Corvex llega a San Luis en un "Alto viaje": esquivando a "Los Boludos" mientras muestra que "Menos es más"
El ex líder de Carajo presenta su primer disco solista. Un recorrido mirado desde el retrovisor de la vida mientras cocina a fuego lento cada experiencia.
Marcelo “Corvata” Corvalán tiene 54 años y para él resultó inevitable mirar para atrás y tomarse el tiempo de analizar cada momento y, entre suspiros, reconocer: “Alto Viaje”. Así le puso a su nuevo disco, el primero con su proyecto como solista, “Corvex”. Ahora, el ex líder de Carajo lleva su recorrido rutero y emocional al país y, este viernes, a San Luis.
A diferencia de la industria musical actual, en la que los artistas lanzan temas todas las semanas para mantenerse vigentes, Marcelo cocina cada tema a fuego lento. El disco tiene una maduración de casi tres años y, una vez lanzado en 2025, busca promocionarlo no tanto por redes y la viralización, sino a la vieja usanza. Es por eso que este verano se lo tomó para hacer shows gratuitos, como el que dará en All Right, con entrada libre.
“Tenemos que volver a concentrarnos en el arte. La música es una rama muy importante del arte y tiene vida propia, sus momentos, sus tiempos, merece dedicación”, razonó. Y explicó: “Hoy la gente se acostumbró a hacer cosas que generen éxito rápido o más seguidores. Me dijeron el otro día que hacen TikToks con un pedacito de un estribillo y, si se viraliza, sacan el tema entero; si no, prueban con otro. Y yo, la verdad, que lejos me siento de eso. Por más que quisiera, no podría hacerlo, no me sale”.
En un concepto un tanto idealista del arte, “Corvata” diferencia el hacer música de laburar de ella. Para el bajista, cantante y compositor, una cosa es ganar dinero con el arte y otra dedicarse y darse el tiempo de crear producciones que se alejen de la masa. Sin embargo, reconoce que no siempre fue así, ya que el retarse a uno mismo y su destreza lo llevaron a ponerse fechas límite. Uno de esos momentos fue cuando falleció un amigo suyo y quiso sacar una canción exactamente el día del aniversario de su muerte para homenajearlo.
De todo esto va “Alto Viaje”, su recorrido musical y personal, así como el aprendizaje de lo transitado. “A veces los músicos, cuando nos va bien y tenemos éxito y andamos mucho de gira, grabando discos todos los años o cada dos años, te perdés algunas cosas de la familia, de los amigos. Yo sé que todo el mundo te festeja, comparte, se pone contento y te acompaña, pero capaz que hay un poco de eso: tratar de no perder tanto de la vida, de lo personal, de los afectos más importantes, mientras uno hace lo que le gusta”, explicó. Y resolvió: “cuando hacemos lo que nos gusta, se nos va la vida un poco paralelamente”.
Incluso, el tema de presentación del álbum, de nombre homónimo, lleva una frase que resume este sentir: “los tiempos perfectos maduran el corazón”. Que fue como una forma de reconocerse que todo llega cuando es el momento indicado y, por ende, le quita responsabilidad y peso a la mente y a la capacidad del hacer.
“Dios maneja los tiempos en el momento justo: cuando las cosas empiezan, cuando las cosas llegan, cuando nacen y también cuando terminan. A veces uno no puede manejar el rumbo de las cosas y no puede tener control sobre todo”, contó.
Y sumó que aquello de lo que no se tiene control, lo mejor es dejarlo decantar, temática que aborda en el tema “Viento y marea”. Según explicó, la frase apunta a esos momentos difíciles o de derrota en los que todo parece revuelto, “como el agua”, y en los que no queda otra opción que detenerse y esperar a que las cosas se acomoden solas.
En ese sentido, comparó la situación con procesos naturales: lo pesado, como las piedras o el sedimento, termina yéndose al fondo, mientras que otros elementos, como el aceite y el agua, se separan y forman capas por sí mismos. “Decantar es quedarse quieto, es no forzar decisiones ni situaciones, es dejar que el proceso se complete”, sostuvo.
La expresión “hasta llorar y decantar”, explicó, también invita a habilitar la lágrima como parte del alivio emocional. “A veces habría que llorar un poco más seguido y seguir adelante”, resumió. Para cerrar, remarcó que las cosas terminan encontrando su lugar de manera inevitable y que intentar apurarlas o forzarlas no tiene sentido, porque cada proceso necesita su tiempo para acomodarse donde realmente pertenece.
En referencia a la canción Los Boludos, donde el artista canta “una lección de vida cabe en una acción”, destacó que uno de los valores que más lo marcó a lo largo de su vida fue la generosidad. Contó que es una enseñanza que incorporó desde chico y que intenta poner en práctica cada vez que puede. Según relató, en la actualidad suele encontrarse con personas que le recuerdan gestos solidarios que tuvo años atrás, incluso dos décadas antes. “Yo no me acuerdo, pasó mucho tiempo, pero agradezco haber podido hacer algo bueno por alguien y que eso todavía tenga valor para esa persona”, expresó.
En ese sentido, reflexionó sobre cómo se aprenden las verdaderas lecciones de vida. Aseguró que no surgen del discurso vacío ni de las frases hechas que circulan en redes sociales, sino de las acciones concretas. “Las mejores enseñanzas no vienen del bla bla, vienen de lo que uno hace”, sostuvo, en un contexto atravesado por la inmediatez del celular, los memes y los posteos.
El músico también señaló que muchas veces las decepciones no llegan de desconocidos, sino de personas cercanas. Y que, en contraste, hay gestos desinteresados que provienen de alguien que no se conoce y que terminan dejando una marca profunda. Para él, allí aparece el verdadero aprendizaje.
Desde esa mirada nace el sentido de la canción "Los Boludos", que, explicó, funciona como una advertencia y una autocrítica. El tema invita a reflexionar sobre las actitudes que dañan y sobre el esfuerzo cotidiano por no transformarse en esas personas que “arruinan todo”. “Podría ser yo”, reconoció, citando uno de los versos de la canción, y concluyó: “ayúdenme a no convertirme en uno de esos”.