofia Ortiz

La era en la que vivimos está atravesada por la digitalidad y, por eso, cada vez es más común ver a niños desde temprana edad atrapados en el uso excesivo de celulares y dispositivos electrónicos.

Las psicólogas y especialistas en psicología infantil Cynthya Terán y Laura Ortiz hablaron sobre las consecuencias que esto genera y brindaron recomendaciones para que padres y tutores puedan regular o evitar esos escenarios en sus hijos.

Ambas coincidieron en que la tecnología ha avanzado a gran escala y que es prácticamente imposible mantener a los chicos ajenos a ella.

“Su existencia no es mala, pero el exceso de su consumo sí lo es. No hay que demonizar el uso de las pantallas, pero sí saber aplicar un uso adecuado y correcto. No prohibirlas, pero sí reducir el tiempo, valorar la calidad del contenido y regularlo”, afirmó Terán.

Aseguraron que como padres y tutores se “debe dar el ejemplo”, es decir, regular el uso de los propios dispositivos móviles para poder educar y replicar en los hijos una utilización controlada y medida.

“No le podemos exigir a un niño que pase menos tiempo frente a las pantallas si yo, adulto, estoy todo el día pegado a una, ya sea el celular o el televisor. Hay que partir desde el ejemplo”, señaló la profesional.

Ortiz agregó: “Los padres siempre deben ser el modelo a seguir de los hijos. Si ellos ven que los papás están 24 horas con el celular y que, si les hablan, no les contestan por estar con el aparato, bueno, los chicos lamentablemente van a seguir con lo mismo”.

Terán indicó que hay estudios que establecen que, en el caso de niños de hasta dos años, es recomendable “pantallas cero”, mientras que de dos a cinco se aconseja un tiempo mínimo, de una hora, con la supervisión de un adulto que controle qué tipo de contenido consumen. A partir de los seis años, explicó, pueden hacer uso de las pantallas, pero de manera más espaciada y acompañada por tiempos de descanso o dedicados a otro tipo de actividades.

Las consecuencias del uso excesivo de pantallas

Tanto Terán como Ortiz coincidieron en que, en su mayoría, los niños y adolescentes que pasan largas horas utilizando celulares o dispositivos similares presentan sentimientos y conductas impulsivas como ansiedad, enojo, irritabilidad, frustración y rebeldía. También señalaron que pueden aparecer alteraciones del sueño, estados depresivos, falta de concentración, atención y memoria, y problemas en el lenguaje, la comunicación y el aprendizaje.

Recomendaron que padres y tutores actúen de manera paulatina, progresiva y gradual frente a la limitación del uso de dispositivos, ofreciéndoles alternativas como actividades deportivas o al aire libre, donde la sobreestimulación tecnológica no esté presente.

“Nuestro cerebro siempre está vigilante y atento a tres estímulos: sonido, luz y movimiento. En los dispositivos móviles tenemos todo eso. La exposición a estos estímulos rápidos y cambiantes que ofrecen los videojuegos o los programas de televisión influye muchísimo en la capacidad de atención o concentración de los chicos cuando se trata de tareas menos estimulantes como leer o escribir”, explicó Ortiz.

Sustitución de las tareas de cuidado

Las profesionales señalaron que muchas veces los padres, debido a las demandas del hogar, la rutina y las obligaciones laborales, recurren —aunque no quieran— a facilitarles celulares a sus hijos para que se mantengan “distraídos”.

“Ahí está el problema de que muchas veces no hay supervisión del contenido que están viendo. Lo vemos en los colegios con la cantidad de situaciones de bullying, maltrato y violencia. Mucho de eso viene aparejado del contenido de videojuegos y dibujos animados que contienen mucha violencia”, detalló Terán.

Alternativas para alejar a los niños y adolescentes de las pantallas

Terán y Ortiz recomendaron una serie de actividades para fomentar la imaginación, reforzar la concentración y promover la socialización. Entre las opciones mencionaron juegos de mesa como rompecabezas, lectura de libros o revistas en formato papel, actividades artísticas como pintura o modelado con masas, deportes y actividades al aire libre.

Destacaron que en esos momentos es importante procurar que los dispositivos móviles queden fuera de su alcance para evitar que sonidos o luces vuelvan a captar su atención.

Contenerlos y acompañarlos

Para ambas, los niños y adolescentes necesitan permanentemente de un adulto que los contenga, los acompañe y sea referente.

“Obviamente no podemos estar todo el día en ‘modo juego’, pero sí sumar a los chicos a nuestras actividades cotidianas como cocinar, regar las plantas u ordenar. Debemos invitarlos y hacerlo en modo de juego o colaboración y no de exigencia u obligación”, ejemplificó Terán.

Aconsejaron incentivar actividades deportivas, ya que además de beneficios físicos fortalecen la autoestima, la seguridad y la confianza, y permiten afianzar vínculos sociales y emocionales.

Consultas con profesionales de la Psicología

Terán aseguró que las consultas por “adicción al teléfono o a los videojuegos” han ido en aumento. Indicó que esta adicción responde principalmente a “los estímulos audiovisuales de frecuencia elevada, alta y rápida, que generan una satisfacción inmediata”. Ante ese escenario, cualquier otra actividad termina resultando aburrida o poco interesante.

¿Cuándo acudir a un profesional?

Terán explicó que muchas dificultades suelen detectarse en el ámbito escolar: falta de atención, concentración, motivación e interés.

“La tolerancia a la frustración es cada vez menor, aparecen berrinches, gritos e insultos. Muestran conductas irritables y se enojan, sobre todo frente al límite”, detalló.

Para la psicóloga es fundamental marcar límites claros en el hogar respecto al tiempo de uso de pantallas y al tipo de contenido permitido.

“Ante estas pautas de alerta hay que considerar si mi hijo o mi hija necesita ayuda. Pero no son solo ellos: es la familia completa la que necesita trabajar para cambiar una conducta. Porque si no parece que el problema es solo del menor y no del entorno”, remarcó.

Ortiz coincidió en la importancia del acompañamiento familiar. “Vivimos en un mundo donde todo es rápido y todo hay que responderlo ya. Siempre les digo a los papás que importa mucho la calidad del tiempo y no la cantidad, y que deben enfocarse en eso para que los chicos no estén tanto con los celulares”, concluyó.

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