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“Quien no conoce San Luis no sabe lo que es belleza”; el malambo de La Sajuriana que hizo historia en Cosquín

La cuarta luna del Festival Nacional de Folklore no fue una noche más para la cultura de la provincia. En el escenario mayor Atahualpa Yupanqui el octeto denominado “Los Titanes” pisaron fuerte y plantaron bandera.

Por Gastón Vila Calderón

El martes 27 de enero, el octeto de malambo del ballet La Sajuriana pisó el escenario Atahualpa Yupanqui no solo como ganadores de la categoría de conjunto de malambo, sino como embajadores de un legado que lleva 49 años de trayectoria ininterrumpida.

Este hito, iniciado por la visión del recordado Juan Carlos Adorno, vio sus frutos más altos bajo la dirección técnica de Marina Adorno y Eduardo "Pela" Rodríguez.

En una plaza colmada, el grupo integrado por Brayam Vega, Augusto González, Emanuel Rodríguez, Lautaro Bustos, Fabricio Flores, Alejandro Garro, Tomás Sosa y Alexis Logiodice plantó bandera puntana al ritmo de "Caminito del norte" y el vals "Provincia de San Luis".

“Quien no conoce San Luis, no sabe lo que es belleza”. “Me gusta el aire serrano y por eso soy puntano”. Así comenzó la presentación de La Sajuriana marcando a fuego su sentido de pertenencia.

Tras la actuación, los integrantes compartieron en diálogo con El Chorrillero el sentir de un grupo que pasó de los ensayos silenciosos a la ovación de la plaza más importante del país.

Para Fabricio Flores, la magnitud del logro es algo que todavía se está procesando. "Creo que después de tantos meses de preparación recién ahora estamos cayendo de lo que hemos logrado", confesó.

Flores destacó que el reconocimiento del público fue el motor principal de su alegría: "El aliento y la ovación de la gente es lo que nos hizo caer en dónde estábamos y lo que habíamos logrado en conjunto".

En la misma línea, Alejandro Garro describió la experiencia como un sentimiento que trasciende el lenguaje: "Es algo inexplicable, no se encuentran palabras para explicar lo que se siente, lo que nos ha generado poder consagrarnos. Realmente es único".

Detrás de la destreza técnica sobre las tablas, existe una historia de renuncias personales que los bailarines no dudaron en señalar: "Se dejan muchas cosas; se sacrifican eventos, ya sea un cumpleaños, una fiesta, una Navidad, un Año Nuevo, pero uno toma la responsabilidad y se hace cargo de lo que le gusta".

Así, Garro detalló: "Tuvimos que dejar muchas cosas de lado. Para Año Nuevo, el primero de enero, tuvimos un ensayo abierto para ya viajar el 2 a Cosquín. Ha sido muy duro, pero gracias a Dios todo el sacrificio y el tiempo invertido sirvió".

Ninguno de los integrantes se adjudicó el éxito de forma individual. Flores fue enfático al recordar a quienes sostienen la carrera de un artista desde las sombras: "Detrás de cada uno hay una familia que acompaña, que apoya y ayuda también económicamente".

Augusto González, con apenas 17 años y tras haber comenzado su trayectoria en la academia a los 4 años, representó la esencia del relevo generacional de la institución. "Es algo impresionante, uno nunca se imagina, obviamente lo sueña, pero imaginarse ahí arriba es hermoso", relató emocionado al recordar sus inicios zapateando a los 6 años. "Fue un sueño cumplido", dijo.

Marina Adorno, directora del ballet, puso en perspectiva lo que este triunfo significa para el folklore provincial. El proceso, que comenzó en septiembre en la sede de San Juan y superó las rondas del Pre-Cosquín el 3, 4 y 18 de enero, culminó en una noche histórica.

"Creo que abre una puerta para que los artistas puntanos, tanto en danza como en malambo, tomemos en serio el laburo de cada uno y nos sacrifiquemos un poquito más, que se puede lograr cualquier cosa", reflexionó Marina.

Al ganarse un lugar en Cosquín, el grupo fue recibido en plaza Pringles con una caravana de familiares y amigos, para luego presentarse en el Festival de la Familia en el Parque Cuarto Centenario.

"Poderle zapatear a nuestra gente, poder demostrar nuestro trabajo y la ovación que recibimos fue increíble, muy emocionante", concluyó Garro, resumiendo el sentir de un octeto que ya escribió su nombre en las páginas de oro del folklore nacional.

Pero todo no termina ahí. El próximo domingo cuando finalice el festival se elegirán a las revelaciones y La Sajuriana con la vara del público que ovacionó y destacó buscará ponerle la frutilla al postre de una consagración histórica de la cultura provincial.

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