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VILLA MERCEDES

Una hermana dijo que la pareja de Yohana también golpeaba a sus propios hijos, incluso cuando el varón tenía un año

La nena de cinco años y el chico de 14 están con la familia de la mujer fallecida. Según esa hermana, puede verse el terror en la cara de la niña. Tirita cuando habla y cada vez que se le acercan para abrazarla se cubre la cara porque piensa que le pegarán. Dijo que una vez, junto a su hermano, el hombre apuñaló a un vecino de su madre.

Yohana Pamela Escudero tenía 36 años. Este miércoles marcharán por segunda vez para pedir justicia por ella.
Actualizada: 27/01/2026 22:54
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Los familiares de Yohana Pamela Escudero, la mujer cuya muerte es investigada, afirman que su pareja, Lucas Gatica, no solo se limitaba a ser violenta con ella. Era, de alguna manera, agresivo con todos en la familia. “Te buscaba la boca”, dijo Milagros, una de las hermanas de Yohana. Se refería a que trataba de provocar y lograr, al menos, una reacción con una consecuente discusión. Pero el infierno verdadero lo vivía no solo quien ya no está sino también sus hijos puertas adentro en su casa del barrio 100 Viviendas, sostuvo. Milagros contó, como ya lo hicieron varios de sus hermanos, que una vez la mujer fallecida terminó en el hospital internada, desfigurada porque Gatica golpeó su cabeza contra una mesada. Y, a todo eso, le agregó que los hijos, que hoy tienen cinco y 14 años, no solo fueron testigos de algunas de esas palizas, sino que también saben qué tan fuerte golpea él. “Hasta cuando el nene tenía un año le pegaba piñas, sopapos como si fuera un adulto”, aseveró.

Los Escudero están seguros de que si las criaturas son entrevistadas por psicólogos sus testimonios hundirán al hombre, que tachan de femicida. “Uno con tan solo verlos se da cuenta la clase de padre que han tenido”, resumió Milagros. Por eso la familia espera con ansias que la feria judicial llegue a su fin para que en febrero se reactiven todas las actividades en los tribunales y el personal de Cámara Gesell comience a tomar audiencias a los menores de edad. La Cámara Gesell es también una de las medidas que las fiscales Gisela Milstein y Nayla Cabrera Muñoz solicitarán al juez o jueza de turno para que les autorice en febrero.

La mujer contó que la relación entre su hermana y su cuñado empezó hace casi 20 años. De puertas para afuera los parientes ya notaban que el hombre era violento. Pero su carácter agresivo se agudizó, calculó Milagros, cuando nació el primer hijo de la pareja. “Así como le pegaba a ella le pegaba al nene cuando tenía un añito. Le daba piñas, sopapos como si golpeara a un mayor de edad”, reveló.

La niña, afirmó, también es el fiel reflejo de una víctima de violencia. En lo primero que lo notan es en la manera en que se expresa verbalmente. No puede hablar bien. Tiembla cuando pronuncia cada palabra, describió. “Eso es cincuenta por ciento por lo que le pegaba (Gatica) y el otro cincuenta por lo que veía que le hacía a su madre”, concluyó.

Explicó que cada vez que tratan de abrazarla, la chiquita activa su instinto de defensa natural y busca protegerse. “No le podés hacer un cariño, cuando atinas a abrazarla y estiras el brazo, ella se piensa que le van a pegar y ella se cubre”, relató.

Algo de eso ya habían visto los Escudero en algunas reuniones. “Nos juntábamos en una fiesta y él (Gatica) de repente aparecía alterado. La manoseaba a mi hermana y le pegaba piñas, jugando, pero se lo hacía”, narró.

Las agresiones escalaron a otro nivel hace cuatro años, cuando falleció el padre de Yohana. Al faltar esa figura paterna en una familia, en la que predominan las mujeres, envalentonó a la pareja de la mujer fallecida para ir más lejos, manifestó Milagros. Ya no existía ese otro hombre por el que Gatica se moderaba solo un poco más, explicó.

También fue el tiempo en que la persona que ya no está comenzó a admitir que todas esas veces que explicó la aparición de un nuevo hematoma con un golpe accidental, hecho en el trabajo o en la casa, no había dicho la verdad.

Los Escudero comenzaron a sospechar hace unos nueve años cuando los llamaron para avisarles que Yohana estaba internada. Cuando llegaron al centro médico, en el lugar ya estaban el hombre, a quien apuntan como su femicida, y la madre de él. Madre e hijo y luego también la mujer lesionada dijeron que un delincuente la había desfigurado en un intento por robarle su moto.

Pero jamás denunciaron el asalto. Eso encendió las sospechas de los familiares. “Después ahí ya mi hermana aparecía con moretones, con el ojo morado y decía que se golpeaba trabajando o con cualquier cosa se golpeaba”, comentó Milagros.

No solo eso sino que, desde la muerte de su suegro, en alguna que otra ocasión Gatica también intentó golpear a una de sus cuñadas, dijo Milagros. “Pero esa otra hermana de nosotros le hacía frente. Pero, igual, él siempre buscaba la boca, como provocar”, aseguró.

Con los años se enteraron de que la vida de Yohana era una negra, llena de violencia de género, que ella siempre lograba disfrazar con su sonrisa, sus ganas de reunirse, salir y disfrutar con sus amigos y su familia. Quería escapar, salir de ahí, dejar a su pareja, pero no podía. El miedo a las amenazas la frenaba. “La amenazaba con que si hacía algo la iba a matar a ella o a los chicos”, dijo Milagros.

Lo más cerca que estuvo de liberarse de ese infierno fue en octubre pasado, cuando se presentó en una comisaría y expuso que se quería separar porque sufría violencia de parte de su pareja. Pero ese distanciamiento duró poco. “Tanto la amenazó que tuvo que volver. Cuando iba a trabajar mi hermana él la seguía y teníamos que ir nosotros a acompañarla, porque él decía que donde la encontrara la iba a matar a palos si la veía con otro, la iba a matar a ella y al supuesto otro”, relató. Fue en ese período en el que Gatica “se cortó las venas”, aseguró su cuñada.

Milagros, ni nadie en su familia entiende por qué él insistía con estar con Yohana si evidentemente no la amaba. “La golpeaba y la engañaba. Él andaba con otras mujeres, toda la vida la engañó, pero si mi hermana se quería separar no podía porque él la quería al lado”, manifestó. El día del supuesto asalto había golpeado su rostro contra una mesada cuando se enteró de que planeaba salir esa noche, afirmó.

Tan violento es, según Milagros, que hace un par de años el hombre y su hermano apuñalaron a un vecino de su madre. “Estuvieron demorados un día y los liberaron. La persona que atacaron no los denunció y el cuchillo nunca lo encontraron”, narró sobre ese hecho que jamás trascendió.

Nueva marcha por Yohana

Mientras tanto las fiscales están a la espera del resultado completo de la autopsia que la forense Alba Pereira podría haberles elevado este martes, pero que finalmente no lo hizo. El motivo de esa demora, que está dentro de los plazos normales de entrega de informes, se debería a que es la única forense de turno y no solo debe atender lo que sucede en la Segunda Circunscripción Judicial, sino también en la Tercera. A eso se agrega el hecho de que ha estado atareada estos últimos días con varios suicidios, refirió una fuente.

No solo aguardan ese reporte, también las pericias a los teléfonos de la mujer fallecida y su pareja y padre de sus hijos, la realización de las audiencias de Cámara Gesell y otras medidas “de todo tipo”, pues según le confió ese informante a esta cronista la investigación conducida por Milstein y Nayla Cabrera Muñoz es muy meticulosa, no quieren que falte ninguna pieza y buscan tener las pruebas suficientes para respaldar con fuerza la hipótesis que predomine sobre todas. Y eso lleva tiempo.

Pero los Escudero, en su comprensible dolor, en esta pérdida que les cambió la vida, pues las hermanas de Yohana ahora no quieren caminar solas por las calles por temor a su cuñado, no entienden de tiempos ni de espera de informes. Para ellos el caso está resuelto desde hace más de una semana: Gatica asesinó a la madre de sus hijos y la colgó de un cable, en su baño, para que todo pareciera un suicidio.

Por eso mañana (miércoles) marcharán por segunda vez en las calles del centro de Villa Mercedes para pedir cárcel para quien hace rato consideran el femicida de la mujer de 36 años. Se concentrarán otra vez en la Plaza del Viejo Mercado, a las 19. Ya pidieron a través de sus redes sociales, aplicaciones de mensajería y los medios de comunicación que quien quiera apoyarlos se sume y se manifieste a su lado, para alzar todavía más la voz al grito de “¡Justicia por Yohana!”.

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